lunes, 29 de septiembre de 2014

Mes de octubre Mes del rezo de Santa Rosario

Como se acerca el 

MES DE OCTUBRE. MES DEL ROSARIO

he puesto este artículo de

TODO SOBRE EL ROSARIO


Santo Domingo y Santa Catalina,
reciben de la Virgen el Rosario.

Palabras de Nuestra Señora de Fátima
Las Apariciones de Fátima

Primera Aparición - 13 de mayo de 1917
Rezad el Rosario todos los días para alcanzar
la paz del mundo y el fin de la guerra.

Segunda Aparición - 13 de junio de 1917
Quiero que vengáis aquí 
el día 13 del mes que viene
y que recéis el Rosario todos los días.

Tercera Aparición - 13 de julio de 1917
Quiero que vengáis aquí
 el día 13 del mes que viene,
 que continuéis rezando el Rosario todos los días
 a Nuestra Señora del Rosario para obtener la paz del mundo
y el fin de la guerra, porque sólo Ella puede obtenerlo.

Cuarta Aparición - 15 de agosto de 1917
Quiero que continuéis yendo a Cova da Iriaen los días 13 
y que continuéis rezando el Rosario todos los días.

Quinta Aparición - 13 de septiembre de 1917
Continuad rezando el Rosario
para alcanzar el fin de la guerra.



Sexta Aparición - 13 de octubre de 1917.
Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor,
que soy la Señora del Rosario, que continúen siempre
rezando el Rosario todos los días.
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Hasta ahora se ha considerado como la mejor definición del Rosario, la que dio el Sumo Pontífice San Pío V en su "Bula" de 1569:
"El Rosario o salterio de la Sma. Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor"

El Rosario constaba de 15 Padrenuestros y 150 Avemarías, en recuerdo de los 150 Salmos.

Ahora son 20 Padrenuestros y 200 Avemarías, al incluir los misterios de la luz.

La palabra Rosario significa "Corona de Rosas". Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que dicen el Ave María le estan dando a Ella una hermosa rosa y que cada Rosario completo le hace una corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario es la rosa de todas las devociones, y por ello la mas importante de todas.

El Rosario esta compuesto de dos elementos: oración mental y oración verbal. En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre.  Estos veinte misterios se han dividido en cuatro grupos: Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos.

La oración verbal consiste en recitar quince decenas (Rosario completo) o cinco decenas del Ave María,  cada decena encabezada por un Padre Nuestro, mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.

La Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma actual en el año 1214 de una forma milagrosa: cuando Nuestra Señora se apareciera a Santo Domingo y se lo entregara como un arma poderosa para la conversión de los herejes  y otros pecadores de esos tiempos. Desde entonces su devoción se propagó rapidamente alrededor del mundo con increíbles y milagrosos resultados.

Entre las varias formas y modos de honrar a la Madre de Dios, optando por las que son mejores en si mismas y mas agradables a Ella, es el rezo del Santo Rosario la que ocupa el lugar preeminente  Vale la pena recordar que entre las variadas apariciones de la Santisma Virgen, siempre Ella ha insistido en el Rezo del Rosario.

 Es asi como, por ejemplo, el 13 de Mayo de 1917 en un pueblo de Portugal llamado Cova de Iria, la Santisima Virgen insiste con vehemencia el rezo del Rosario a los tres pastorcitos, en una de sus muchas apariciones  a estos tres videntes.

Siendo un sacramental, el Santo Rosario contiene los principales misterios de nuestra religion Catolica, que nutre y sostiene la fe, eleva la mente hasta las verdadades divinamente reveladas, nos invita a la conquista de la eterna patria, acrecienta la piedad de los fieles, promueve las virtudes y las robustece.

 El Rosario es alto en dignidad y eficacia, podria decirse que es la oracion mas facil para los sencillos y humildes de corazon, es la oracion mas especial que dirigimos a nuestra Madre para que interceda por nosotros ante el trono de Dios.

El Santo Rosario prolonga la vida liturgica de la Iglesia pero no la sustituye, al contrario enriquece y da vigor a la misma liturgia. Es por ello, que el Santo Rosario se enmarca como una plegaria dentro de la religiosidad popular que contiene un gran tesoro de volares que responde con sabiduria cristiana  a los grandes interrogantes de la existencia.


El pueblo latinoamericano es profundamente Mariano, reconoce con una gran sabiduría popular católica, que llegamos a Jesús Salvador a través de Maria Santísima su Madre y desde los mismos tiempos del descubrimiento y de la conquista de América, se genero una gran devoción por la Virgen Maria;

Nuestra Señora de Guadalupe

en Ella, nuestros pueblos siempre han mirado el rostro maternal de quien nos trajo la salvación y con la primera manifestación explicita de la Reina del Cielo en tierra americana, con rostro y figura de mujer mestiza, en México, se acrecentó aun mayor el amor y la devoción a ella en todos los países hispano parlantes, reconociéndola como nuestra propia Madre, llena de amor, de misericordiay de piedad para con sus hijos.
Sentimiento que va en relación directa con el origen mismo de la Maternidad Divina: Maria es Madre de Dios Redentor es también verdaderamente la Madre de todos los miembros de Cristo, porque Ella colaboro con su amor a que nacieran en la Iglesia, los creyentes, miembros de aquella cabeza que es Cristo.
El paso del tiempo, las costumbres modernas, y la innovación de formas de oración, no pueden dejar a un lado el rezo del Santa Rosario.
De hecho, los Santos Padres y los Santos han tenido una profunda devoción a este sacramental, nosotros como católicos y como amantes de la Reina del Cielo hemos de ser fervientes devotos del Rosario. Es digno de recordar que la familia que reza unida permanece unida, Que la recitación piadosa  y consciente del Santo Rosario nos traiga la paz al alma y nos una mas estrechamente a Maria para vivir auténticamente nuestro cristianismo.

¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta?

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto en la cual los cristianos vencieron a los turcos.

"Los cristianos sabían que si perdían esta batalla
su religión podía peligrar y por esta razón
confiaron en la ayuda de Dios,
 a través de la intercesión de la Santísima Virgen".

El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de pronto se levantó y anunció que sabía que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.
Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre  y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

La fuerza del Rosario
A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviéndolo, principalmente en sus apariciones a los pastorcillos de Fátima.
El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por Ella que nos llegó la salvación. Todo cristiano puede rezar el Rosario.
 Es una oración muy completa, ya que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual.  Las cuentas favorecen la concentración de la mente.

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran.

Las Letanías.
El Rosario no es una oración litúrgica, sino sólo un ejercicio piadoso. Las Letanías forman una parte oficial de la liturgia en cuanto que las invocaciones reciben permiso de la Santa Sede. Se cree que su origen fue, probablemente, antes del siglo XII.
La forma actual en la que las rezamos se adoptó en el santuario mariano de Loreto, en Italia y por eso se llama Letanía lauretana. En 1587, el Papa Sixto V la aprobó para que la rezaran todos los cristianos. Todos los cristianos hemos recurrido a la Virgen en momentos de alegría llamándola “Causa de nuestra alegría”, en momentos de dolor diciéndole “Consoladora de los afligidos”, etc. Podemos rezar las Letanías con devoción, con amor filial, con gozo de tener una Madre con tantos títulos y perfecciones, recibidos de Dios por su Maternidad divina y por su absoluta fidelidad. Al rezarlas, tendremos la dicha de alabar a María, de invocar su protección y de ser ayudados siempre ya que la Virgen no nos deja desamparados.

Cómo rezar el Rosario
Como se trata de una oración, lo primero que hay que hacer es saludar, persignarnos y ponernos en presencia de Dios y de la Santísima Virgen.
Luego, se enuncian los misterios del día que se van a rezar y comenzamos a meditar en el primero de estos cinco misterios. Durante la oración de cada misterio, trataremos de acompañar a Jesús y a María en aquellos momentos importantes de sus vidas. Aprovechamos de pedirles ayuda para imitar las virtudes y cualidades que ellos tuvieron en esos momentos. Al meditarlos frecuentemente, estas guías pasan a formar parte de nuestra conciencia, de nuestra vida. Podemos ofrecer cada misterio del rosario por una intención en particular y se puede leer una parte del Evangelio que nos hable acerca del misterio que estamos rezando.
Cada misterio consta de un Padrenuestro seguido de diez Avemarías y un Gloria. Usamos nuestro rosario pasando una cuenta en cada Avemaría. Así seguimos hasta terminar con los cinco misterios. Al terminar de rezar los cinco misterios, se reza la Salve y se termina con las Letanías.
Los Misterios
Los veinte misterios que se rezan nos recuerdan la vida de Jesús y, dependiendo del día, se rezan de la siguiente forma:

LUNES Y SÁBADO
MISTERIOS GOZOSOS

1. La Anunciación del ángel a la Virgen.
 La obediencia.
2. La Visita de la Virgen a su prima Isabel.
Amor al prójimo.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios.
Desprendimiento
4. La Presentación del niño Jesús en el templo.
Pureza de intención.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.
 Sabiduría en cosas de Dios.

JUEVES.
MISTERIOS LUMINOSOS

1. El Bautismo de Jesús en el Jordán 2 Co 5, 21; . Mt 3, 17.
2. Las bodas de Caná; Jn 2, 1-12.
3. El anuncio del Reino de Dios Mc 1, 15; Mc 2. 3-13; Lc 47-48.
4. La Transfiguración; Lc 9, 35.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. Jn13, 1.

MARTES Y VIERNES
MISTERIOS DOLOROSOS 

 1. La Oración de Jesús en el huerto.
 Verdadero arrepentimiento de los pecados.
2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo.
Espíritu de sacrificio
3. La coronación de espinas.
Desapego a lo material
4. Jesucristo es cargado con la Cruz.
 Paciencia por mi cruz.
5. La crucifixión de nuestro Señor Jesucristo.
Generosidad

MIERCOLES Y DOMINGOS.
MISTERIOS GLORIOSOS


1. La Resurrección de Jesucristo.
Fe, Esperanza y Caridad
2. La Ascensión del Señor a los Cielos.
Deseo de ir al Cielo
3. La venida del Espíritu Santo.
Deseo de vivir en Gracia
4. La Asunción de la Virgen a los Cielos.
Amor a María
5. La Coronación de la Virgen en los Cielos.
Perseverancia

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Este trabajo que os ofrezco del Santo Rosario, puede haceros mucho bién.
Os recuerdo de esta manera,
parte de la Doctrina Mariana acerca de
 la Devoción a Nuestra Madre, la Virgen María,
 y una de las devociones más importantes
de la vida cristiana,
después de la Santa Misa.
Franja. 


Oración.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar 
las promesas de Cristo.
Oremos:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, 
que, por el anuncio del ángel, 
hemos conocido la encarnación de tu Hijo, 
para que lleguemos, por su pasión y su cruz, 
a la gloria de la resurrección. 
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 

O bien, cuando se rezan los misterios gozosos:

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión de santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. 
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 

O bien, cuando se rezan los misterios luminosos:
Dios todopoderoso y eterno, luz de los que en ti creen, 
que la tierra se llene de tu gloria y que te reconozcan los pueblos
 por el esplendor de tu luz. 
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 

O bien, cuando se rezan los misterios dolorosos:
Señor, tú has querido que la Madre 
compartiera los dolores de tu Hijo
 al pie de la cruz; 
haz que la Iglesia, asociándose con María 
a la pasión de Cristo,
 merezca participar de su resurrección.
 Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 

O bien, cuando se rezan los misterios gloriosos:
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
 has llenado el mundo de alegría,
 concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María,
 llegar a alcanzar los gozos eternos. 
Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Y puede servir para rezarlo 
el siguiente enlce:

http://hojaparroquial-baiona-franja.blogspot.com/2011/09/octubre-y-el-santo-rosario.html

viernes, 26 de septiembre de 2014

DIOS ES EL DUEÑO DE TU VIDA, CONFIASELA

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

Aunque no escribas libros, eres el escritor de tu vida.
Aunque no seas Miguel Ángel, puedes hacer de tu vida una obra
maestra. 


Aunque no entiendas de cine, ni de cámaras, tu existencia puede transformarse en un film primoroso con Dios de productor.
Aunque cantes desafinado, tu existencia puede ser una linda canción, que cualquier afamado compositor envidiaría. 


Aunque no entiendas de música, tu vida puede ser una magnífica sinfonía que los clásicos respetarían.
Aunque no hayas estudiado en una escuela de comunicaciones tu vida puede transformarse en un reportaje modelo. 


Aunque no tengas gran cultura puedes cultivar la sabiduría de la caridad.
Aunque tu trabajo sea humilde, puedes convertir tu día en oración.
Aunque tengas cuarenta, cincuenta, sesenta o setenta años, puedes ser joven de espíritu. 


Aunque las arrugas ya marquen tu rostro, vale más tu belleza
interior.
Aunque tus pies sangren en los tropiezos y piedras del camino, tu rostro puede sonreír. 


Aunque tus manos conserven las cicatrices de los problemas y de las incomprensiones, tus labios pueden agradecer.
Aunque las lágrimas amargas recorran tu rostro, tienes un corazón para amar. 
Aunque no lo comprendas, en el cielo tienes reservado un lugar…
Todo, absolutamente todo… depende de tu confianza en Dios y de tu empeño en SER digno hijo Suyo. Y esto, sólo se puede hacer a través de Nuestro Señor Jesucristo. Su Hijo amado, perfecto y santo.
No te olvides de poner, CADA DÍA, tu vida en Sus manos.






martes, 23 de septiembre de 2014

ANÉCDOTAS DEL PADRE PÍO DE PIETRELCINA

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

Día 23 de septiembre.

San Pío de Pietrelcina

San Pío de Pietrelcina sonriendo

ANÉCDOTAS DEL PADRE PÍO DE PIETRELCINA

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San Pío de Pietrelcina sonriendo...¡Cuida por dónde caminas!

Un hombre fue a San Giovanni Rotondo para conocer al Padre Pío pero era tal la cantidad de gente que había que tuvo que volverse sin ni siquiera poder verlo. Mientras se alejaba del convento sintió el maravilloso perfume que emanaba de los estigmas del padre y se sintió reconfortado.
Unos meses después, mientras caminaba por una zona montañosa, sintió nuevamente el mismo perfume. Se paró y quedó extasiado por unos momentos inhalando el exquisito olor. Cuando volvió en sí, se dio cuenta que estaba al borde de un precipicio y que si no hubiera sido por el perfume del padre hubiera seguido caminando... Decidió ir inmediatamente a San Giovanni Rotondo a agradecer al Padre Pío. Cuando llegó al convento, el Padre Pío, el cual jamás lo había visto, le gritó sonriendo:- “¡Hijo mío! ¡Cuida por dónde caminas!”.

Debajo del colchón

Una señora sufría de tan terribles jaquecas que decidió poner una foto del Padre Pío debajo de su almohada con la esperanza de que el dolor desaparecería. Después de varias semanas el dolor de cabeza persistía y entonces su temperamento italiano la hizo exclamar fuera de sí: -“Pues mira Padre Pío, como no has querido quitarme la jaqueca te pondré debajo del colchón como castigo”. Dicho y hecho. Enfadada puso la fotografía del padre debajo de su colchón.
A los pocos meses fue a San Giovanni Rotondo a confesarse con el padre. Apenas se arrodilló frente al confesionario, el padre la miró fijamente y cerró la puertecilla del confesionario con un soberano golpe. La señora quedó petrificada pues no esperaba semejante reacción y no pudo articular palabra. A los pocos minutos se abrió nuevamente la puertecilla del confesionario y el padre le dijo sonriente: “No te gustó ¿verdad? ¡Pues a mí tampoco me gustó que me pusieras debajo del colchón!”.

Los consejos del Padre Pío

Un sacerdote argentino había oído hablar tanto sobre los consejos del Padre Pío que decidió viajar desde su país a Italia con el único objeto de que el padre le diera alguna recomendación útil para su vida espiritual. Llegó a Italia, se confesó con el padre y se tuvo que volver sin que el padre le diera ningún consejo. El padre le dio la absolución, lo bendijo y eso fue todo. Llegó a la Argentina tan desilusionado que se desahogaba contando el episodio a todo el mundo. “No entiendo por qué el padre no me dijo nada”, decía, “¡y yo que viajé desde la Argentina sólo para eso!” “-El Padre Pío lee las consciencias y sabía que yo había ido con la esperanza de que me diera alguna recomendación”, etc, etc. Así se quejaba una y otra vez hasta que sus fieles le empezaron a preguntar: “Padre, ¿está seguro que el padre Pío no le dijo nada?¿no habrá hecho algún gesto, algo fuera de lo común??”. Entonces el sacerdote se puso a pensar y finalmente se acordó que el Padre Pío sí había hecho algo un poco extraño. “-Me dio la bendición final haciendo la señal de la cruz sumamente despacio, tan despacio que yo pensé: ¿es que no va a acabar nunca?”, contó a sus fieles. “¡He ahí el consejo!”, le dijeron, “usted la hace tan rápido cuando nos bendice que más que una cruz parece un garabato”. El sacerdote quedó contentísimo con esta forma tan original de aconsejar que tenía el Padre Pío.

El vigilante y los ladrones

“Unos ladrones merodeaban en mi barrio, en Roma, y esto me impedía ir a visitar al Padre Pío. Al final me decidí después de haber hecho un pacto mental con él: “Padre, yo iré a visitarte si tú me cuidas la casa...”.
Una vez en San Giovanni Rotondo, me confesé con el Padre y al día siguiente, cuando fui a saludarle, me reprendió: “¿Aún estás aquí? ¡Y yo que estoy sudando para sostenerte la puerta!”.
Me puse de viaje inmediatamente, sin haber comprendido qué había querido decirme. Habían forzado la cerradura, pero en casa no faltaba nada.”

Niños y caramelos

“Hacía tanto tiempo que no iba a visitar al Padre Pío que me sentía obsesionada por la idea de que se hubiera olvidado de mí.
Una mañana, después de haberle confiado, como de costumbre, mi hija bajo su protección, fui a Misa. De regreso, encontré a la pequeña saboreando un caramelo. Sorprendida le pregunté quién le había dado el “melito”, como ella llamaba a los caramelitos, y muy contenta me señaló el retrato del Padre Pío que dominaba sobre el corralito donde dejaba a la pequeña durante mis breves ausencias.
No di ninguna importancia al episodio y no pensé más en él.
Después de algún tiempo, no logrando sacarme de la cabeza la idea de que el Padre Pío se hubiera olvidado de mí, pude finalmente ir a visitarlo. Inmediatamente después de la confesión, cuando fui a besarle la mano, me dijo riendo: “...¿también tú querías un “melito”?”.

Un calvo

“No había remedios para mi cabello que iba desapareciendo de mi cabeza, y sinceramente me disgustaba quedar calvo. Me dirigí al Padre Pío y le dije: “Padre, ruegue para que no se me caiga el cabello”.
El Padre en ese momento bajaba por la escalera del coro. Yo lo miraba ansioso esperando una contestación. Cuando estuvo cerca de mí cambió el semblante y con una mirada expresiva señaló a alguien que estaba detrás y me dijo: “Encomiéndate a él”. Me di vuelta. Detrás había un sacerdote completamente calvo, con una cabeza tan brillante que parecía un espejo. Todos nos echamos a reír.

El zapatazo

Una vez un paisano del Padre Pío tenía un fortísimo dolor de muelas. Como el dolor no lo dejaba tranquilo su esposa le dijo: “¿Por qué no rezas al Padre Pío para que te quite el dolor de muelas?? Mira aquí está su foto, rézale”. El hombre se enojó y gritó furibundo: “¿Con el dolor que tengo quieres que me ponga a rezar???”. Inmediatamente cogió un zapato y lo lanzó con todas sus fuerzas contra la foto del Padre Pío.
Algunos meses más tarde su esposa lo convenció de irse a confesar con el Padre Pío a San Giovanni Rotondo. Se arrodilló en el confesionario del Padre y, luego de decir todos los pecados que se acordaba, el Padre le dijo: “¿Qué más recuerdas?” “Nada más”, contestó el hombre. “¿¿Nada más?? ¡¿Y qué hay del zapatazo que me diste en plena cara?!.”

El saludo “grande, grande”

Una hija espiritual del Padre Pío se había quedado en San Giovanni Rotondo tres semanas con el único propósito de poder confesarse con él. Al no lograrlo, ya se marchaba para Suiza profundamente triste, cuando se acordó que el Padre Pío daba todos los días la bendición desde la ventana de su celda. Se animó con la idea de que por lo menos recibiría su bendición antes de partir y salió corriendo hacia el convento. Por el camino iba diciendo para sus adentros: “quiero un saludo grande, grande, sólo para mí”. Cuando llegó se encontró con que la gente se había marchado pues el Padre había dado ya su bendición, los había saludado a todos agitando su pañuelo desde su ventana y se había retirado a descansar. Un grupo de mujeres que rezaban el Rosario se lo confirmaron. Era inútil esperar. La señora no se desanimó por eso y se arrodilló con las demás mujeres diciendo para sí: “no importa, yo quiero un saludo grande, grande, sólo para mí”. A los pocos minutos se abrió la ventana de la celda del Padre y éste, luego de dar nuevamente su bendición, se puso a agitar una sábana a modo de saludo en vez de usar su pañuelo. Todos se echaron a reír y una mujer comentó: “-¡Miren, el padre se ha vuelto loco!”. La hija espiritual del padre comenzó a llorar emocionada. Sabía que era el saludo “grande, grande” que había pedido para sí.

Un niño y los caramelos

Un niño, hijo de un guardia civil, deseaba tener un trencito eléctrico desde hacía mucho tiempo. Acercándose la fiesta de Reyes, se dirigió a un retrato del Padre Pío colgado en la pared, y le hizo esta promesa: “Oye, Padre Pío, si haces que me regalen un trencito eléctrico, yo te llevaré un paquete de caramelos”.
El día de los Santos Reyes el niño recibió el trencito tan deseado.
Pasado algún tiempo, el niño fue con su tía a San Giovanni Rotondo. El padre Pío, paternal y sonriente, le preguntó: “-Y los caramelos, ¿dónde están?”.

¡Por dos higos!

Una señora devota del Padre Pío comió un día un par de higos de más. Asaltada por los escrúpulos, pues le parecía que había cometido un pecado de gula, prometió que iría en cuánto pudiera a confesarse con el Padre Pío. Al tiempo se dirigió a San Giovanni Rotondo y al final de la confesión le dijo al padre muy preocupada: “Padre, tengo la sensación de que me estoy olvidando de algún pecado, quizá sea algo grave”. El Padre le dijo: “No se preocupe más. No vale la pena. ¡Por dos higos!”.



¿Esperas que me case yo con ella?

El Padre Pío estaba celebrando una boda. En el momento culminante del acto el novio, muy emocionado, no atinaba a pronunciar el “sí” del rito.
El Padre esperó un poco, procurando ayudarlo con una sonrisa, pero viendo que era en vano todo intento, exclamó con fuerza: “¡¿En fin, quieres decir este “sí” o esperas que me case yo con ella?!”

¡Padre, ruegue por mis hijitos!

Una señora muy devota del Padre Pío nunca se iba a dormir sin haberle encomendado antes a sus hijos. Todos las noches se arrodillaba frente a la imagen del Padre y le decía: “Padre Pío, ruegue por mis hijitos”. Después de tres años de rezar todos los días la misma jaculatoria pudo ir a San Giovanni Rotondo. Cuando vio al Padre le dijo: “Padre, ruegue por mis hijitos”. “Lo sé, hija mía”, le dijo el Padre, “¡hace tres años que me vienes repitiendo lo mismo todos los días!”.

¡Y tú te burlas!

Una devota del Padre Pío se arrodillaba todos los días frente a la imagen del padre y le pedía su bendición. Su marido, a pesar de ser también devoto del padre, se moría de la risa y se burlaba de ella pues consideraba que aquello era una exageración. Todas las noches se repetía la misma escena entre los esposos. Una vez fueron los dos a visitar al Padre Pío y el señor le dijo: “Padre, mi esposa le pide su bendición todas las noches”. “Lo sé”, contestó el Padre, “¡y tú te burlas!”.

Bilocaciones

Padre Pío reza a San Pío X

Una vez el Cardenal Merry del Val contó al Papa Pío XII que había visto al Padre Pío rezando en San Pedro frente a la tumba de San Pío X, el día de la canonización de Santa Teresita. El Papa preguntó al Beato Don Orione qué pensaba del asunto. Don Orione respondió: “Yo también lo vi. Estaba arrodillado rezando a San Pío X. Me miró sonriente y luego desapareció”.

Padre Pío en Uruguay

Monseñor Damiani, obispo uruguayo, fue a San Giovanni Rotondo a confesarse con el padre Pío. Luego de confesarse se quedó unos días en el convento. Una noche se sintió enfermo y llamaron al Padre Pío para que le diera los últimos sacramentos. El padre Pío tardó mucho en llegar y cuando lo hizo le dijo:
“Ya sabía yo que no te morirías. Volverás a tu diócesis y trabajarás algunos años más para gloria de Dios y bien de las almas”. “Bueno”, contestó Monseñor Damiani, “me iré pero si usted me promete que irá a asistirme a la hora de mi muerte”. El Padre Pío dudó unos instantes y luego le dijo “Te lo prometo”.
Monseñor Damiani volvió al Uruguay y trabajó durante cuatro años en su diócesis.
En el año 1941 Monseñor Alfredo Viola festejó sus bodas de plata sacerdotales. Para tal acontecimiento se reunieron todos los obispos uruguayos y algunos argentinos en la ciudad de Salto, Uruguay. Entre ellos estaba Monseñor Damiani, enfermo de angina pectoris. Hacia la medianoche el Arzobispo de Montevideo, luego Cardenal Antonio María Barbieri, se despertó al oír golpear a su puerta. Apareció un fraile capuchino en su habitación que le dijo: “Vaya inmediatamente a ver a Monseñor Damiani. Se está muriendo”. Monseñor Barbieri fue corriendo a la alcoba de Monseñor Damiani, justo a tiempo para que éste recibiera la extremaunción y escribiera en un papel: “Padre Pío..” y no pudo terminar la frase. Fueron muchos los testigos que vieron un capuchino por los corredores. Quedó en el palacio espiscopal de Salto un medio guante del padre Pío que curó a varias personas.
En 1949 Monseñor Barbieri fue a San Giovanni Rotondo y reconoció en el padre al capuchino que había visto aquella noche, a más de diez mil kilómetros de distancia. El Padre no había salido en ningún momento de su convento.
Hoy día hay en Salto una gruta que recuerda esta bilocación y desde allí el padre ha hecho varios milagros.

Nos hemos salvado por los pelos aquella tarde ¿eh General?

El General Cardona, después de la derrota de Caporetto, cayó en un estado de profunda depresión y decidió acabar con su vida. Una tarde se retiró a su habitación exigiéndo a su ordenanza que no dejara pasar a nadie. Se dirigió a un cajón, extrajo una pistola y mientras se apuntaba la sien oyó una voz que le decía: “Vamos, General, ¿realmente quiere hacer esta tontería?”. Aquella voz y la presencia de un fraile lo disuadieron de su propósito, dejándolo petrificado. Pero ¿cómo había podido entrar ese personaje en su habitación? Pidió explicaciones a su ordenanza y este le contestó que no había visto pasar a nadie. Años más tarde, el General supo por la prensa que un fraile que vivía en el Gargano hacía milagros. Se dirigió a San Giovanni Rotondo de incógnito y ¡cuál no fue su sorpresa cuando reconoció en el fraile al capuchino que había visto en su habitación! “Nos hemos salvado por los pelos aquella tarde ¿eh General?”, le susurró el Padre Pío.

Amor del Padre Pío por San Pío X y Pío XII

El Padre Pío solía decir que San Pío X era el papa más simpático desde San Pedro hasta nuestros días. “Un verdadero santo”, decía siempre, “la auténtica figura de Nuestro Señor”. Cuando murió San Pío X Padre Pío lloraba como un niño diciendo: “Esta guerra se ha llevado a la víctima más inocente, más pura y más santa: el Papa”, pues corrían rumores que el Santo Padre había ofrecido su vida para salvar a sus hijos del flagelo de la guerra.

Una vez Padre Pío dijo a un sacerdote que iba para Roma: “Dile a su Santidad (Pío XII) que con gusto ofrezco mi vida por él”. Cuando murió Pío XII el Padre Pío también lloraba desconsoladamente. Al día siguiente de la muerte no lloraba más y entonces le preguntaron: “Padre, ¿ya no llora por el Papa?” “No”, contestó el padre, “pues Cristo ya me lo ha mostrado en Su gloria”.

http://webcatolicodejavier.org/PadrePioAnecdotas.html

domingo, 21 de septiembre de 2014

D. Álvaro del Portillo. El liderazgo de un ingeniero santo

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona


El Siervo de Dios Mons. D. Alvaro del Portillo, 
que será beatificado e próximo 27 de septiembre en Madrid.


No puedo menos que publicar este artículo 

que acabo de conocer. 

Es de un amigo, que veo con frecuencia 

en las tierras de Baiona.

En su blog se puede leer entre otros méritos...

JAIME PEREIRA GARCÍA, nací en Las Palmas de Gran Canaria, casado y con seis hijos. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.



El liderazgo de un ingeniero santo

Noviembre de 1987, me encontraba en Roma. Mi Jefe había decidido celebrar una reunión del Comité de Dirección en la capital de Italia. Dos días de intenso trabajo, con temas en la agenda de la máxima importancia. Preparábamos una actualización del Plan Estratégico, ya que la situación de la compañía a nivel mundial, y de forma muy particular en Europa, estaba cambiando con mucha rapidez. Marketing, ventas, nuevos procesos productivos… y lo más importante con impacto directo en mi responsabilidad: una considerable reorganización con reducción de plantilla. Como Director de Recursos Humanos, intenté convencer, con datos objetivos, que despedir al 20% de los empleados no era la solución ideal para los problemas que teníamos encima de la mesa. Improvisé, sobre la marcha, otras alternativas pero no tuve éxito…
Terminó la reunión y como era fin de semana, vinieron a Roma mi mujer y dos de mis hijos. Nos apetecía mucho visitar la sede de la Real Academia de España en Roma, de la que había sido director el abuelo de mi mujer. Obviamente hicimos el obligado recorrido turístico, en el que pudimos contemplar la belleza de esta hermosa ciudad.
Nuestra última vista fue a la Viale Bruno Buozzi, donde está la sede central del Opus Dei. Queríamos visitar a Alvaro del Portillo, compañero de carrera de mi suegro. Llegamos a la portería y preguntamos si era posible que nos recibiera. Teníamos pocas esperanzas, pues sabíamos que era persona muy ocupada. Esperar que consultemos, nos dijeron. En unos instantes nos comunicaron la gran sorpresa: si, dentro de veinte minutos os puede recibir.
Esperábamos en una pequeña salita. Enseguida  apareció Don Alvaro, sonriente, alegre, como si nos conociera de toda la vida. Nos preguntó por la familia y rápidamente entablamos una conversación que nunca podré olvidar. Le conté que mi empresa había decidido hacer una reducción de plantilla con la que yo, como Director de Recursos Humanos, no estaba muy de acuerdo. Pensaba que había otras alternativas. Y sin pedirle ningún consejo, me dio una serie de recomendaciones que me fueron muy valiosas. Me insistió varias veces que, si la solución era irreversible, pensara mucho en la gente, en sus familias y que hiciera todo lo posible para ofrecerles unas buenas condiciones económicas, con las que pudieran hacer frente a la nueva situación. Me recomendó dialogar mucho, estudiar humanamente cada caso y sobre todo agradecerles sus años de trabajo y dejarles las puertas abiertas. Al despedirnos me recordó: “Son personas, hijos de Dios. No lo olvides”. Estas palabras, aún resuenan en mi cabeza.
Con Alvaro del Portillo en Roma. 9 Noviembre 1987
De regreso para Madrid, en el vuelo, pensé mucho en lo que Don Alvaro me había sugerido. Me llamó la atención, su arrolladora capacidad de escuchar, entender y ponerse en el problema para darte los mejores consejos. Sin duda percibí su gran capacidad de liderazgo. Luego mantuvimos una correspondencia en la que se iba interesando por el progreso de la restructuración.
Desde ese momento le seguí con enorme interés, pues me parecía un caso estupendo de un Liderazgo del que podía aprender mucho. Era un hombre con una gran formación: Ayudante de Obras Públicas, Ingeniero de Caminos, Doctor en Filosofía y Letras, sacerdote y obispo. Desde 1975, tras la muerte de San Josemaría, y hasta 1994 fue el máximo responsable de la Prelatura del Opus Dei.
Hablando en términos empresariales, podríamos decir que dirigió con enorme éxito una gran multinacional con sedes en los cinco continentes. Sus cifras son espectaculares. Si su empresa en lugar de tener unos fines espirituales y apostólicos, los hubiera tenido empresariales, hoy estaría ocupando uno de los primeros puestos en las listas deForbesFortune
Para los que sentimos curiosidad por el estudio del Liderazgo, es un ejemplo a tener en cuenta. Don Alvaro fue Gran Canciller de la Universidad de Navarra, y se involucró muy directamente en el desarrollo del IESE, Escuela de Negocios situada entre las diez mejores del mundo según Financial Times
Desde mi personal punto de vista, las características más relevantes del Liderazgo de Alvaro del Portillo, son:
♦ Capacidad de trabajo: los que le conocen de cerca dicen que las veinticuatro horas del día eran pocas para él. Trabajador incansable, sabiendo delegar en su equipo más cercano. Su estilo de dirección  le llevo a realizar 198 viajes en 43 países. Un servicio muchas veces oculto, pequeño, silencioso, pero enormemente eficaz. Combinaba adecuadamente situación, persona y tiempo. Para él, el tiempo, más que un tesoro, era un regalo de Dios.
♦ Visión Estratégica. Veía oportunidades que los demás aún no habían percibido. Esto le llevó a extender su labor por los cinco continentes, poniendo especial énfasis en aquellas empresas dedicadas a la formación humanala salud, el desarrollo de las personasel cuidado de los más débiles… Ejemplos hay muchos, pero tal vez uno que merezca especialmente considerar es el programa internacional de solidaridad “Harambee” que promueve iniciativas de educación en África y sobre África, a través de proyectos de desarrollo en el área subsahariana y de actividades de sensibilización en el resto del mundo, difundiendo los valores, las cualidades y las posibilidades de futuro del continente africano.
♦ Capacidad de RelaciónSon muchas y muchas las evidencias de la enorme facilidad que tenía para hacer amigos. Basta tan solo el testimonio de los tres últimos Papas:Juan Pablo II“Fue un ejemplo de fortaleza, de confianza en la providencia divina y de fidelidad a la sede de Pedro”Benedicto XVI:  “Recuerdo la modestia y la disponibilidad en cualquier circunstancia que caracterizaron el trabajo de Mons. del Portillo como consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, institución que contribuyó a enriquecer de modo singular con su competencia y experiencia, como he podido comprobar personalmente”Francisco: “Fue un sacerdote celoso, que supo conjugar una intensa vida espiritual fundada sobre la fiel adhesión a la roca que es Cristo, con un generoso empeño apostólico que lo convirtió en peregrino por los cinco continentes, siguiendo las huellas de san Josemaría”.
♦ EmpatíaCaracterística indispensable en cualquier directivo que persiga conseguir objetivos a través de las personas. La sensación que tienes cuando le ves por primera vez, es la de conocerle de toda la vida. Su simpatía innata hace que te sientas muy cómodo. Maestro del buen humor, lo utilizaba en los momentos oportunos para llegar más a la gente. Una buena cara, la mirada, los gestos eran muy comunicativos… Serenidad, amabilidad, complicidad…
♦ LealtadUn buen directivo se caracterizara por ser muy fiel a los principios fundacionales de su organización. Su obligación es hacer una empresa sana y sostenible en el tiempo. Él lo hizo como nadie. Fiel y leal a la herencia recibida, con la conciencia muy clara de que las cosas evolucionan pero la esencia permanece. Conocía muy bien lo que era inmutable.
♦ Innovación. Le gustaba ser un hombre de su tiempo. Ir por delante de determinados acontecimientos, le permitía tomar decisiones valientes. Su afán investigador dió pie a un proyecto llamado CIMA, que no llegó a conocer. Un centro que aproxima la investigación básica a la aplicación clínica y colabora con la industria farmacéutica y biotecnológica en el desarrollo de productos para diagnóstico y tratamiento. En definitiva, se trata de un trabajo científico de calidad y servicio para combatir enfermedades que causan sufrimiento.
♦ SantidadÉsta, aparentemente, no es una habilidad muy empresarial. Para él, sí lo era. Santificar todas y cada una de las actividades que llevaba a cabo, le hacía ser mejor profesional, más preocupado por los demás, terminar la tarea emprendida, ser un ejemplo para los que estaban a su alrededor y sobre todo ser muy fiel a su vocación… Afirmaba con reiteración una frase de San Josemaría, Fundador del Opus Dei : “Estas crisis mundiales, son crisis de santos”.
Trabajo, visión, relación, empatía, lealtad, innovación y santidad… siete características de un líder que estuvo al frente de una gran organización de la Iglesia Católica (el Opus Dei) que ahora le reconoce su trabajo. El próximo sábado, día 27 de Septiembre de 2014, en Madrid (Valdebebas) será beatificado.

Comentarios

  1. Juan Pérez Calot dice
    Gracias Jaime por este inteligente y , a la vez, cariñoso artículo sobre un gran hombre para toda la Iglesia con grandes virtudes humanas. Hombre santo de nuestro tiempo de quien podemos aprender tanto para nuestra cotidiana vida.

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