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sábado, 12 de octubre de 2013

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, 12 de octubre.

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
Himno a la Virgen del Pilar




http://webcatolicodejavier.org/pilar.html
Se celebra el 12 de Octubre, día de la Hispanidad.
Rezamos en el himno de Laudes de esta fiesta:
"Santa María del Pilar, escucha nuestra plegaria,
al celebrar tu fiesta,
Madre de Dios y Madre de los hombres,
 Reina y Señora.
Tú, la alegría y el honor del pueblo,
eres dulzura y esperanza nuestra:
desde tu trono, miras, guardas, velas,
Madre de España. Árbol de vida,
 que nos diste a Cristo,
 fruto bendito de tu seno virgen,
ven con nosotros
hasta que lleguemos, contigo al puerto."
Amén.
Y el himno de Vísperas resume los anhelos que todos los cristianos españoles y de todo el mundo, que hoy celebran la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, debieran procurar vivir a lo largo de toda su vida:

"Esa columna, sobre la que posa, leve sus plantas tu pequeña imagen, sube hasta el cielo: puente, escala, guía, de peregrinos. Cantan tus glorias las generaciones, todas te llaman bienaventurada, la roca firme, junto al Ebro enhiesta, gastan a besos. Abre tus brazos virginales, madre, vuelve tus ojos misericordiosos, tiende tu manto, que nos acogemos, bajo tu amparo".

Lo cierto es que desde muy antiguo se la venera a la Virgen María del Pilar en este lugar de Zaragoza (España) y que desde muy antiguo también se levantó en su honor una sencilla capilla que con el tiempo fue dando lugar al suntuoso templo mariano donde hoy recibe visitas de todos los cristianos venidos de todas partes del mundo. Y no hay duda de que es el Templo de la raza, el que marca los hítos por los que se mueve la fe en España y en los pueblos que de los españoles recibieron la fe de Jesucristo y el amor hacia su Madre.
La Virgen María, allá por el año cuarenta, cuando todavía vivía en carne mortal, al despedirse el Apóstol Santiago a predicar la fe de Jesucristo, le prometió la Virgen que en aquel lugar donde más se convirtieran a su Hijo se le manifestaría ella. Al llegar a las riberas del Ebro en Cesaraugusta -la actual Zaragoza-
 "se convirtieron siete hombres para la fe de Cristo".
 La Virgen María cumplió su promesa y se le apareció trayendo una columna y rogándole que edificaran una capilla donde fuera adorado su Hijo Jesucristo por todos los siglos
 y le prometió
"milagros admirables sobre todos los que imploren, en sus necesidades, mi auxilio. Este pilar quedará aquí hasta el fin de los tiempos, para que nunca le falten adoradores a Jesucristo".
La Sagrada Escritura habla de la columna que guiaba al pueblo de Dios durante el destierro hacia la tierra prometida.
Esa columna debe ser para nosotros este Pilar de Zaragoza que ha recibido a través de los siglos la fe de nuestros padres y que ha amparado a cuantos a ella, a María, se han dirigido.
Siempre tiene gentes, venidas de todas las partes de España
 y aún más allá, para venerar este sagrado lugar donde reside María, la Madre, la Señora, siempre con los brazos y el corazón abiertos para bendecir, amparar, y consolar.
No sólo el día 12 de octubre, que se celebra su fiesta, sino cada día miles de corazones se postran ante ella en este privilegiado lugar de oración, de recepción de sacramentos, de vivencia de nuestra fe.
Entre los grandes prodigios obrados por su medio sólo recordamos esos dos: El acaecido el 1637 con Miguel Pellicer, vecino de Calanda (España) a quien le devolvió la pierna sana después de que la tuviera tres años y cinco meses enterrada.
Milagro del Cojo de Calanda
Juán Pellicer, accidente .
Amputación de la pierna.
 Calle del Milagro del Cojo de Calanda.
 El Milagro del cojo de Calanda,
es uno de los milagros
 más documentados de la Historia.
Otro prodigio es más reciente: El 3 de agosto de 1936 los enemigos de la fe en España arrojaron tres bombas sobre el templo. Una cayó en frente de la Basílica que no causó desperfecto alguno y las otras dos sobre la misma Santa Capilla, sin explotar.
Todavía hay testigos que lo acreditan
y hay fotografías del suceso en la Guerra Civil.
Bombas que no explotaron
A continuación, os presento parte de un texto escrito por el religioso marianista Padre José María Salaverri:
"¡Qué pequeña eres, pero qué influencia tan grande tienes!" dijo Juan Pablo II en una de sus visitas a la Virgen de la columna. Y así es efectivamente. Los 38 cm. de la imagen de la Virgen del Pilar, sobre una columna de jaspe de 1.77 m., parecen la viva expresión material del Magnificat: "Ha mirado la pequeñez de su sierva… Ha hecho grandes cosas por mi".
En la liturgia del 12 de octubre puede leerse como primera lectura de la misa los versículos 12-14 del capítulo 1 de los Hechos de los apóstoles. Después de enumerar a los once apóstoles, Lucas nos dice que estaban en oración con "María, la madre de Jesús".
Presencia aparentemente discreta, de segundo plano. María, sencilla, como perdida entre apóstoles, discípulos y discípulas, pero ¡qué fuerza emana de esas palabras! Como semilla que germina y da fruto abundante.
 Dice Juan Pablo II:
"Doy fervientes gracias a Dios por la presencia singular de María en esta tierra española donde tantos frutos ha producido."
Y el evangelio es también corto y significativo: una mujer que levanta la voz declarando dichosos el vientre y los pechos de la madre de Jesús. Y el mismo Jesús que replica:
"Mejor: ¡dichosos los que escuchanl la Palabra de Dios y la cumplen!"
Elogio que se aplica en primer lugar y plenamente a María, la "dichosa por haber creído"; pero que se siente más dichosa todavía al poder "dar" a todos ese Jesús concebido en su vientre y alimentado a sus pechos.
María del Pilar, en su fiesta del 12 de octubre de 1492, se convierte en proa de nave misionera. Es ella quien parece regalar a su hijo un nuevo mundo, a través de Colón y sus marineros, a bordo de tres carabelas, cuya capitana se llama la Santa María. Por eso Juan Pablo II, hace un alto en Zaragoza el 10 de octubre de 1984, camino de Santo Domingo para inaugurar la novena de años que van a preparar la celebración de la llegada del cristianismo a tierras americanas.
Dice el Papa:
"Brilla aquí en la tradición firme y antiquísima del Pilar la dimensión apostólica de la Iglesia en todo su esplendor (…) La fe que los misioneros españoles llevaron a Hispanoamérica es una fe apostólica heredada de la fe de los apóstoles, según venerable tradición que aquí junto al Pilar tiene su asiento".
La columna sobre la que se mantiene, firme y erguida, la frágil imagen de la Virgen, está cargado de simbolismo. Evoca la columna de fuego que, de noche, guiaba a los israelitas por el desierto. "Faro esplendente", la llama el himno a la Virgen del Pilar, es decir, la que, en las noches oscuras de los cristianos, mantiene viva la luz de la fe. La columna evoca también la solidez del edificio de la Iglesia, siempre perseguida, pero siempre en pie, manteniendo la esperanza del que, como dice también el himno, "se abraza a tu Pilar", Virgen María. El himno nos dice también que ese pilar ha sido un "rico presente de caridad" del amor de Dios, que nunca desampara a su pueblo en los momentos difíciles.
La oración colecta de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar es una obra maestra de síntesis:
rico contenido teológico y sencilla plegaria:

Dios todopoderoso y eterno, que en la gloriosa Madre de tu Hijo
has concedido un amparo celestial a cuantos la invocan con la secular advocación del Pilar, concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Innumerables han sido los que han recibido, de María del Pilar, fortaleza en la fe. A imitación de la virgen Engracia y sus 18 compañeros mártires, fuertes en la fe en la persecución de Diocleciano, en el año 304, sufriendo con entereza los más atroces suplicios para mantener intacta la fe de su bautismo.
Innumerables han sido los que han recibido, de María del Pilar, la seguridad en la esperanza. Como aquel desterrado de la revolución francesa, el beato Guillermo José Chaminade, que pasa tres años a los pies del Pilar de 1797 a 1800, seguro en la esperanza de un renacimiento cristiano en su patria. Para asegurarla, la Virgen del Pilar le inspira sus fundaciones marianistas para renovar la fe de la juventud de su patria y del mundo. Y sus hijos e hijas, agradecidos, han llevado a todo el mundo su nombre, su imagen y su devoción.
Innumerables han sido los que han recibido, de María del Pilar, la constancia en el amor. Como aquella joven mujer de 23 años, María Rafols, que llega a Zaragoza en 1804, dispuesta a atender con un grupo de compañeras a los pobres y enfermos: las Hijas de la caridad de Santa Ana. Durante los dos sitios de Zaragoza, en plena guerra de la Independencia, merecerá que la ciudad de Zaragoza la declare "heroína de la caridad". Fe, esperanza y amor reparte la Virgen desde su Pilar, desde su atalaya zaragozana. Con razón, el Papa Juan Pablo terminaba su oración a la Virgen:
"Virgen Santa del Pilar: aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad… Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios. Protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, oh María, a cuantos te invocan como patrona de la Hispanidad."
Nuestro ramo de flores para la
Virgen del Pilar.
Franja.

jueves, 10 de octubre de 2013

EL MONO Y EL COCO. Domingo XXVIII.

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

Del Padre  Javier Leoz 
para el Domingo XXVIII   

 

EL MONO Y EL COCO

Cuenta el Padre Weichs, que :

Un hombre estaba debajo de una palmera. En eso, un mono enfurecido, le tiró desde arriba un coco sobre la cabeza. Primero, el hombre se quedó sorprendido, sin moverse. Entonces, se agarra la cabeza porque le duele. Después cae su mirada sobre el coco, delante de él. El hombre sonríe, mira hacia arriba y le dice al mono: Gracias!. 

Parte el coco, bebe su contenido, come su carne y de la cáscara fabrica dos pequeños platos.

Lo mismo se puede aplicar al leproso del evangelio.


Todo el mundo habría dicho: ¨Qué desgracia sufre ese pobre leproso¨.
Pero sin embargo, mirando hacia atrás, este samaritano, tal vez agradeció a Dios su lepra. Porque eso que le parecía quizás la más horrible desgracias, se le convirtió en ¨Gracia¨.


En este día aprendamos del samaritano a ser agradecidos con Dios, a darle gracias.

En la Eucaristía, en especial es donde damos gracias a Dios. Pidámosle al Señor, ir a celebrar la Eucaristía dispuestos a glorificar a Dios, y tener el corazón  repleto de alegría por las maravillas que Dios obra en nosotros.   Javier Leoz    

Si esto nos hace pensar...
sigue el P. Leoz:

¿DE QUÉ TENGO LEPRA? 
Domingo 28 ciclo c Javier Leoz

      La vida es dura, y lo hemos podido comprobar en primera persona muchas veces, cuando nos toca avanzar en solitario. Cuando –por diversas circunstancias- nos dejan al margen de  decisiones, de alegrías o de los sentimientos de las personas que más queremos.
Los leprosos, en tiempos de Jesús, gritaban desde lejos. Vivían en lugares apartados; no hacían vida social con los demás. No les dolía tanto, la enfermedad que marcaba su piel, cuanto el rechazo social y el hecho, por ejemplo, de que fuera considerada  como una maldición divina. Eran, en definitiva, unos muertos en vida. Porque ¿para qué vivir si no puedes vivir con los que más quieres?

      1. También nosotros, en situaciones diversas, rezamos al Señor: “ten compasión de nosotros”. Cuando el mundo nos rechaza porque no reunimos unas características determinadas. Cuando nuestra voz no cuenta para nada. Cuando las cosas nos salen una vez y otra también mal hechas para los demás. Cuando vemos que Dios perdona pero, los que están a nuestro alrededor, no olvidan.

¿Lepra hoy? Recientemente el Papa nos recordaba que, no toda la organización de la Iglesia es buena y que, a veces, se puede convertir en una dificultad, en una lepra para la Evangelización. Puestos a señalar, entre otras, hoy campan a sus anchas estas tipologías que afectan a nuestra vida espiritual y social:

-La lepra de la apatía. Los que viven alejados de todo optimismo. Han arrojado la toalla porque el mundo les resulta duro de asumir y áspero para vivir en él.

-La lepra de la desilusión. Vuelvo a repetir lo de tantas veces, y recordando los evangelios de estas semanas precedentes, ¿por qué teniendo tanto, el hombre vive en permanente ansiedad?

-La lepra de la incredulidad. Es, con mucho, la más grave y la más severa de nuestros días. Hombres y mujeres, amigos o  conocidos ( dentro de nuestras propias familias) que viven al margen de la fe, de la iglesia y que tan sólo se acuerdan de que Jesús existe en momentos ocasionales.

2.Gritemos en este domingo. ¡Ten piedad de nosotros! Pero que lo digamos con convencimiento. Sabedores de la afección que debilita y arruga la espiritual; aquella que nos deja el alma y el corazón congelados.

Y, sobre todo, seamos agradecidos. No todo lo que somos, se debe a nosotros. No todo lo que tenemos, es producto de nuestro esfuerzo. No todo lo que conquistamos, es golpe de la simple suerte. ¡Dios tiene mucho que ver en todo ello!

Hoy, y permitámonos un poco de santo orgullo, los que estamos en la eucaristía somos como aquel samaritano agradecido (nos hemos sacudido la lepra de la  semana; esfuerzos, sudores, complicaciones, trabajos, zancadillas, sinsabores) y venimos al encuentro del Señor para darle gracias. Para que nos recomponga de nuevo. Para que nos integre de nuevo en su pueblo. Para que nos fortalezca con su eucaristía. Para que nos tonifique con su Palabra. Y, no lo olvidemos, para que nos dé su salvación. 

Javier Leoz. 

Como me ha gustado, lo pongo a vuestra consideración. 
No se puede echar en saco roto.
 Franja



EL ORFEBRE DE LA VIDA

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 EL ORFEBRE DE LA VIDA



Un rey poseía un diamante muy valioso, uno de los más raros y perfectos del mundo. Un día el diamante cayó desde una gran altura y la superficie se rayó en una de sus caras.

El rey llamó a los mejores joyeros y orfebres del continente, para que intentaran corregir la imperfección. Sin embargo, todos coincidieron en que no podrían retirar el arañazo sin cortar una buena parte de la superficie, reduciendo así el peso y el valor del diamante.

Finalmente, apareció un orfebre, no tan famoso, que afirmó que podría reparar el diamante sin problemas:

- Observé mucho al mayor orfebre de todos y, con él, aprendí mucho. Puedo garantizarle que sabré reparar el diamante sin reducir su valor.

Su confianza era tanta que, convencido, el rey entregó el diamante al hombre.

Después de algunos días, el orfebre volvió con el diamante y se lo mostró al Rey. Éste quedó gratamente sorprendido al descubrir que el arañazo tan feo había desaparecido y en su lugar, había sido tallada una bella rosa.

El arañazo anterior se había vuelto el tallo de una bella flor!

El rey, entusiasmado, dijo al orfebre:



- ¡Qué bello trabajo, qué óptima idea! Dígame, ¿quién es ese gran orfebre que es su maestro?

Y el orfebre respondió:
- Dios, el orfebre de la vida. 



-Dios está siempre con nosotros, si se lo permitimos, transformando nuestros arañazos en algo bello.
Recogido en 

miércoles, 9 de octubre de 2013

¡Calma mi paso, Señor!...calma mi mente

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¡Calma mi paso, Señor!

Desacelera los latidos de mi corazón, calmando mi mente.
Disminuye mi ritmo apresado con una visión de la eternidad del tiempo.

En medio de las confusiones del día a día, dame la tranquilidad de las montañas.


Retira la tensión de mis músculos y nervios con la música tranquilizante de los ríos de aguas constantes que viven en mis recuerdos.


Ayúdame a conocer el poder mágico y reparador del sueño.


Enséñame el arte de tomar pequeños descansos: reducir mi ritmo para contemplar una flor, charlar con un amigo, acariciar a un niño, leer un poema, oír una música preferida.


Calma mi paso, Señor, para que yo pueda percibir en medio de la incesante labor cotidiana de los ruidos, luchas, alegrías, cansancios o desalientos Tu presencia constante en mi corazón.


Calma mi paso, Señor, para que yo pueda entonar el cántico de la esperanza, sonreír para mi prójimo y callarme para escuchar Tu voz.

compartir

Calma mi paso, Señor, e inspírame a enterrar mis raíces en el suelo de los valores duraderos de la vida, para que yo pueda crecer hasta las estrellas de mi destino mayor.


¡Gracias, Señor, por el día de hoy, por la  familia que me diste, mi trabajo y, sobretodo, por Tu presencia en mi vida.



Depende de tu visión de la vida, 
porque los santos siempre tuvieron las dos
 para ayudar a los demás
Franja


Siendo niños éramos agradecidos con los que nos llenaban los calcetines por Navidad. ¿Por qué no agradecíamos a Dios que llenara nuestros calcetines con nuestros pies? (Chersterton)


Confeccionó Franja. 
Imágenes de Internet

martes, 8 de octubre de 2013

TE ACUERDAS, cuando decisiones importantes...

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Te acuerdas aquel tiempo cuando decisiones importantes...

¿TE ACUERDAS?


- Aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban mediante un práctico... 'Pito-pito gorgorito... ¿dónde vas tu tan bonito?'... A la era verdadera... pim pom fuera!'.

- Se podí­an detener las cosas cuando se complicaban con un simple...' No ha valido' o 'Eso no vale' o 'Trampa, noo, trampa'



- Los errores se arreglaban diciendo simplemente...'Empezamos otra vez'

- El peor castigo y condena era que te hicieran escribir 100 veces... 'No debo...'

- Tener mucho dinero, solo significaba poder comprarte un helado o una bolsa de chucherías a la salida del cole...



- Hacer una montaña de arena , podí­a mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde...

- Para salvar a todos los amigos en las cogidas bastaba con un grito: '¡Por mí! ¡Por todos mis compañeros y por mí primero!'


- Siempre descubrías tus más ocultas habilidades, a causa de un '"¿A que no haces esto?"

- No habí­a nada más prohibido que jugar con fuego...

- ¡TONTO EL ÚLTIMO! Era lo único que nos hací­a correr como locos hasta que sentí­amos que el corazón se nos salí­a del pecho...


 - El ladrón y policía era solo un juego para el recreo, y por supuesto era mucho más divertido ser ladrón que policí­a...

- Los globos de agua eran la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado...


- La mayor desilusión era solo haber sido elegidos últimos para el equipo del cole...

- Los hermanos mayores, eran el peor de los tormentos, pero también los más fieles y feroces protectores.


- Nunca faltaban los caramelos que tiraban los Reyes Magos, ni el dinero que nos dejaba el Ratoncito Pérez bajo la almohada...

- ' GUERRA' solo significaba arrojarse tizas y bolas de papel durante las horas libres   clase...

- Los helados y la leche con galletas constituían el grupo de los alimentos básicos y esenciales.


- Quitar las ruedas pequeñas a la bici significaba un gran paso en tu vida.

- El mayor negocio del siglo era conseguir cambiar los diez cromos repetidos por el que hacía tanto tiempo que buscabas...

no tan modernas, pero parecidas

- Hacer cabañas con ramas cuando íbamos de excursión al campo nos entretenía durante horas... Hasta que venían a avisarnos de que teníamos que marchar y llorábamos desconsolados...

- Todos te admiraban si lograbas cruzar la comba mientras saltabas...


- Era un gran tesoro si encontrabas trozos de escayola en los cubos de basura y poder dibujar en el suelo y jugar...


- Sentarnos frente al televisor a las 5 en punto con los ojos desencajados para ver Barrio Sésamo


- Creerte superman o supergirl... y ponerte el 'babi' del cole a modo de capa mientras subidos en cualquier escalón deseabas con todas tus fuerzas poder volar como ellos...

- Todas estas simples cosas nos hací­an felices, no necesitábamos nada más que un balón, una comba y dos amigos con los que hacer el ganso durante todo el dí­a...


SI PODÉIS RECORDAR LA MAYORÍA DE ESTAS COSAS Y HE CONSEGUIDO QUE SONRIÁIS... NUNCA PERDÁIS AL NIÑO  QUE  LLEVAMOS DENTRO! 


Confeccionado con gran trabajo por Franja,
con fotos de Internet

Virtudes y Valores ¿Malos o buenos?

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

Virtudes y Valores

¿Malos o buenos?

Ni sospecha patológica, ni buenísmo ingenuo


Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
Ciertos pensadores, maestros de la sospecha, se caracterizan por encontrar en todo lo humano intenciones torcidas, maldades camufladas, perversiones revestidas de terciopelo.
Piensan que todos (o casi todos) los actos que realizamos encierran una gran dosis de egoísmo, de sensualidad, de ambición, de odio, y que nadie (o casi nadie) escapa a una ley universal de maldad que atrapa en lo profundo a cada ser humano.


Otros, maestros del "buenísmo", llegan a defender lo opuesto: el ser humano es siempre (o casi siempre) bueno, abierto a lo noble, a lo grande, a lo hermoso. Incluso cuando comete errores, cuando daña a sus semejantes, está simplemente manifestando deseos profundos de autorrealización, que nacen de su sana tendencia a conquistar sus propias metas. Los "errores" serían, simplemente, el resultado de una mala información, de un influjo negativo de la sociedad, o del choque entre dos intereses legítimos y buenos que no pueden ser satisfechos simultáneamente.

Esto no es una broma o un juego. Es la señal clara del por qué aumentaron en un 30% los cánceres de pulmón en las mujeres y otros como consecuencia. ¿Es bueno o es malo?

Entre estas dos visiones antitéticas existe una teoría que reconoce en cada ser humano la mezcla y la lucha interior entre dos fuerzas. Una nos lleva hacia lo bueno, hacia lo verdadero, hacia lo justo, hacia el altruismo. Otra nos arrastra hacia lo malo, hacia lo falso, hacia lo injusto, hacia el egoísmo.

entre el mal y el bien

Existen, como piensan los maestros de la sospecha, palabras y acciones que parecen buenas y que esconden un poso de mentira y de traición que engañan al incauto y que llevan al perverso a victorias aparentes. Al revés, como dicen los "buenistas", también ocurre que tras un acto equivocado, una injusticia manifiesta, hay latente una buena intención, un deseo sincero por avanzar hacia lo bueno, distorsionado por errores estructurales o coyunturales que llevan a realizar lo malo cuando se buscaba lo bueno.


Ante la complejidad propia del mundo humano, vale la pena recordar un viejo adagio: de lo que ocurre en el interior de cada uno, ni siquiera la Iglesia, ni el Estado, ni ninguna institución o persona concreta, pueden emitir un juicio: "de internis, neque Ecclesia". Porque los que pensamos malos a veces no son tan malos, o los que pensamos buenos a veces no son tan buenos.
Frente a los que sospechan de todo y acusan a todos de intenciones torcidas, y frente a los que lo disculpan todo y convierten a los demás en seres casi angélicos y siempre inocentes, hemos de reconocer que existen fuerzas opuestas que luchan continuamente dentro de nosotros.


La victoria del bien inicia allí donde miramos al propio corazón y, con la ayuda de Dios y de buenos amigos, denunciamos tantas intenciones torcidas, tantas tendencias desordenadas que nos acercan al abismo del mal, del pecado, de la injusticia. Y esa victoria sigue allí donde reconocemos que también hay propósitos buenos, sentimientos nobles, impulsos e inspiraciones de Dios que nos llevan a la humildad, al servicio, a la acogida, a la entrega sincera a quienes viven a nuestro lado y esperan un poco de amor y de esperanza.


Más allá de las sospechas patológicas y de buenísmos baratos, la religión cristiana abre los ojos ante el mal que hiere nuestras almas (la herencia del pecado original nos toca a todos) y hacia la presencia continua de un Dios que ama eternamente a cada uno de sus hijos, hasta el punto de ofrecernos todo su Amor en Jesucristo.


Con la ayuda de Dios podremos mirar a los demás con ojos de misericordia, sin ignorar los defectos objetivos y sin sospechar torcidas intenciones en los miles de gestos buenos que nos llegan continuamente de quienes viven a nuestro lado.

domingo, 6 de octubre de 2013

Plan de vida. La fuerza de voluntad

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona


Autor: Germán Sánchez Griese | Fuente: Catholic.net
1. La clave del crecimiento interior
La fuerza de voluntad es la facultad capaz de impulsar la conducta y dirigirla hacia un objeto determinado.

Antes de continuar hablando sobre el camino de nuestra santidad, permíteme que te presente un pequeño cuestionario. No te asustes. Este no es un curso universitario y no voy a calificar tus respuestas. Tú serás quien se califique. Debes responder este cuestionario con toda sinceridad y con toda calma. No te presiones, tómate tu tiempo, no tengo prisas. Pero insisto en la sinceridad. No tengas miedo de conocerte cada día un poco más.



Programa de crecimiento interior

Cuestionario.

1. ¿Llevé a cabo el balance del día, tratando de descubrir el defecto dominante? Sí____ No____
¿Por qué?

2. ¿Descubrí mi defecto dominante? Sí____ No____
¿Por qué?

3. ¿Ya tengo hecho mi programa de crecimiento interior?
Sí____ No____
¿Por qué?

4. ¿He revisado durante todas las noches mi programa de crecimiento interior, mediante las preguntas de control?
Sí____ No____
¿Por qué?

¿Qué conclusión has sacado de las respuestas a este cuestionario? Y por favor... he hecho estas preguntas no para descorazonarte sino simplemente para que te sirvan como guía en el camino de tu santidad.


Muchas veces nos sucede que comenzamos un camino nuevo. Como en el Año Nuevo o después de asistir a unas jornadas de oración, a un retiro o asistir a un evento significativo (la muerte de un ser querido, un accidente, el nacimiento de uno de nuestros hijos). Percibimos que Dios nos pide algo más, nos damos cuenta que no podemos seguir siendo los mismos y surge en nuestro interior el deseo de alcanzar la tan anhelada santidad. Pero... más tardamos en hacer ese propósito que en comenzar a quebrantarlo. Quizás te haya sucedido lo mismo con tu programa de reforma de vida. Analizaste tu defecto dominante, apuntaste sus manifestaciones, escribiste los medios, pasa el tiempo y te das cuentas que no avanzas. ¿Qué sucede? ¿No hay ilusión por cambiar? ¿No hay “campanas” en tu interior que te muevan a ser mejor, a alcanzar las metas que te propusiste? Puede ser que tengas esa ilusión, pero lo que ha faltado es fuerza de voluntad. Nos sucede lo que Ovidio expresaba en una frase latina que ha quedado esculpida para la eternidad: “Veo lo mejor y lo apruebo, pero sigo lo peor.”

Es dura esta frase, pero es muy cierta. Quieres alcanzar la santidad, pero no has podido. Quieres combatir tu defecto dominante que es el que te tiene atado y no te deja ser mejor. Ves el bien, estás de acuerdo con él, pero has seguido el camino del mal, has seguido siendo el mismo, no has logrado conquistar tus ideales. Ante todo calma, “Roma no se conquistó en un día”. Estás comenzando a combatir a un enemigo que ya se había convertido en un huésped permanente de tu corazón. ¿Y pretendes deshacerte de él de la noche a la mañana? No va a ser fácil, pero no será imposible. Lo que debes hacer es revisar que tal está tu fuerza de voluntad.

 

Muchas veces sucede que vislumbramos perfectamente lo que debemos hacer para alcanzar la santidad. La fe y la razón nos lo están diciendo: “Haz esto, no hagas lo otro” Y lo hemos consignado en nuestro programa de vida espiritual. Pero nuestros sentimientos nos pueden jugar una mala pasada y cualquier eventualidad nos desmorona. Desde los cambios de clima hasta los enojos más grandes nos hacen sentir mal. En una mañana lluviosa nos cuesta más trabajo estar de buenas y ceder el paso a todos, sonriendo de oreja a oreja. Si nos dejamos guiar por los sentimientos somos como una hoja en tiempo de vendaval. En un momento podemos estar en un prado verde, lleno de flores. Pero sopla el viento y nos lleva al techo de una casa. Vuelve a soplar y nos encontramos en medio de la suciedad más grande. Si nuestra vida gira al vaivén de las circunstancias y de lo más o menos sensibles que estemos o de la forma en qué percibamos dichos factores externos, no llegaremos muy lejos.

La fuerza de voluntad no es más que la facultad capaz de impulsar la conducta y dirigirla hacia un objeto determinado, contando siempre con dos ingredientes básicos: la motivación y la ilusión.


“El hombre es su voluntad”, ha dicho Rosmini, un escritor espiritual del siglo XIX. Y es cierto. Tú eres lo que te propongas. No lo que sueñes, no lo que te imaginas, no lo que tengas ganas. Necesitas un poco de ilusión para querer alcanzar tu meta. Necesitas también la motivación suficiente para seguir siempre cuesta arriba, como decían esos versos del escritor inglés Rudyard Kipling: “Aunque vayan mal las cosas, como a veces suelen ir. Aunque ofrezca tu camino, sólo cuestas que subir. Aunque tengas poco haber, pero mucho que pagar. Un descanso, si acaso debes dar, pero nunca desistir”.

Tener fuerza de voluntad no significa el no sentir las cosas, el no tener dificultades, ser un iluso que no se da cuenta de que las cosas a veces nos cuestan especialmente en el plano de la vida espiritual. La fuerza de voluntad es una facultad, es una capacidad que tiene el hombre y la debe cultivar. No es que unos hombres hayan nacido con más o menos fuerza de voluntad que otros. Como facultad que es se desarrolla con la repetición de actos. Como la fuerza física o la agilidad. Los atletas, los deportistas no nacieron con esa masa de músculos en sus pechos o con agilidad en sus piernas. La fueron desarrollando a través de unos ejercicios muy bien pensados. Con la fuerza de voluntad nos sucede lo mismo. Tenemos que desarrollar esa fuerza de voluntad todos los días, a través de la repetición de actos, algunas veces sencillos, otras veces difíciles.

un ejemplito...

El problema radica en el hecho de que no hemos sido capaces de desarrollar al máximo nuestra fuerza de voluntad. Si pudiéramos sacar una radiografía de nuestra voluntad, ¿cómo se encontraría? No voy a someterte a otro cuestionario, pero permíteme que te dé algunas pistas. ¿Eres capaz de seguir con fidelidad un horario, desde la mañana hasta la tarde? ¿Haces ejercicio con cierta regularidad? ¿Eres capaz de no escuchar la radio cuando vas en el coche? ¿Te desesperas muchas veces en un restaurante porque no te sirven la comida como a ti te gusta? ¿Un contratiempo insignificante es capaz de arrancarte lágrimas de rabia y disgusto y dejarte postrado, amilanado, triste o enojado por el resto del día?

Mejor no seguimos con las preguntas y te dejo a continuación unos tips para fortalecer tu voluntad. Podrán parecerte tontos o ingenuos. ¿qué tiene que ver el dejar de fumar a ciertas horas con mi defecto dominante? ¿En qué se relaciona el levantarme a la primera y no quedarme acurrucado en la cama durante diez quince o veinte minutos con mi pasión dominante? Decíamos que la voluntad es una facultad. Al desarrollarla a través de esos actos, la vamos preparando para combatir con mayor fuerza nuestro defecto dominante. Así como un futbolista ejercita su resistencia su fuerza a través de un campamento en la montaña, nosotros podremos ser más eficaces cuando combatamos nuestro defecto dominante si contamos con una voluntad fuerte, decidida, pronta a vencer nuestras inclinaciones más inmediatas.

Como te decía antes, es difícil el camino, pero no imposible. Te dejo esta lista para que la practiques y la integres a tu vida. Verás como en unos días serás diferente. NO tengas miedo. Nadie ha muerto por exceso de fuerza de voluntad. Sin embargo muchos se han quedado a medias en su camino a la santidad porque no han tenido una gran voluntad.

No me extiendo más. Te dejo la lista y nos vemos en el próximo artículo... si tienes la fuerza de voluntad para seguir leyéndome.

No hace falta cuadricularse, pero algo hay que hacer. La Nada no vale nada

Tips para fortalecer tu voluntad.

1. Levántate a la primera, sin esperar a que suene dos veces el despertador.

2. No tomes alimentos entre comidas.

3. Deja de fumar durante ciertos días, o en ciertas horas.

4. No prendas el radio del coche durante ciertos días, o por lo menos después de haber conducido durante diez minutos.

5. Sé puntual en todos tus compromisos (aunque sepas que otras personas van a llegar tarde).

6. Revisa tu programa de reforma de vida todas las noches.

7. No tengas ni un minuto de ocio: habla por teléfono cuando sea necesario.

8. Propósito hecho, siempre cumplido.

9. Ten un horario en el día y no dejes nada a la improvisación.

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Germán Sánchez Griese

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