domingo, 31 de enero de 2016

Hoy, Día 31 de enero PRIMER DOMINGO DE SAN JOSÉ

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

PRIMER DOMINGO DE SAN JOSÉ



Libro:

 Dolores y Gozos de San José

Primer dolor y gozo

Jesús Martínez García
Ed. Rialp. Madrid, 2000

Primer dolor y gozo

Castísimo Esposo de María, glorioso san José. Así como fue terrible el dolor y la angustia de tu corazón cuando creíste que debías separarte de tu Inmaculada Esposa, experimentaste después un vivo gozo cuando el Ángel te reveló el misterio de la Encarnación.

Por este dolor y gozo, te suplicamos te dignes consolar nuestras almas ahora y en nuestros últimos momentos; alcánzanos la gracia de llevar una vida santa y tener una muerte semejante a la tuya, en compañía de Jesús y de María.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)



Primer dolor

Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18)

José se sabía verdaderamente afortunado por haber encontrado a María, una mujer que pensaba como él y tenía a Dios como valor más importante de su vida. Reconoce y agradece los designios de la Providencia divina.

En medio de su deseo por agradar a Dios y amar a su esposa observa con sorpresa que María espera un niño. ¿Qué significa aquello? María era una mujer muy especial y en ese momento sospecha que algo grande ha debido suceder; un misterio divino como tantos otros que recoge la Biblia.

José piensa que tiene que desaparecer de la escena y dejar que Dios haga como desee. Pero sufre, sufre muchísimo porque eso supone dejar a quien más quiere en el mundo.

En ocasiones no se entiende lo que sucede. ¿Qué hacer entonces? Mirar a Dios y esperar. Dios es fiel; quien se apoya en él no quedará defraudado.


Primer gozo

El ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús (Mt 1, 20-21).

Cuando se consideran las cosas en la presencia de Dios se pueden ver como Dios las ve. A José se le hace entender que María ha concebido virginalmente y no sólo no debe abandonarla, sino que, siendo su esposo, el Salvador nacerá en el seno de una familia, de la cual él será el padre, pues debe poner el nombre al Niño.

Gozo inmenso al conocer su misión: cuidar al Mesías prometido. Se le pide -¡nada menos!- no separarse de Jesús ni de María. El dolor ha dado paso a la alegría desbordante y se va corriendo a contar a su esposa lo que acaba de descubrir: su vocación.

Antes José se sentía afortunado, pero al comprender los planes divinos siente una alegría mayor. José mira con inmenso cariño a María y agradece a Dios haberle escogido a él para contemplar y participar en tales sucesos divinos.

REFLEXIÓN:
¿Comprendo que Dios tiene unos planes para mí y que yo debo conocerlos?
¿Entiendo que Dios llama a todos a la santidad, que toda vida es respuesta y que toda mi vida debe ser una respuesta afirmativa a Dios?
¿Me doy cuenta de que la vocación nunca puede suponer un fastidio porque es lo que da sentido sobrenatural y eterno a nuestro paso por la tierra?
¿Sé que todos los santos han tenido que pasar por la oscuridad, la prueba, la renuncia a los planes personales, pero que, precisamente por su abandono total en Dios, Él les ha dado la luz, la alegría y la paz que el mundo no puede dar?
¿Hay algo más grande en el mundo que servir a Dios? ¿Rezo por las vocaciones sacerdotales? ¿Qué me pide Dios a mí ahora?

PROPÓSITO:
Pedir estos días por las vocaciones, especialmente por la mía propia.

ORACIÓN:
San José, patrono de las vocaciones en la Iglesia, ayúdame a descubrir lo que Dios espera de mí, a ser fiel todos los días de mi vida hasta la muerte, especialmente en las pequeñas llamadas que Dios me hace a lo largo del día, y a entender la importancia de servir con generosidad a los planes de Dios. Así sea.

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.

Día 2 de febrero FIESTA DE LAS CANDELAS

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Día 2 de febrero

FIESTA DE LAS CANDELAS
FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
 Y PURIFICACIÓN DE LA VIRGEN

Este día es el buen día para que las mamás recientes  vengan a presentar sus niños  al Señor, en la Celebración de la Eucaristía en acción de gracias, por el don de la vida de sus hijos., y a la bendición de las velas. La Santa Misa dará comienzo con la Bendición de las candelas.


PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
Poesía de Gerardo Diego:

Himno
En el templo entra María
Fuente: Liturgia de las horas

En el templo entra María,
más que nunca pura y blanca,
luces del mármol arranca,
reflejos al oro envía.
Va el Cordero entre la nieve,
la Virgen nevando al Niño,
nevando a puro cariño
este blanco vellón leve.

Las dos tórtolas que ofrece
ya vuelan y ya se posan.
Ana y Simeón rebosan
gozo del tiempo que crece,
que estalla, que está; no hubo
quien, viendo al blanco alhelí,
dijera, -por ti, por mí-
que al hielo esta noche estuvo.

Ya ha cesado la nevada;
y el Niño, tan blanco, blanco,
oye que va a ser el blanco
de contradicción, la espada,
ay, para su Madre, y mueve
hacia ella sus ojuelos,
regalando desconsuelos,
como si él no fuera nieve.

Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.
Amén.
.
Enlaces para esta Fiesta:

ASÍ ILUMINAMOS  LA OSCURIDAD DEL MUNDO
CON LA LUZ DE CRISTO:
LA MUESTRA:


En el día de nuestro Bautismo nos entregaron una vela encendida y dijeron a nuestros padres y padrinos:"Que vuestro hijo, iluminado por Cristo, camine siempre  como hijo de la luz, perseverando en la fe, pueda salir con todos los Santos al encuentro del Señor"
Varias veces, durante el año litúrgico, se nos habla de la luz  y encendemos los cirios, en especial al renovar las promesas del bautismo, en la SOLEMNE VIGILIA PASCUAL.


Que esta fiesta de la PRESENTACIÓN DEL SEÑOR, nos ayude a estar vigilantes, para que iluminados por la luz de la fe y purificados de nuestros pecados  POR LA PENITENCIA. estemos  preparados, para cuando nos llame el Señor. Que la luz de Cristo siga iluminando al mundo, a través de la luz de nuestras vidas. Amén

***************

Y ahora la Misa de la Virgen "Cum jubilo"

http://youtu.be/0DYyWFtPmpA

Una voz extraordinaria

AVE MARIA in good sound by Mirusia Louwerse with André Rieu (2008).


Confeccionado por Franja

viernes, 29 de enero de 2016

Conversos:Kenneth H. Howell: investigó la Iglesia antigua y...

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

Un artículo de 
que me ha gustado y pongo a vuestra disposición.
Es necesario compartir las cosas buenas 
como la presente.
Franja

Sectas, apologética y conversos
Conversos:
 Experiencias y testimonios de conversión

Kenneth H. Howell: 
investigó la Iglesia antigua 
y descubrió que esa iglesia era la católica.

Fue ministro en dos parroquias presbiterianas y profesor 6 años en un seminario protestante... ve en María una fuente de unidad

Por: Pablo J. Ginés | Fuente: Fundación Cari Filii / Religión en Libertad

Kenneth H. Howell se educó en una familia protestante presbiteriana de EEUU, llegó a ser ministro presbiteriano desde 1978 y profesor en el Seminario Teológico Reformado de Jackson, Mississippi desde 1988.

Hacia 1991, preparando un curso sobre la Eucaristía e investigando cómo entendían la eucaristía los primeros cristianos, se convenció de que Cristo estaba realmente en la eucaristía de la Iglesia antigua y que los calvinistas se equivocaban en su postura.

Él siempre había pensado que Calvino era un reformador que había “arreglado” los fallos de la Iglesia medieval y del siglo XVI, que había animado a “volver a la Iglesia antigua”. Kenneth lo hizo, investigó la Iglesia antigua… y descubrió que esa iglesia no era calvinista, sino más bien católica.

Además descubrió que era necesaria una autoridad, un Magisterio, para interpretar la Palabra de Dios. Fue comprendiendo que Dios había dejado esa autoridad en la Iglesia católica, en Pedro y los apóstoles y sus herederos.

Entre 1991 y 1994 exploró además la espiritualidad de San Ignacio de Loyola, y se sintió cada vez más atraído por la plenitud de la fe católica. Un amigo católico le pagó un viaje y una inscripción en la Universidad Franciscana de Steubenville en verano de 1992 para un curso de “Defender la fe”, y allí conoció a Marie Jutras, una católica de toda la vida (por el momento conocía sobre todo católicos ex-protestantes) que le asombró por su conocimiento de la fe y ayudó con su amistad a superar algunos prejuicios de su esposa contra el catolicismo.

En 1994 dejó su seminario protestante después de enseñar en él seis años. En 1996 se incorporó plenamente a la fe católica, y su esposa lo hizo 14 años después, en 2010.

María y la unidad de los cristianos

En 2011 Kenneth, ya como profesor en el Newman Center de la Universidad de Illinois, escribió una reflexión sobre el papel de María en la unidad de los cristianos, en su libro “Mary of Nazareth: Sign and Instrument of Christian Unity” (Queenship Publishing).

En primer lugar, señaló que a finales del siglo XX se han multiplicado los esfuerzos y el deseo de unidad entre los cristianos de distintas comunidades… y también se han multiplicado las “apariciones y locuciones marianas declaradas”, y en general la devoción mariana no va a menos, sino que crece.

“Estoy convencido de que las preguntas sobre María deben afrontarse de cara si se ha de lograr algún ecumenismo verdadero”, afirma.

Considera que el ecumenismo verdadero no consiste en una negociación, “sino en buscar juntos la verdad de la Revelación de Dios. Empieza confesando que no comprendemos por completo la Verdad de Dios, y que debemos siempre buscar la mente de Cristo”.

María no es un montón de doctrinas: es una mujer

El siguiente paso implica comprender que María no es un montón de doctrinas (que unos cristianos aceptan y a otros les incomodan). María, recuerda, “es una persona”. “María es lo que es independientemente de nuestras creencias”, insiste.

A Kenneth le maravilla que el Hijo de Dios vivió en el seno de María 9 meses. “Así es como María es un instrumento de unidad. Ella unió al Logos, a la segunda persona de la Trinidad, con su naturaleza humana en su propio cuerpo. María ha unido más de lo que ningún humano ha unido. Ella ha unido a Dios y hombre en los pequeños confines de su vientre”.

“Es claro por la Escritura que Jesucristo es la llave de la unidad entre los cristianos, pero Jesucristo, único Salvador, no sería lo que es –hombre-Dios perfecto- si María no hubiese sido el medio de unir su naturaleza humana y divina en una persona”.

Kenneth insiste en que la unidad que Cristo pide a sus discípulos (“Que sean uno”, rezó Jesús) no llega mediante la negociación, sino mediante la obediencia a la enseñanza apostólica recibida, igual que María es ejemplo de obediencia.

Esa unidad es humanamente imposible pero el ángel dijo a María que para Dios todo es posible (Lucas 1,37) y así fue en su seno.

“María no negoció con Dios, no llegó a un acuerdo. Reconoció su dependencia de Su gracia y buscó hacer su voluntad”, insiste el antiguo profesor presbiteriano.

Después recuerda la peculiaridad de María, como madre del Hijo, hija del Padre y esposa del Espíritu Santo.

Unidad entre verdad y amor

Otro elemento de unidad en María es que, como Jesús, aúna doctrina y amor, verdad y compasión. “La verdad sin amor es estéril; la unidad sin verdad es vacía, sin fruto”, señala.

Reconoce que el modelo para todos los cristianos es Jesucristo pero… ¿cuál fue el modelo de Jesucristo, de quién aprendió su amor por la verdad y su compasión? En gran parte, de María, de su madre. Así, la suma de amor y compasión que deberíamos imitar de Jesús, es la suma de amor y compasión que Él imitó de María. Y así “María es a la vez el modelo y el medio para nuestra unidad”.

“Ha llegado el momento de deponer nuestras actitudes defensivas, dejara un lado nuestras agendas personales y políticas”, exhorta, y pide decir como la Virgen: “Hágase en nosotros según tu palabra”.

Y propone una oración para avanzar en la unidad de los cristianos.

“Señor, somos tus siervos.
Cura nuestras divisiones y
haz que tu Hijo reine como Señor entre nosotros.
Que tu Palabra more entre nosotros
y nos haga uno.
Santa María, Madre de Dos, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén”

Padres, queremos jugar con estas 10 reglas…

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Un artículo que tiene una buena intención.
Relaciones de padres e hijos.


 A MUCHOS PADRES LES GUSTARÁN LAS REGLAS

QUE VAN A CONTINUACIÓN:

Padres, queremos jugar con estas 10 reglas…,y alguna más

A veces, se dan situaciones un tanto incómodas durante la competición entre los padres y los hijos, relación que afecta indirectamente al entrenador en algunos casos, al equipo en otros y a los demás padres en algunos.

Cómo dice el título de este artículo, los padres deberían tener en cuenta algunas consideraciones a la hora de “seguir” el progreso de sus hijos en el deporte:

1.-No des instrucciones a los gritos.
2.-No me grites en público.
3.-No le grites al entrenador.
4.-No menosprecies a mis compañeros.
5.-No menosprecies al otro equipo.
6.-No menosprecies a los árbitros.
7.-No pierdas la calma.
8.-No me des lecciones sobre mis errores después del partido.
9.-No te olvides de reírte y divertirte.
10.-No te olvides de que es solamente un juego, lo haré lo mejor que pueda, pero difícilmente me convierta en una súper estrella.

Y alguna más:

1.-Recuerda el motivo por el que tu hijo hace deporte.
2.-Tú eres el padre: no des directrices, da apoyo.
3.-Deja que decida: tener talento no te obliga a nada.
4,-No presiones, ni des gritos.
5.-No hables mal de sus compañeros.
6.-No desacredites a su entrenador.
7.-Anima siempre, independientemente del resultado.
8.-Ahora, comparte!





martes, 26 de enero de 2016

Dolores y Gozos de San José- y 7

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SÉPTIMO DOMINGO DE SAN JOSÉ


Libro: 

Dolores y Gozos de San José

Séptimo dolor y gozo

Jesús Martínez García
Ed. Rialp. Madrid, 2000

Séptimo dolor y gozo

San José, modelo de santidad, que habiendo perdido al Niño Jesús sin tu culpa, le buscaste durante tres días con inmenso dolor hasta que, con gozo indecible, le encontraste en el templo en medio de los doctores.

Por este dolor y gozo, y ya que estás tan cerca de Dios, te pedimos nos ayudes a no perder nunca a Jesús por el pecado mortal, y si por desgracia lo perdiéramos, haz que lo busquemos con profundo dolor hasta que lo encontremos y podamos vivir en su amistad para gozar de Él contigo eternamente en el Cielo.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)



Séptimo dolor

Le estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarle, volvieron a Jerusalén en su busca (Lc 2, 44-45).

Cuánto dolor embargaba a José y a María aquellos días. Tantos desvelos, tantos cuidados, tantas alegrías..., y ahora no tenían al Niño. Además Dios les había dado el encargo de custodiar a su Hijo, ¡y lo habían perdido!

José y María preguntaron a unos y a otros. Nadie sabía nada. Tres días que se hacían larguísimos. A otros este suceso les dejaba indiferentes, a sus padres no. Sufrían sobremanera porque valoraban Quién era Jesús: Dios con nosotros.

¡Qué pena si no nos dolieran los pecados, pues nos separan de Dios! ¡Qué pena si no los valorásemos como lo peor que puede suceder en el mundo! Ojalá tengamos aquellos sentimientos que tuvieron sus padres para que se nos rompa el corazón -de dolor de amor- al ver el pecado en nosotros o en los demás.


Séptimo gozo

Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas (Lc 2,46).

¿Cómo expresar la alegría de María y de José al encontrar al Niño? ¿No era alegría desbordante la que sentían los apóstoles y las santas mujeres después de encontrarse con el Resucitado? ¿No es alegría lo que hay en el cielo cuando un pecador se convierte y hace penitencia? Porque no hay felicidad como la de estar con Jesús.

¿Y dónde estaba el Niño? Estaba en el Templo. Jesús esperaba que sus padres le buscaran allí, como también hoy espera de nosotros que vayamos a la casa de Dios, le encontremos en su Palabra, nos alimentemos con la Eucaristía y nos unamos a Él por el amor en el sacramento de la Penitencia.

Si tenemos tristeza es porque nos apartamos de Dios. Si queremos ser felices, muy felices, ya sabemos el camino: estar con Jesús. Que estemos siempre con los Tres: con Jesús, con María y con José.

REFLEXIÓN:
¿Puedo decir en verdad que estoy contento, o hay algo que me quita la alegría? ¿Sé distinguir el cansancio de lo que me aparta de Dios?
¿Considero como algo verdaderamente vital el vivir siempre en gracia?
¿Valoro el pecado venial o cualquier otra falta de correspondencia como algo que me aleja de Dios?
¿Comprendo que la castidad es una virtud necesaria para poder ver y amar a Dios, y para que Dios me pueda mirar y amar mejor?
¿Recurro a la oración en todas mis necesidades y tribulaciones, o ando perdido en mis pensamientos?
¿Pido a Dios la perseverancia en las buenas obras hasta el fin de mi vida?

PROPÓSITO:
Acudir antes de la fiesta de san José al sacramento de la Penitencia, sabiendo que le daré una alegría a Dios.

ORACIÓN:
Oh varón justo y fiel, esposo castísimo de María Santísima, haz que aprendamos a vivir como Dios espera de nosotros. Enséñanos a confiar en Él, a santificarnos en nuestro trabajo, a ser alegres y a servir. Ayúdanos a ser fieles a nuestra vocación, llena de fecundidad a la Iglesia y extiende el ambiente de tu Sagrada Familia en todas las familias de la tierra. Así sea.

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.

Dolores y Gozos de San José-6

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SEXTO DOMINGO DE SAN JOSÉ



Libro: 
Dolores y Gozos de San José

Sexto dolor y gozo

Jesús Martínez García
Ed. Rialp. Madrid, 2000

Sexto dolor y gozo

Glorioso san José, que viste sujeto a tus órdenes al Rey de los Cielos. El consuelo que experimentaste al conducir de Egipto a tu querido Jesús fue turbado por el temor a Arquelao, fuiste, sin embargo, tranquilizado por el Ángel y permaneciste gozoso en Nazaret con Jesús y María.

Por este dolor y gozo te pedimos nos obtengas que, libres de todo temor nocivo, gocemos de la paz de conciencia y, viviendo tranquilos en unión de Jesús y de María, muramos en su compañía.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)


Sexto dolor

El se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá (Mt 2, 21-22).

En el viaje de retorno a casa José tiene que cambiar los planes; toma el desvío y sigue hacia el norte, hacia Galilea. Va con Jesús -que ya tiene unos años- y con María; pero aunque camina contento, está preocupado por solucionar los problemas de cada día, por evitar los peligros del camino. Y no descansará tranquilo hasta el final del viaje.

La vida consiste, en cierto sentido, en ir de camino. De camino hacia la casa del Padre, nuestra morada definitiva. Cada día es un paso que nos puede acercar al cielo. Pero no caminamos solos, vamos en compañía de otros, sobre todo de nuestra familia.

Sería muy cómodo -muy egoísta- vivir sin preocuparse de los demás. Como a José, también a nosotros nos pide Dios que carguemos con la salud espiritual y física de los que nos rodean.


Sexto gozo

Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado Nazareno (Mt 2,23).

En Nazaret estableció José de nuevo su taller de artesano. Trabaja y trabaja con la garlopa. María también trabaja. Y Jesús, todavía niño, juega con las virutas de serrín; aprende a moverse entre clavos y maderos para el momento de la redención.

José goza porque Dios ha querido que sea artesano, padre y esposo. Porque, precisamente en medio de esas tareas, él está con Jesús y con la Virgen María. Trabajar satisface humanamente, es medio de subsistencia, sirve para sacar adelante la familia. Pero sobre todo es el instrumento que tenemos para servir a Dios y a los demás.

Nazaret ha quedado para la historia como el modelo de hogar, y el lugar donde Dios enseña a trabajar por amor y con alegría sobrenatural. El santo patriarca será el patrono de quienes trabajen con ese sentido cristiano. ¡Qué gozada vivir en una familia así, trabajando como Él!

REFLEXIÓN:

¿Estoy contento en mi trabajo porque me gusta, porque saco provecho, o tendría que tener una motivación más sobrenatural?
¿Procuro trabajar con la seriedad de un padre que tiene que sacar adelante su familia?
¿Advierto que Dios ve todo lo que realizo, cómo está hecho y las intenciones que tengo? ¿Se lo puedo ofrecer a Él? ¿Se lo ofrezco de hecho?
¿Dedico suficiente tiempo a mi familia? ¿Me doy cuenta de que los demás necesitan de mi tiempo, de mí?
¿Sé escuchar? ¿Recuerdo alguna cosa que me hayan hecho notar mis familiares y no acabo de tener en cuenta para rectificar?
¿Rezo por mi familia? ¿Rezamos en familia?

PROPÓSITO:
Considerar en el trabajo -al menos al empezar- que puedo ofrecerlo a Dios a través de san José.

ORACIÓN:
Oh glorioso José, alcánzame la gracia de trabajar a imitación tuya: con orden, constancia, intensidad y presencia de Dios; de trabajar teniendo siempre ante mis ojos las almas todas y la cuenta que habré de dar del tiempo perdido y de la vana complacencia en mis trabajos, tan contraria a la gloria de Dios. Así sea.

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.

Dolores y Gozos de San José-5

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

QUINTO DOMINGO DE SAN JOSÉ


Libro: 
Dolores y Gozos de San José

Quinto dolor y gozo

Jesús Martínez García
Ed. Rialp. Madrid, 2000

Quinto dolor y gozo

Custodio del Hijo de Dios hecho hombre. Cuánto tuviste que sufrir por defender y alimentar al Hijo del Altísimo, particularmente en la huida a Egipto, y viendo los ídolos de los egipcios; pero también fue grande tu alegría al tener a tu lado al Hijo de Dios y a su Santísima Madre.

Por este dolor y gozo alcánzanos la gracia de que, huyendo de las ocasiones de pecado, venzamos al enemigo infernal, y no vivamos ya más que para servir a Jesús y a María.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)



Quinto dolor

El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo (Mt 2,13).



Es todavía de noche cuando la Sagrada Familia tiene que huir de Belén hacia el lejano Egipto. Pero José está acostumbrado a obedecer a Dios y lo hace con prontitud. No inquiere sobre las razones que pueda tener Dios al ordenar ese viaje, porque Dios siempre sabe más.

Obedeciendo a Dios el hombre no se equivoca nunca. Sólo se equivoca cuando el príncipe de la mentira distorsiona la realidad y hace que se vean con aparente claridad cosas que no son verdad.

Bendita obediencia que descomplica el alma y hace que el hombre tenga una especial confianza con Dios. El sacrificio que comporta cumplir la divina voluntad traerá enseguida el gozo.



Quinto gozo

Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dice el Señor por el profeta: «De Egipto llamé a mi hijo» (Mt 2,15).

Sin él saberlo, se están cumpliendo las Escrituras sagradas. No conoce hasta cuándo tienen que estar en Egipto. De momento está viviendo donde Dios quiere, como Dios quiere, con quien Dios quiere, hasta que Dios quiera. Procurando trabajar y entablar amistades, santificando lo que tiene que hacer en esos momentos. Porque ahí le espera Dios.

Cuando se ama la voluntad de Dios se es muy feliz. La imaginación -movida por la vanidad- puede sugerir que en otro lugar o con otras personas seríamos más felices. No hay que esperar al día de mañana o a que cambien las circunstancias para servir a Dios. Ahora es cuando hemos de realizar sus designios.

Entonces se cumplirán sus palabras y escribiremos una historia humana que será a la vez historia santa, en medio de la vida corriente. Quien descubre esto, se llena de gozo y seguridad.

REFLEXIÓN:

¿Comprendo que Dios me ha hecho el gran regalo de la libertad para poder amarle, y que le amo precisamente cuando le obedezco?
¿Me doy cuenta de la delicadeza de Dios con los hombres que no nos obliga, sino que nos propone sus planes?
¿Procuro llevar a la oración las cosas que Dios me sugiere, sabiendo que, a veces, la cuestión no está en entender sino en amar?
¿Sé que los santos han entendido más porque han procurado cumplir la voluntad de Dios, es decir, porque han amado más?
¿Me doy cuenta de que mi vida -mi trabajo, mi descanso, mis amores- es tan importante que Dios cuenta con ella?
¿Está sirviendo mi vida a los planes de Dios o prefiero realizar el plan que yo me he forjado para mí?

PROPÓSITO:
Rezar estos días despacio el Padrenuestro con el deseo de cumplir su voluntad.

ORACIÓN:
Oh bienaventurado José que acomodaste tu vida a los planes divinos, ayúdanos a obedecer a Dios en nuestra vida ordinaria y a descubrir la trascendencia divina que tiene todo lo que hacemos, para el bien nuestro y el de los demás. Así sea.

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía

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