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jueves, 16 de julio de 2015

Diálogo entre un católico y un testigo de Jehová,

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona


MUY INGENIOSO EL TESTIGO DE JEHOVÁ

LEAN POR FAVOR!
CONOCERÉIS SUS ARGUMENTOS

Diálogo entre un católico y un testigo de Jehová sobre la verdadera Iglesia de Cristo
Respuestas para nuestros hermanos separados - Capítulo 2

Estas publicaciones buscan contribuir a que lleguemos a la unidad deseada por Cristo: ¡Qué todos sean uno!



Por: P. Flaviano Amatulli Valente | Fuente: Apóstoles de la Palabra 


Desde el Justo Abel!!

Testigo de Jehová: Nosotros, los testigos de Jehová, somos mucho más antiguos que ustedes los católicos, porque nuestra organización existe desde el justo Abel. En realidad la Biblia afirma que Abel fue "justo" y "testigo" (Heb 11,4).
Católico: Una cosa es afirmar que Abel fue "justo" y "testigo" y otra cosa es afirmar que perteneció a la organización de los "Testigos de Jehová". En realidad, se demuestra históricamente que la organización de los "Testigos de Jehová" empezó en el siglo pasado, el año 1874, con Charles Taze Russell.
Al principio se llamaban estudiantes de la Biblia o russelistas. Solamente en el año de 1931 se empezaron a llamar "Testigos de Jehová".
Si Abel perteneció a la organización de los Testigos de Jehová, entonces ¿quién fundó esta organización?
Testigo de Jehová: La organización de los Testigos de Jehová fue fundada por Jehová personalmente cuando empezó el mundo.
Católico: ¿Tienes alguna otra cita bíblica que comprueba esto?
Testigo de Jehová: !¿¡?...
Católico: Y cuando Abel fue asesinado, ¿quién quedó al frente de esta organización? ¿Acaso fue Caín?
Testigo de Jehová: !¿¡?...
Católico: ¿Viste que te tomaron el pelo tus jefes, al decirte que la organización de los Testigos de Jehová empezó desde la creación del mundo?
Profeta Isaías
Testigo de Jehová: De todos modos, desde antes de Cristo ya existía nuestra organización. Mira lo que está escrito en Isaías, capítulo 43, versículo 10: " Ustedes son mis testigos".
Católico: Muy bien. Cuando el profeta Isaías en nombre de Dios dice: "Ustedes son mis testigos, ¿a quiénes se está refiriendo?
Testigo de Jehová: Evidentemente a nosotros, es decir a la organización de los Testigos de Jehová.
Católico: Esto no es cierto. En aquel tiempo tu organización no existía. Al decir el profeta Isaías: "Ustedes son mis testigos", se refería a las doce tribus de Israel. En realidad, antes de Cristo, el Antiguo Pueblo de Dios estaba formado por las doce tribus de Israel. No es que había por un lado las doce tribus de Israel y por otro la organización de los Testigos de Jehová.
Si te dijeron esto, sencillamente te engañaron. ¿Acaso ustedes formaron parte de las doce tribus de Israel?
Testigo de Jehová: Espiritualmente...
Católico: No espiritualmente. Isaías se estaba dirigiendo a las doce tribus de Israel y ya.
De todos modos, todo esto no viene al caso, puesto que estamos hablando de la Iglesia que fundó Cristo y no de algo que ya existía en el Antiguo Testamento.
Testigos de Cristo
Testigo de Jehová: También el Nuevo Testamento habla de nosotros. Basta leer Hechos, capítulo 1, versículo 8, donde Jesús dice: "Recibirán la fuerza del Espíritu Santo y serán mis testigos".
Católico: ¿Testigos de quién?
Testigo de Jehová: Claro: Testigos de Jehová.
Católico: Pero aquí Jesús no dice: "Serán testigos de Jehová" (o de Yahvé, como sería más correcto); sino que: "Serán mis Testigos", es decir, nosotros tenemos que ser Testigos de Cristo.
¿De dónde sacaron ustedes la expresión "Testigos de Jehová"?
Testigo de Jehová: En el libro de la Revelación, capítulo 1, versículo 5 se dice que Jesucristo es el "testigo fiel". Y puesto que él es nuestro hermano mayor, también nosotros somos "Testigos".
Católico: Muy bien. La Biblia presenta a Jesús como el "Testigo fiel". ¿De quién?
Testigo de Jehová: De Jehová.
Católico: Otra vez; pero esto se lo añadieron ustedes. A ver: Jesús ¿Cómo llamaba a Dios? ¿Acaso lo llamaba "Jehová"? No. Lo llamaba "Padre".
  • "Padre nuestro, que estás en los cielos" (Mt 6,9).
  • "Padre, que pase de mí este cáliz" (Mt 26,39).
  • "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23,46).
Así que Jesús es el testigo del Padre, porque viene del Padre, y nosotros somos Testigos de Jesús (o de Cristo), porque somos miembros de su Iglesia y por lo tanto venimos de él.
El árbol y los frutos
Católico: De todos modos, aquí no es cuestión de nombres. A ver: ustedes ¿Cómo pueden comprobar que su organización es la verdadera Iglesia de Cristo?
Testigo de Jehová: Mire, señor: la Iglesia Católica no puede ser la verdadera Iglesia de Cristo, porque en ella hay puro pecado. En Mateo, capítulo 7, versículo 16, vemos que Jesús dijo: "Por sus frutos los conocerán".
Pues bien, ¿Cuáles son los frutos de la Iglesia Católica? Basta leer Gálatas, capítulo 5, del versículo 19 al 21, para tener idea de lo que son los católicos:
Es fácil ver lo que viene de la carne: libertad
sexual, impurezas y desvergüenzas; culto de los
ídolos y magia; odios, celos y violencias; furores,
ambiciones, divisiones, sectarismo, desavenencias
y envidias; borracheras, orgías y cosas
semejantes. Les vuelvo a declarar lo que ya les he
dicho: los que hacen de estas cosas no heredarán
el Reino de Dios (Gal 5,19-21).
Católico: Aquí sencillamente se presenta una lista de los pecados y nada más. No es que estos pecados se encuentran solamente entre los católicos. ¿Acaso los miembros de su organización no tienen pecado?
Testigo de Jehová: Claro que no. Entre nosotros hay puro amor y compresión, como vemos en Gálatas, capítulo 5, versículo 22 y 23.
En cambio, el fruto del Espíritu es caridad, alegría
y paz, paciencia, compresión de los demás, bondad
y fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo.
Ahí no hay condenación ni Ley (Gal 5,22-23).
Católico: Aquí San Pablo está presentando los frutos del Espíritu. Donde hay gente que se deja guiar por el Espíritu, allá se dan estos frutos, sin distinción de ninguna clase.
Acuérdate de la parábola de Jesús acerca del trigo y de la maleza (Mt 13,24-30). Dios siembra trigo, el malo siembra la maleza. Al final se hará la división.
Testigo de Jehová: Precisamente nosotros somos el trigo y ustedes la maleza.
Católico: ¿Así que entre ustedes no hay pecado?
Testigo de Jehová: Claro que no. De otra manera ¿de qué serviría salirse de la Iglesia Católica, si de todos modos se sigue en lo mismo? No. Entre nosotros no hay pecado. Basta leer Jn 15,3: "La palabra que les he dirigido, los ha purificado" y Mt 5,48: "Sean perfectos como es el Padre de ustedes que está en los cielos".
Católico: Y ustedes ¿son perfectos?
Testigo de Jehová: Claro que sí. Nosotros somos la organización perfecta de Jehová.
Católico: ¿Aman a todos? En concreto ¿aman al Papa y a los testigos de Jehová que se salieron de su organización?
Testigo de Jehová: Esto sí que no. ¿Cómo podemos amar a la bestia del Apocalipsis y a los apóstatas?
Nosotros odiamos profundamente al Papa y a los ex testigos de Jehová, así como los odia el mismo Jehová por ser sus enemigos, que un día hará desaparecer totalmente.
Católico: No cabe duda que ustedes, testigos de Jehová, andan muy mal. Lean Mt 5,38-48 y verán que Dios ama a todos, buenos y malos, y que nosotros tenemos que hacer lo mismo, orando hasta en favor de los que nos persiguen.
Es que ustedes toman una cita bíblica aisladamente y la interpretan a su modo.
Cuando la Biblia dice: "La palabra que les he dirigido les ha purificado" o "Sean perfectos, como es perfecto el Padre de ustedes que está en los cielos", lo que quiere enseñar es que la palabra de Dios nos ayuda a superarnos tratando de imitar al Padre Celestial. No quiere decir que basta con leer la Biblia para quedar purificados para siempre.
Para convencerse más, lean la Primera Carta de San Juan, capítulo 1, versículo 8: "Si decimos que no tenemos pecado, somos unos mentirosos". En el mismo Padre Nuestro ¿qué nos enseñó a decir Jesús? "Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden" (Mt 6,12).
Así que por favor, no sigan diciendo que ustedes no tienen ningún pecado. Se trata de una actitud totalmente contraria a la enseñanza de Cristo.
¿Recuerdan la parábola del fariseo y el publicano? (Lc 18,9ss). Por favor, dejen la actitud del fariseo y empiecen a ser humildes como el publicano. Solamente así podrán reconocer la verdad; solamente así podrán descubrir en la Iglesia Católica, no obstante todos sus defectos, aquella única Iglesia que fundó Cristo y que durará hasta el fin del mundo (Mt 16,18; Mt 28,20).
Testigo de Jehová: Todo esto me ha dejado algo pensativo. Puedes estar seguro que lo voy a meditar seriamente. Ojalá que pronto nos podamos volver a encontrar para seguir dialogando.

Católico: Es lo que espero. Hasta pronto.






miércoles, 15 de julio de 2015

¿DÓNDE ESTÁN LAS RELIQUIAS DE LA PASIÓN?

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

Vale la pena conocer estos datos 

que los copio directamente 

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¿DÓNDE ESTÁN 

LAS RELIQUIAS DE LA PASIÓN? 

Se recomienda leer hasta el final


la pasion
Las preciosas reliquias de la Pasión:

Un silencio revelador es el que se hace en torno a todas las reliquias que se conservan de la Pasión. ¿Quien se ha enterado de su existencia o ha recibido la sugestión de visitarlas y venerarlas con piadoso amor?

La cristiandad cuenta con decenas de ellas. Todas son testimonios ciertos de la veracidad histórica de los Evangelios y obligan - forzosamente - a darles aceptación. Cosa aparte es la rebelión a la consecuencia que ello implica, esto es, la suprema virtud y verdad que de ellos emana y la necesidad de seguir a Cristo a riesgo de la condenación eterna.

Examinemos, en tanto, el glorioso panorama que nos ofrece la Santa Iglesia, Maestra infalible de la Verdad y depositaria de tan ricos dones.

Las columnas del Templo de Jerusalén:

El magnífico templo que había en Jerusalén cuando murió nuestro divino Redentor fue destruido, y según el sagrado vaticinio pronunciado por sus labios sagrados, no quedó piedra sobre piedra. Constantino el grande hizo trasladar doce columnas de este templo destruido, para que se colocaran delante de la Confesión de San Pedro; hoy en día aún se ven ocho debajo de la magnífica cúpula del Vaticano, dos en el altar de San Mauricio, dentro de la capilla del Santísimo, y otra en la cámara inferior de la capilla della Pietá, que según la tradición es en la que estuvo apoyado el divino Jesús cuando de edad de doce años disputó con los doctores de la Ley.

Columnas del velo del templo:
El velo del templo de Jerusalén, que se rasgó en dos partes al morir nuestro divino Salvador, era sostenido por dos columnas, las cuales hoy día se conservan en el claustro de la basílica de San Juan de Letrán, en Roma.

Mesa de la Cena:
La mesa, en la cual el amabilísimo Jesús celebró la última Cena e instituyó el adorable Sacramento del altar, se conserva y venera en la misma basílica de San Juan de la Cruz.

Plato de la Cena: 

Se conserva uno en la santa iglesia de Génova.

Toallas: 

De las que sirvieron, tanto para lavarse las manos al Salvador como para enjuagar los pies a sus Discípulos, se conserva una parte notable en la citada basílica de San Juan. Asiento.

Del que, en forma de cama, sirvió a nuestro amable Jesús en la última Cena, se conserva una gran parte en la capilla llamada Sancta Sanctorum, en Roma.

Cáliz:
El precioso cáliz de que se sirvió nuestro divino Redentor al instituir el augustísimo Sacramento del altar, tiene la imponderable dicha de conservarlo la santa y metropolitana Iglesia de Valencia: todos los años se coloca en el Monumento.

Santo Caliz

Monedas que recibió Judas:

Se conservan tres en la catedral de Génova, y una en la basílica de Santa Cruz de Jerusalén, en Roma.

Cenáculo:
Ocupado hasta mediados del siglo XX por los musulmanes, este lugar, uno de los más santos en la tierra, puede ser visitado bajo las condiciones impuestas por el gobierno que actualmente rige Tierra Santa. Los cristianos pueden visitarlo y ganar las preciosas indulgencias concedidas por los Romanos Pontífices a cuantos orasen en tan santo sitio.

Huerto de Getsemaní:
Tanto la gruta en donde oró nuestro divino Redentor, que se conserva en su estado natural, como algunos de los olivos, que se cree son los mismos que existían en tiempo de la Pasión del Señor, están bajo la custodia de los ejemplares hijos del patriarca de Asís, en Jerusalén.

Piedra del torrente del Cedrón:
Habiendo prendido al Señor, y llevándolo a la casa de Anás, al pasar por el torrente de Cedrón, la tradición dice que tiraron al Señor al fondo del torrente, dejando impresas las huellas de sus pies, rodillas, manos y cabeza sobre la durísima piedra que aún hoy se muestra a los peregrinos.

Cuerdas con que fue atado el Señor:
Un pedazo importante se conserva en España, en la basílica del Escorial, y otro en Italia, en la catedral de Anaghi.

Casa de Anás:

En el lugar donde estuvo esta casa hay una iglesia y convento, ocupado por monjas armenias.

Casa de Caifás:
En el lugar en que estuvo hay una iglesia, cuidada por los armenios: en ella se ve un calabozo muy reducido, en donde pasó algunas horas nuestro divino Salvador: allí mismo había una columna en la cual estuvo atado, y es la que hoy se venera en Roma, en la iglesia de santa Práxedes. En el altar que hay en el fondo del ábside de esa iglesia se ve la piedra que se puso a la puerta del sepulcro del Salvador.

Lienzo con que vendaron los ojos al Señor:

Se venera una parte en la iglesia de San Francisco á Ripa, en Roma.

Pretorio de Pilatos: 

El lugar en donde estaba hoy día también estuvo ocupado por los musulmanes, pero los fieles ya pueden visitarle y ganar indulgencia plenaria orando allí.

Escala Santa: 

Se llama así la que estando en el pretorio de Pilatos fue santificada y regada con la sangre de nuestro amable Salvador: tiene veintiocho gradas; se conserva en Roma, en la iglesia que lleva su nombre. Los fieles la suben de rodillas.

Columna de la flagelación:

La principal parte se conserva en Jerusalén en la capilla que los Padres Franciscanos tienen en el Santo Sepulcro; pero se veneran partes muy notables en las principales basílicas de Roma, en la basílica del Escorial en España y en la iglesia de San Marcos de Venecia.

columna de flagelacion


Azotes:
Se veneran en la catedral de Anagni y en la Iglesia de Santa María in vía lata en Roma.

Corona de Espinas:
Se venera en la Santa Capilla de Paris, pero sin espinas que han sido distribuidas por toda la cristiandad: en Roma son cerca de veinte las que reciben veneración pública: las iglesias que tienen más son las de San Marcos y Santa Praxénedes, las cuales conservan tres. En el Vaticano hay dos; en San Juan de Letrán una, etc. En España son muchas las que reciben veneración en diversas iglesias: en el Escorial se veneran once; Barcelona tiene la dicha de venerar varias, y en el célebre santuario de Montserrat se custodian dos.

Clámide:
Se conserva parte en las iglesias de San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Francisco à Ripa, en Roma.

Columna de los improperios: 
Se conserva en la iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén.

Arco del Ecce Homo: 

Hoy día se ve gran parte de él en la magnífica iglesia que el celoso misionero Alfonso María de Ratisbona levantó en Jerusalén para las monjas de Sión, tras su conversión desde el judaísmo por gracia de Nuestra Señora.

Santa Faz:

La tradición común es que fueron tres las imágenes que quedaron en el velo de la Verónica, pero son muchísimas mas las que se veneran en la cristiandad. Las auténticas son: la que se venera en Roma, en la basílica de San Pedro; en España, en la catedral de Jaén, y en Venecia, en la iglesia de San Marcos. Las demás, aunque milagrosas, son tenidas como facsímiles o tocadas al original.

santa faz -del greco-

Puerta judiciaria:

Aún se ven en Jerusalén restos de esa Puerta, por donde pasó el divino Salvador yendo al Calvario.

Columna de la sentencia:
Frente a la puerta judiciaria se ve hoy, guardada por los Padres Franciscanos, la gran columna donde, según la tradición, tuvieron a nuestro divino Salvador mientras hacían los preparativos para crucificarle.

Vestidos de Jesús:
La túnica inconsútil se conserva en Argenteuil. Estudiada y contrastada con el Santo Sudario, las heridas coinciden y corroboran los relatos de la Pasión. Se guarda una similar en Tréveris, Alemania. El manto se repartió por la cristiandad, pero se conserva un importante trozo en la catedral de Anagni.

La santa Cruz:
Pocas reliquias se han propagado por toda la tierra como la perteneciente al árbol santo en donde murió nuestro Redentor, pero de un modo especial se conservan aún partes insignes en las basílicas de San Pedro y santa Cruz de Jerusalén, en Roma; en la catedral de Anagni se venera también un pedazo muy notable, y en la cual se ve aun uno de los agujeros que se hicieron al crucificar a nuestro divino Salvador.

NOTA: En el Monasterio de Santo Toribio de Liébana (España) se conserva el pedazo más grande de la Cruz de Jesús perteneciente al madero del brazo izquierdo. Más información:
Cruz de Santo Toribio
Clavos:
La tradición enseña que fueron tres los que tuvieron suspendido al Salvador del mundo: uno entero se conserva en Santa Cruz de Jerusalén, en Roma; otro en la capilla del Palacio Real de Madrid, y otro se ha distribuido a diversas iglesias de la cristiandad. Además de esos clavos, se veneran otros que también eran de la cruz pues los brazos de la misma estaban clavados y el I.N.R.I. también.

I.N.R.I:
La principal parte se halla en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma; en san Juan de Letrán y en San Marcos de la misma ciudad santa se ven pedazos notables.

Esponja: 

La principal parte se venera en la Santa capilla de París, pero se conservan partes en la basílica del Escorial, en España, y en las de San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y Santa María Transtévere, en Roma.

Lienzos que cubrieron al Señor estando en la cruz:

Se veneran en San Juan de Letrán y en San Marcos, de la misma ciudad eterna.

La Lanza:

Esta, sin la punta, se venera en San Pedro de Roma: la punta, según afirma el Papa Benedicto XIV, desde el tiempo de San Luis se conserva en la Santa capilla de Paris.

Sangre y agua: 

Es de fe que del costado se nuestro divino Salvador salió sangre y agua : entre las reliquias más insignes que se exponen a la pública veneración en la santa ciudad de Roma, se encuentra parte de la sangre, y agua que salió de su sagrado costado después de muerto, se conserva en la basílica de San Juan de Letrán. En la de San Marcos se expone un velo que se embebió en la misma sangre y agua.

Piedra de la unción: 

Se venera en Jerusalén, en la iglesia del Santo Sepulcro.

Santo Sepulcro:

Dios ha querido que permaneciera en Jerusalén, siendo bajo todos los conceptos el sepulcro más glorioso que ha habido y habrá sobre la tierra. Muchas iglesias se glorían de tener pequeñas partes de tan glorioso monumento.

santosepulcro
Sudarios y lienzos del Señor en el Santo Sepulcro: 

Según la costumbre que tenían los hebreos al embalsama, varios eran los sudarios y lienzos que empleaban: así parece deducirse del evangelio de San Juan. En la iglesia de San Juan de Letrán se conserva uno de esos lienzos en que estuvo envuelta la cabeza del Señor en el Sepulcro. En las iglesias de San Marcos, de San Francisco á Ripa y en el Escorial, en España, se veneran partes de otros lienzos; pero los santos sudarios de Turín en Italia, Besancon en Francia y Santo Domingo de la Calzada en España, son los que de modo especial han sido venerados y admirados siendo el de Turín el que la ciencia certificó como autentificable por las notables corroboraciones históricas y prodigiosas cualidades del santo tejido.
REFLEXIÓN FINAL:

Si la emoción embarga nuestros corazones al contemplar la riqueza y significación de la presencia de tales reliquias, sólo cabe extender nuestro amor y comprensión a un paso más. Y es ineludible.¡Cuánto daríamos en este momento por ser trasladados - como Daniel al etíope - hasta cualquiera de estas reliquias! ¡Con qué gusto pasaríamos horas de rodillas venerando esos preciosos recuerdos del Salvador, que acaso fueron bendecidos por el roce de su tacto o que contienen parte de su Divina Sangre!

Y olvidamos, a un mismo tiempo, que quizás a pasos de nosotros, no muy lejos, tenemos al mismo Cristo presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. ¡A pocos minutos tenemos al mismo Cristo presente y tan vivo como cuando regó de gracias las preciosas reliquias que comentamos!

Contemplémosle ahora allí, donde le tenemos cerca. Meditemos en lo sólo y abandonado que se encuentra. Nadie peregrina hasta allí, nadie se arrodilla ante su sagrada Presencia. Pocos, muy pocos, parecen tener conciencia cabal de Él.

Vemos a tantos comulgar sin respeto, sin la debida compenetración que tal acto merece ¡Acto envidiado por los mismos ángeles, que no pueden comulgar! Es el mismo Cristo que viene a nosotros.

Mártires y santos, los mismos cruzados ofrecieron sus vidas por la conservación de las reliquias y lugares sagrados. Muchos prefirieron morir antes que verlas profanadas. ¿Cómo no querremos nosotros, hermanos en la fe e hijos de la Iglesia como ellos, ya no venerar las reliquias sino adorar a nuestro dulce y amable Salvador presente día y noche en la Sagrada Eucaristía?
Autor: P. Ignacio Acuña Duarte. S.J.
"PENSAD EN LA PASIÓN DE JESÚS"
adoracion eucaristica angeles
"Te Adoramos Cristo y te Bendecimos,
porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo"


Maria Eucaristia
María, Madre de la Eucaristía
A.M.G.D  y la  B.V.M
(A Mayor Gloria de Dios  y la  Bienaventurada Virgen María)

¿DÓNDE ESTÁN LAS RELIQUIAS DE LA PASIÓN?

Amor y Locura. Escondidas entre amor y locura

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

Escondidas entre amor y locura


Cuenta la historia que una vez se reunieron en un lugar de la tierra, todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos.

Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, tan loca como siempre, les propuso: - ¿por qué no jugamos al escondite?

La Intriga levantó la ceja intrigada y la Curiosidad sin poder contenerse preguntó: ¿Qué es eso? ¿Y cómo lo haremos?

Es un juego-explicó la Locura-en el que yo me tapo los ojos y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden. Cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes a quien encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El Entusiasmo y la Euforia bailaban y saltaban, al igual que Alegría y terminaron por convencer a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada.

Pero no todos quisieron participar, la Verdad prefirió no esconderse, ¿para qué? si al final, a la corta o a la larga, siempre la encuentran. 

La Soberbia opinó que era un juego tonto, aunque en realidad lo que le molestaba, era que la idea no se le había ocurrido a ella.

La Cobardía prefirió no arriesgarse y entonces, la Locura comenzó a contar, uno. . . dos. . . tres. . .

La primera en esconderse fue la Pereza que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino.

La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra de el Triunfo que, con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Un lago cristalino? ideal para la Belleza; ¿la hendidura de un árbol? perfecto para la Timidez; ¿una ráfaga de viento? magnífico para la Libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde un principio; ventilado, cómodo, pero sólo para él.

La Mentira se escondió en el fondo del océano (¡Engaño!, lo cierto es que se escondió detrás del arco iris) y la Pasión y el Deseo en el centro de un volcán. 

El Olvido...no recuerdo dónde se escondió. Y así, uno tras otro fueron encontrando su lugar ideal.

Cuando la Locura contaba 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado. Hasta que de pronto divisó un rosal y enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

La Locura llegó al millón y empezó a buscar. 

La primera que encontró fue a la Pereza, sólo a tres pasos de una piedra. 
Luego escuchó vibrar los volcanes y encontró a la Pasión y el Deseo.
En un descuido encontró a la Envidia y pudo deducir fácilmente dónde estaba el Triunfo.

De tanto caminar, la Locura sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza; allí al lado encontró sentada en la orilla del lago a la Duda, aún sin decidir dónde esconderse.

Así fue encontrando a todos, el Talento entre las hierbas frescas, la Angustia en una cueva oscura, a la Mentira detrás del arco iris (¡falso!, ella se había escondido en el fondo del océano). Y hasta el Olvido, que ya se había olvidado que estaba jugando, fue encontrado. Sólo el Amor no aparecía por ningún lado.

La Locura buscó detrás de cada árbol, en cada arroyo, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas. De pronto un doloroso grito se escuchó.

Las espinas habían herido los ojos de el Amor, la Locura no sabía qué hacer para disculparse, lloró, rogó, pidió perdón, imploró y hasta prometió ser su lazarillo. 

Desde entonces, desde la primera vez que se jugó al escondite en la tierra:

"El Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña"


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