martes, 30 de abril de 2013

MES DE MAYO, MES DE MARIA

Santa Maria de Baiona diócesis tuy- vigo blogspot.com
MES DE MAYO, MES DE MARIA
 Inmaculada Concepción de Torrijos,
Comienza el mes de mayo
Piensa en hacer tu romería a la Virgen,
 para que descubras el camino.
CursivaMAlineación al centroes de MAYO
MES DE MARIA
MES DE LAS FLORES
CON FLORES A MARÍA
Si haces clic en el siguiente enlace,
pudes hacer el mes de las flores
todos los días.
Cada día de mayo
UNA FLOR A MARÍA
http://www.infancia-misionera.com/mayo.htm#mayo
y si quieres otra página, 
Con flores a María
A lo largo del mes de mayo en pueblos y ciudades de nuestra geografía se reza el Rosario, se elevan cantos a María, la Madre, se celebran cientos de fiestas y actos marianos. Todo es poco para la Madre, todo es poco para honrar a la Madre de Dios y Madre nuestra. Cada pueblo, cada parroquia, cuida que a la imagen de la Virgen no le falten flores o velas, que su altar esté adornado y limpio. Expresión tangible de religiosidad popular, una religiosidad que expresa un sentimiento profundo de amor.
Venid y vamos todos. Canto a la Virgen
"Venid y vamos todos con flores a María" se cantaba en este mes de mayo, y se sigue cantando en nuestras iglesias, pequeñas o grandes. Con flores que el campo trae ya en la primavera, que son belleza y homenaje a la madre. Y, sobre todo, con las flores de nuestras vidas, con nuestros esfuerzos cotidianos ofrecidos a la Madre, con nuestra alegría compartida con los demás, con nuestras ilusiones depositadas a sus pies, con nuestras oraciones, con nuestros pequeños o grandes actos de amor.
http://www.mariologia.org/solemnidadesmayomesdemaria.htm
y si eres joven, y quieres ver las razones por las que
muchos jóvenes rezan
el SANTO ROSARIO,
ahí tienes el testimonio en el siguiente enlace:
y tambien éste de jóvenes, que impacta por la sorpresa
http://www.fluvium.org/textos/jovenes/jov296.htm
Clic en el play.
Mes de mayo.Yo rezo el rosario

Una muestra del primer día de mayo.
Padre José Cristo Rey García Paredes cmf
Día 01. La mujer en la plenitud de los tiempos
El plan divino de la salvación que nos ha sido revelado plenamente con la venida de Cristo es eterno. Esto también eternamente un ido a Cristo. Abarca a todos los hombres, pero reserva un lugar particular a la «mujer» que es la madre de aquel, al cual el Padre ha confiado la obra de la salvación (RM, 8).
Al llegar la plenitud de los tiempos, es decir, la madurez y el cumplimiento de ese período particularmente importante que estaba orientado hacia la actuación de una espera escatológica, el antiguo Testamento, o cuando el tiempo colmó su medida, alcanzó su cúlmen, el Padre envió a su Hijo. La Palabra se hizo carne. El Espíritu plasmó en el seno virginal de María la naturaleza humana de Cristo. El Hijo nació de mujer. El tiempo se convirtió definitivamente en tiempo de salvación, se inició el camino de la Iglesia (RM, 1). El tiempo, así descrito, desborda de plenitud. Es un kairós (un m9mento de gracia) en el que converge la condensación más cualificada del antiguo Testamento con la actuación trinitaria de Dios, con la maternidad de una mujer, con el inicio de la Iglesia y la transformación de todo el tiempo en tiempo de salvación. Plenitud de los tiempos es el tiempo auténticamente transustanciado, transfinalizado, transignificado. Es un tiempo verdaderamente eucarístico.
La plenitud de los tiempos se caracteriza por la confluencia de todas las fuerzas positivas de la historia, de todas las mediaciones de gracia, en un punto, en un kairós: es el momento de la visitación de Dios, en que el tiempo queda plenificado y a partir del cual emerge una nueva historia. En ese punto confluente está «la mujer»:
En ese punto está también la Iglesia, pues inician su camino todos aquellos «que recibieron al Hijo» y a quienes el Hijo «les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre» (Jn 1, 12). La mujer y la Iglesia están en el momento de la plenitud. Una y otra reciben superabundantemente 
la bendición.
ORACIÓN
Padre de Jesús y Padre nuestro, que llenaste de plenitud nuestro tiempo y colmaste todos nuestros anhelos al enviarnos a tu Hijo, como redentor; Padre de la fecundidad, que por medio de una mujer, la nueva Eva, engendraste a tu Hijo en nuestro tiempo; concédenos tu Espíritu para que, como María, acojamos a tu Hijo y enviado y para que creyendo en él seamos de verdad tus hijos y colaboremos en la transformación de nuestra historia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
http://www.mariologia.org/solemnidadesmayo30dias.htm

Santuarios marianos 
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Fuente: ciudadredonda.org
Aviso piadoso
Si no puedes con todo el ejercicio piadoso, 
al menos reza lo siguiente a la Santísima Virgen.
Franja
Oración. Acordaos
 Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir, que ninguno de los que ha acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas favorablemente. Amén.
(Pidamos ahora las gracias que deseamos alcanzar hoy por intercesión de Nuestra Madre, acordándonos principalmente de los más necesitados)

Deprecaciones al nombre de
M.A.R.I.A.
1. Madre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida, acordaos de mi, pobre pecador.

(Se reza el Avemaría)

2. Arca de Dios y tesorera del cielo, concédeme abundancia de lágrimas, para detestar y llorar mis pecados. (Se reza el Avemaría)
3. Reina de los cielos y tierra, sed mi amparo y defensa contra las tentaciones de mis enemigos.

(Se reza el Avemaría)

4. Inmaculada Madre de mi Dios y Señor, alcanzadme de vuestro Santísimo Hijo las gracias que necesito para mi salvación.

(Se reza el Avemaría)

5. Abogada mía y refugio mío, asistidme en el trance de la muerte y abridme las puertas del cielo.

(Se reza el Avemaría)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo; como era el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración final.
 Oh Señora mía, oh Madre mía!. Yo me ofrezco del todo a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.
 Que lo recomiendes a tus amistades.

El eco de la vida nº 1

El Eco de la vida nº 1
Hace poco leí la historia de un niño y su padre, que estaban caminando en las montañas. 
De repente, el hijo se cae, se lastima y grita:
 “-¡aaahh!” 
Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña:
 “-¡aaahh!”. 
Con curiosidad el niño grita:
 “- ¿Quién está ahí?” 
Recibe como respuesta: 
“- ¿Quién está ahí?” 
Ya enfadado, el niño grita:
 “- Cobarde”. 
Y recibe de respuesta:
 “- Cobarde”. 
El niño mira a su padre y le pregunta:
 “- ¿Que sucede?” 
El padre, sonríe y le dice: 
“- Hijo mío, presta atención”.
 Entonces el padre grita a la montaña:
 “- Te admiro”. 
Y la voz responde: 
“- Te admiro”.
 De nuevo, el hombre grita:
 “- Eres un campeón”. 
Y la voz le responde:
 “- Eres un campeón”. 
El niño estaba asombrado, pero no entendía. Luego, el padre le explica:
 "-La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces”.
Por eso, dicen que nuestra vida es reflejo de nuestro actuar. “Pon amor donde no hay amor y sacarás amor”, decía san Juan de la Cruz. Si quiero más amor en el mundo, he de sembrarlo a mi alrededor. Si deseo la felicidad, la he de dar pues la felicidad no la adquiero con los goces sino sacrificándome por los demás, dándome por amor; por eso es algo que viene “de rebote”: cuando la busco en sí misma no la encuentro, pero cuando busco la de los demás (haciendo el bien) la encuentro como el eco, “de rebote”, recojo lo que siembro, viviendo aquello de que “hay más alegría en dar que en recibir”. Estaré alegre cuando busco la alegría de los que me rodean. Si quiero una sonrisa en mi alma, he de sonreír a quienes tengo a mi lado, cada día.
La vida me devolverá lo que he dado, como el eco. Esto se aplica a todo en la vida: a la belleza, la verdad y la bondad. Por mucho que vayamos por el mundo buscando la belleza, no la encontraremos nunca si no la llevamos con nosotros. Sólo cuando llevamos la belleza, la vemos también en todo y en todos. Y entonces descubrimos el esplendor de la verdad. Ser auténticos, coherentes, porque sabemos lo que vale la pena. Sólo cuando llevamos la verdad, la vemos en los demás.
Entonces vemos que la verdad se construye haciendo el bien. A través del amor sembramos de bien el mundo; entonces vemos el bien en los demás, y sólo entonces nos hacemos buenos; si, al hacer el bien nos hacemos buenos; y también al mejorar nos hacemos capaces de conocer mejor lo que está bien, es como si el paladar hacia las cosas buenas mejorara con la virtud, tuviéramos más discernimiento. Sólo entonces estamos contentos de vivir. A veces nos ponemos gafas de sol para evitar la luz en verano; y al entrar en un túnel nos parece todo oscuro, como si las luces no alumbraran; entonces nos damos cuenta de que lo vemos todo negro porque llevamos puestas las gafas negras. Si algún día lo vemos todo negro (los demás nos molestan, están insoportables, etc.), es que tenemos la mirada turbia, la niebla está dentro de nosotros a menudo y por eso proyectamos aquella visión hacia fuera. La vida es como el eco; no exijas a la vida lo que tú no estés dispuesto a dar, es el jugo de la historia que hemos recogido al principio.
En ocasiones nos encontramos desencantados, pues no han tenido con nosotros las atenciones que esperábamos, y esa falta de cariño nos hace sentirnos solos, desconsolados, desconcertados y a veces con la sensación de quien sin saber nadar se encuentra con que no hace pie, y viene el desconcierto. Es hora de encontrar el sentido de la cruz, y de hacer un acto de generosidad, de actuar de tal modo que procuremos que a nuestro alrededor nadie pruebe esto tan amargo que hemos padecido en esa ocasión; con la experiencia de aquella experiencia procuraremos que dar a los demás eso que no hemos encontrado... Una técnica de éxito muy sencilla, pero muy poderosa, es sonreír aunque cueste. No hay cosa tan pequeña que dé resultados tan grandes, para cambiar el mundo: mira a las personas con amabilidad, con una sonrisa sincera.
Los hijos y los nietos, son los primeros ecos de la vida humana.
Aquello que sembremos, tendrá la respuesta en la vida de vuestros hijos y nietos en primer lugar. Después en los amigos de vuestros hijos y nietos. Más tarde será toda una sociedad la que responda, viviendo aquellos principios olvidados, y que volverán a ser eco en los que siguen y seguiràn...
Franja.
De Catolic. net

sábado, 27 de abril de 2013

Mes de mayo con María . Del 1 al 5.

Santa Maria de Baiona diócesis tuy- vigo blogspot.com
Mes de mayo con María
Primera semana de mayo.
Días 1,2,3,4 y 5.
La Virgen María
REFLEXIONES PARA CADA DÍA DEL MES DE MARÍA
DOS IDEAS PREVIAS
Se trata de que hagas oración cada día. Todos los días puedes empezar el rato de oración con la "oración inicial para cada día"; después leyendo con atención el "texto de cada día", a continuación hablas con Dios y con María; por último, terminas rezando la "oración final".
1. PROHIBIDO CORRER: 
Es corto; no tengas prisa en acabar. No es leer y ya está. Dale tiempo a que Ella te hable
2 LO QUE NO ESTÁ ESCRITO
¿Sabes qué es lo mejor de este texto? Lo que no está escrito y tú le digas; la conversación que tú, personalmente, tengas con María.
ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA
Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
"NO TIENEN VINO"presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
"HACED LO QUE ÉL OS DIGA": dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente.
"HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR": que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.
ORACIÓN FINAL PARA CADA DÍA
¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén
     Con Flores a María

No puede faltar el canto a la Virgen en mayo http://youtu.be/ae_PYA2FI0A
 
Día 1: Mi Compañera
"Nuestra Señora -decía Teresa de Calcuta- me acompaña en todos los viajes; la llamo mi Compañera desde que un día, en Berhampur, le dije al capellán de las Hermanas que me regalase una imagen de María Milagrosa con las manos abiertas, derramando gracias sobre el mundo. Aceptó encantado, embaló la imagen y la llevó a la estación. Era una imagen muy grande, casi de tamaño natural, así que el jefe de estación quería que la facturase y pagase la correspondiente tarifa. Pero yo tenía un pase en los ferrocarriles para mí y una compañera, así que le dije: "ésta es mi compañera..." y me dejó viajar con la imagen sin pagar nada por ello. Desde entonces, la Virgen me acompaña siempre en mis desplazamientos. Nunca viajo sola"
Es ahora cuando puedes hablar con Santa María. Si quieres puedes empezar diciéndole lo escrito a continuación; luego comenta algo más con Ella.
María, siempre, pero de modo muy especial en este mes de mayo, necesito que me acompañes, que estés conmigo todo el día. Me gustaría darme más cuenta de que realmente te tengo a mi lado en todo momento; aprovecharé -si me ayudas- cada imagen tuya que vea para decirte algo, recordarlo y contar contigo. Gracias, "Compañera".

Día 2: Un gran susto
Un chaval, mientras está dándose un chapuzón en la playa de Pientzia, es arrastrado por una corriente de remolino; en cuanto se ve en peligro, grita: ¡mamá, mamá! Agita los brazos como puede, pidiendo auxilio desesperadamente. Con dificultad, de vez en cuando, logra sacar la cabeza y puede ver en la orilla a su madre, que pacíficamente broncea su piel en una hamaca. Su única esperanza es que su madre le oiga y haga lo que sea por rescatarle. Vocea más y más; por fin, su madre oye los gritos que la llaman. Se incorpora y ve las circunstancias de su hijo, y se vuelve a tumbar mientras piensa: ¡con lo fría que está el agua, yo no me meto ni loca! ¡Otra vez -si es que sale de ésta- que no se meta tan adentro!
¡Increíble!, pensará quien lea este suceso; ¡no puede ser verdad! ¡Eso no es una madre, es un monstruo! Es tan increíble, efectivamente, que no es verdad. Pero si no es posible que una madre se porte así, menos posible es que grites interiormente a María: ¡Madre mía, ayúdame!, y que Ella pase de ti.
    Madre mía, perdona todas las veces que te he tratado con desconfianza, o como si no me escuchases; o, lo que es lo mismo, como si pasases de mí, como si no fueses realmente mi madre. Sé que basta con que te diga una sola vez ¡Madre mía! para que no pares hasta conseguirme lo que necesito. Y si no me lo consigues es que claramente, de momento, no me conviene.
Ahora es el momento importante en el que tú hablas a Santa María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Cuando lo hayas hecho, termina con la oración final.
 
Día 3: ¡Cómo le gusta!
En el año 1917 la Virgen de Fátima se apareció a tres pastorcitos, que estaban en una cueva, mientras su rebaño pastaba. Lucía, una de las pastoras, cuenta:
"La aparición no se realizó el día 13 de agosto en Cova de Iría porque el Administrador del Ayuntamiento apresó y llevó a Vila Nova de Ourem a los pastorcitos con la intención de obligarlas a revelar el secreto que les había dicho la Virgen que sólo podrían desvelar al Papa. Los tuvo presos en la Administración y en el calabozo municipal.
Les ofreció los más valiosos regalos si descubrían el secreto. Los pequeños videntes respondieron:
- No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero.
Los encerró en el calabozo. Los otros presos que estaban en el calabozo les aconsejaron:
- Pero decid al administrador ese secreto ¿qué os importa que esa Señora no quiera?
- ¡Eso no -respondió Jacinta-, prefiero morir antes que no hacer lo que nos ha dicho la Virgen!
Y los tres niños rezaron con los otros presos el rosario, delante de una medalla de Jacinta colgada de la pared.
El administrador, para atemorizarlos, mandó preparar una caldera de aceite hirviendo, en la cual amenazó asar a los pastorcitos si no hacían lo que les mandaba. Ellos, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes sin revelar nada".
Ni siquiera en esas circunstancias dejan de rezar el rosario porque la Virgen se lo ha pedido, y saben que le gusta. Ojalá tú tampoco dejes de dar ese gusto a tu Madre: dile que todos los días de este mes tratarás de regalarte el rezar, al menos, un misterio del Rosario (un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria). Es muy fácil... y ¡cómo le gusta!
Ahora, si te parece, puedes comentar con María este propósito. Después termina con la oración final.
 
Día 4: No está completa
La plaza de San Pedro, en Roma, durante siglos no ha tenido una imagen de la Virgen. Un amigo mío, universitario, en mayo de 1980, al ver tantas estatuas e imágenes en la plaza comentó: "¡Falta la Virgen!; si tengo oportunidad, se lo digo al Papa". A los pocos días, en una audiencia de Juan Pablo II con universitarios, el Papa iba saludando por el pasillo central del aula a los más cercanos. Cuando pasó cerca de este amigo, le dijo: "Santo Padre: en la plaza de San Pedro no está la Virgen, no está la Madonna ... ". Juan Pablo II lo pensó un momento y le contestó en castellano: "La Plaza no está completa ... Habrá que terminarla, habrá que terminarla ... ".
Al año siguiente, en 1981, el Papa inauguraba un mosaico grande dedicado a María, Madre de la Iglesia, que se encuentra en una fachada, sobre la plaza. "Me alegra inaugurar este testimonio de nuestro amor ( ... ), que todos los que vengan a esta plaza de San Pedro eleven la mirada a nuestra Señora, para dirigirle ( ... ) un saludo personal".
Si en tu habitación no tienes una imagen de la Virgen, tu habitación está incompleta. Si en la sala de estar de tu casa no tienes una imagen de la Virgen, está incompleta. ¡Ponla! Y ojalá te acostumbres a mirarla, a saludarle, cuando entres y salgas. Te ayudará a recordar que Ella te acompaña.
Madre mía, te quiero. Quiero quererte más; quiero acordarme más veces de ti. ¡Qué me sirvan tus imágenes!
Continúa ahora hablándole un rato.
 
Día 5: ¡Yo lo he cumplido!
"Yo sí he visto milagros -escribía un sacerdote, Urteaga-. Fíate de mí. Hazme caso. Reza a la Virgen". Y cuenta uno de los milagros que ha visto.
"Me encontraba en Madrid. Acababa de ordenarme sacerdote. Tenía 26 años. Era un atardecer a la hora de terminar el trabajo.
- Te llaman por teléfono -me dijeron.
Una voz masculina, un tanto nerviosa , explicaba la razón de la llamada:
- Mire, tengo un amigo que se encuentra muy mal, puede morir en cualquier instante. Me pide que le llame a usted porque quiere confesarse. (...) No, no le conoce, pero quiere que sea usted. (Nunca he entendido por qué.) ¿Puede venir a esta casa?
- Salgo para allá en este momento.
- (Me interrumpió) Mire, el asunto no es tan fácil. Me explicaré. El piso está lleno de familiares y amigos que no dejarán que un sacerdote católico entre en esta casa; pero yo me encargo de facilitar su entrada.
- Pues allá voy, amigo. Dentro de un cuarto de hora estoy ahí: lo que tarde el autobús.
El piso era muy grande, lo estoy viendo ahora que describo la situación. La puerta entreabierta, un pasillo largo. Entro decidido después de encomendarme a la Virgen para que facilitase el encuentro. Rumores de voces en las habitaciones contiguas; algunas personas que me miran con gesto de asombro. Con un breve saludo me dirijo a la habitación que estimo puede ser la del enfermo. Efectivamente lo es.
- ¿Le han dejado entrar?
- He visto caras de susto y gestos feos; pero ha podido más la Virgen nuestra Señora.
- Gracias. No tengo mucho tiempo (el enfermo jadeaba). Quiero confesarme.
- (Cogí mi crucifijo, lo besé.). Comienza, Dios te escucha...
Yo muy emocionado. El hombre (era un personaje importante), también. Apliqué mis oídos a sus labios porque apenas se le oía. La confesión... larga, muy larga.
- ...Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
Al terminar -pocos minutos le quedaban de vida- quiso explicarme "su" milagro. Lo hizo fatigosamente. Se lo agradecí con toda el alma.
- He estado cuarenta años ausente de la Iglesia. Y usted se preguntará por qué he llamado a un sacerdote.
Él lo decía todo. Yo callaba.
- Mi madre, al morir, nos reunió a los hermanos... Mirad. No os dejo nada. Nada tengo. Pero cumplid este testamento que os doy: Rezad todas las noches tres avemarías. Y yo (¡cómo lloraba el pobre!), yo lo he cumplido, ¿sabe?, lo he cumplido.
Se moría mientras cantaba. A mí me pareció todo aquello un cántico: "Yo lo he cumplido, yo lo he cumplido".
Por cansado que esté, Santa María, por burradas que haya hecho, por lejos que me encuentre de Dios, jamás dejaré de rezarte las tres Avemarías, por la noche, de rodillas. Porque si un día o una temporada estoy siendo mal hijo tuyo, no cabe en ninguna cabeza que por esa vayas a ser Tú mala madre. Y, además, cuando peor estoy, más necesito tenerte cerca. Ángel de mi guarda, encárgate tú de recordádmelo, gracias.

viernes, 26 de abril de 2013

El marido de Idalina.

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http://ceirberea.blogdiario.com/img/IURD-mexico.jpg
En América las sectas están trabajando con gran intensidad. Los católicos, que no tienen buena formación cristiana, se dejan embaucar hasta por lo más inimaginable. Ahí va un ejemplo que me ha mandado un amigo, desde el país vecino. 
El marido de Idalina.
Idalina trabajaba  en el hogar de un médico de San Paulo. Durante años fue para la  familia como un ángel de la guarda. Cuidaba de la limpieza, de  la cocina, de  la ropa. Y ayudó criar a los hijos, por lo que todos la adoraban. Ya era como de la familia.
Pero un día, el menos esperado, con los ojos llenos de lágrimas, Idalina les comunicó que se marchaba.
El médico, la mujer y los hijos se quedaron asombrados del susto.  
-¿Qué es lo que ha pasado, Idalina?, ¿Tienes algún problema? ¿Porque tienes un salario pequeño?  ¡Vamos a hablar!.  ¿No te das cuenta de que te queremos como de la familia? ¿Acaso, si te aumentásemos el sueldo, te quedarías?
- No. No es nada de eso!.  Es la Iglesia.  Nosotros somos de la IABI. Y nuestra Iglesia traslada a mi marido al Paraná y yo  tengo que ir con él, porque soy su esposa. 
- ¿Tu marido es el pastor?
- No, doctor. El pastor nos va a llevar con él.
- Pero si tu esposo no es pastor, muy bien puede ser sustituido por otro.
- No, no puede, doctor. El pastor  solo tiene confianza en mi marido-
-Entonces, ¿cuál es el trabajo de tu marido en esa iglesia?
- Él es el paralítico, que se levanta y camina...cuando el pastor se lo manda en la predicación:  ¡“Levántate y anda”!!!
- Pues no lo acabo de entender, dice el médico. -O los fieles no vuelven más…o tu marido solo sirve para una sesión!.
¿Y a ti, lector, qué te parece? ¿Estás de acuerdo con el médico, o piensas que asisten como a una sesión de teatro?.
De todo puede haber.
Me lo ha enviado un amigo del país vecino. Franja

Decálogo de un Obispo Primeras Comuniones

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Como no se ponga más cuidado con las 
PRIMERAS COMUNIONES, 
se terminarán haciendo COMUNIONES POR LO CIVIL. 
Porque los papás y los niños, tienen otras miras.
Todo se queda en regalitos y en lucimiento de las mamás
 y detrás el papa...que es el que paga...y las paga!
Y muchos niños no saben ni rezar ni hacer la señal de la Cruz.
Franja
primera-comunion
Decálogo para la celebración de Primeras Comuniones
(Un Obispo que empieza a moverse,
 aunque escribe un decálogo con demasiadas palabras. 
Debía ser más resumido. Así no lo leerán muchos. Franja)
+ Ángel Rubio Castro – Obispo de Segovia
Para cuidar la celebración de la primera comunión y poder seguir con la segunda, tercera.. ofrezco el siguiente Decálogo:

1) En la primera participación de la Eucaristía, es muy conveniente que ésta vaya precedida no sólo de la necesaria catequesis de la Iniciación cristiana, sino también de una verdadera introducción y un cierto hábito de asistencia a la celebración eucarística, sobre todo la del domingo. Es un momento muy oportuno para ayudar a los niños a conocer los signos, las respuestas, y las actitudes internas y corporales  que requiere la participación litúrgica.
 
Me parece que sus papás no han entendido nada, y mucho menos la niña.
Ver una imagen como esta da mucha pena.
2) La preparación para la Primera Comunión, debe orientarse hacia una verdadera integración de los niños y de sus padres en la vida de la comunidad cristiana, evitando que los vestidos, los regalos y las comidas no desfiguren el carácter esencialmente religioso de la fiesta cristiana de la Primera Comunión. Cuando se hace bien, dejas huella positiva en el corazón humano para toda la vida.

3) Los padres son quienes deben solicitar la plena participación del niño en la celebración Eucarística. Petición que muchas veces la harán de manera implícita, simplemente con su no oposición o con esas vagas e indecisas aspiraciones que sienten dentro de si que a sus hijos no les falte nada de lo que es expresión Religiosa de pureza y de elevada dignidad. Hay muchísimos padres de familia, no practicantes, que, sin embargo, quieren que a sus hijos no les falte Dios, y precisamente ese Dios del amor y del encuentro con el hombre que los sacramentos nos ofrecen.
 
4) Para niños que han vivido la etapa del despertar religioso (Primeros pasos en la fe), asisten a la catequesis parroquial y están inscritos en clase de Religión y Moral Católica, la edad más apropiada para recibir el sacramento será entorno a los 8 años.
En caso contrario han de tener al menos tres años de preparación inmediata, siguiendo la programación del Catecismo “Jesús es el Señor”. Es importante preparar bien a los niños que han de comulgar, sin retrasar indebidamente la edad de este encuentro feliz con Cristo.
 
Mientras sigan así la cosa no va!
5) En la catequesis intensiva de la Primera Comunión es indispensable una colaboración estrecha entre padres, catequistas y sacerdotes, así como una presencia parroquial de la comunidad cristiana adulta. Es preciso que la catequesis de la Primera Eucaristía tenga como base constante la experiencia de los valores de la “acción Comunitarias, el saludo, la capacidad de escuchar y también de pedir y otorgar el perdón, la expresión de agradecimiento, la experiencia de las acciones simbólicas, del banquete fraternal, de la celebración festiva”. (Directorio para las Misas con niños, número 9).

6) Durante el tiempo, especialmente intenso de preparación para dar este paso, los padres han de seguir muy de cerca la acción catequética que se está llevando a cabo en el Colegio y en la Parroquia. Más aún, si les fuera posible colaboren en la catequesis Parroquial y Familiar, de suma importancia para la educación completa de la fe de los niños, teniendo siempre en cuenta la catequesis que se lleva a cabo en la escuela o en el colegio.

7) Para que el acceso al Sacramento del Amor sea para los niños un momento intenso de solidaridad con los demás, “comulgar con Cristo es comulgar con los otros”; ese día podría hacerse una colecta extraordinaria para los pobres de la comunidad parroquial o para Caritas, o para otras obras apostólicas diocesanas nacionales o internacionales.

8) Cuando el grupo de niños y niñas es muy numeroso conviene hacer varias tandas o celebraciones distintas, a fin de “desmasificar”, puesto que no es celebración comunitaria porque sean muchos, sino porque esté la Comunidad, y a ser posible la normal, en la que el niño, a partir de ese momento, se ha de reunir a celebrar la Pascua Semanal o día del Señor.

9) La pastoral de la Primera Eucaristía ha de prever la etapa posterior a esta fecha y a estos acontecimientos. Lo mismo con los padres que con los niños. Sería conveniente suscitar la idea de unos compromisos personales, familiares y de toda la comunidad para todo el año siguiente, sobre todo aprovechando las fechas del año litúrgico que tenga más relieve social y religioso, y seguir así explicándoles algún aspecto de la eucaristía en la que participan comulgando.
 Decálogo para las primeras comuniones
10) Los niños que van a recibir la Primera Comunión deberán acercarse previamente individualmente a la confesión sacramental. La preparación y la celebración de la Primera Confesión de los niños hay que enmarcarla como parte integrante de la iniciación cristiana. Para ello se debe establecer en la catequesis preparatoria una firme conexión entre el Sacramento del bautismo y este “segundo Bautismo” en el que Jesús nos trae el perdón de Dios Padre y la Iglesia nos perdona en nombre de Jesús (IC107). 
+ Ángel Rubio Castro – Obispo de Segovia
 
El Obispo, D. Ángel Rubio Castro – Obispo de Segovia, 
con niños que se preparan para la 
PRIMERA COMUNIÓN 

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