miércoles, 31 de marzo de 2010

MISA CRISMAL EN LA CATEDRAL DE TÚY

JUEVES SANTO
MISA CRISMAL,
adelantada al
MIÉRCOLES  SANTO.

Hoy, día 31 de marzo, MIÉRCOLES SANTO,
los sacerdotes de la Diócesis  
hemos asistido en la CATEDRAL DE TÚY,
a la Solemne concelebración de la Misa Crismal,
 en la que  los sacerdotes del presbiterio diocesano,
alrededor del OBISPO, renuevan las promesas sacerdotales,
 que un día hicieron en su ORDENACIÓN SACERDOTAL, 
 y en la que se bendicen  y consagran,
los SANTOS OLEOS:
EL OLEO DE LOS ENFERMOS, EL OLEO DE LOS CATECÚMENOS Y EL SANTO CRIMA, 
que se usarán durante el año,
 para la celebración de los sacramentos que los requieren,
como son los SACRAMENTOS  del
BAUTISMO, CONFIRMACIÓN y
UNCIÓN DE ENFERMOS:
Como estamos a la espera de la toma de posesión del la DIOCESIS, por el NUEVO OBISPO DIOCESANO,
que lo hará el próximo 24 de abril,
tuvimos la presencia del OBISPO EMÉRITO,
el Mons. D. JOSÉ DIEGUE REBOREDO.

En su homilia citó la "Gaudium et spes" del VATICANO II,
de la que resaltó el siguiente párrafo, del que tomó motivo para la predicación:

"Aunque la Iglesia, pro la virtud del Espíritu Santo, se ha mantenido como esposa fiel de su Señor y nunca ha cesado de ser signo de salvación en el mundo, sabe, sin embargo, muy bien que no siempre, a lo largo de su prolongada historia, fueron todos sus miembros, clérigos o laicos, fieles al espíritu de Dios. Sabe también la Iglesia que aún hoy día es mucha la distancia que se da entre el mensaje que ella anuncia y la fragilidad humana de los mensajeros a quienes está confiado el Evangelio. Dejando a un lado el juicio de la historia sobre estas deficiencias, debemos, sin embargo, tener conciencia de ellas y combatirlas con máxima energía para que no dañen a la difusión del Evangelio. De igual manera comprende la Iglesia cuánto le queda aún por madurar, por su experiencia de siglos, en la relación que debe mantener con el mundo. Dirigida por el Espíritu Santo, la Iglesia, como madre, no cesa de "exhortar a sus hijos a la purificación y a la renovación para que brille con mayor claridad la señal de Cristo en el rostro de la Iglesia"

Por eso, y ante los tiempos actuales, nos decía a los sacerdotes, que todos estamos necesitados de purificación.
Los sacerdotes, como los politicos y todos aquellos que tienen una misión de servicio a los demás, necesitan de purificación. 
Y que para nosotros los sacerdotes, el mejor camino de purificación es la Cruz, porque Cristo... es el camino.
 Y de la misma manera que fué perseguido Cristo, así perseguirán a los que le siguen. 
Y todo esto sin buscar demasiadas justificaciones, porque siempre tendremos refugio en el Señor.
El amor nos debe llevar a dar la vida por los hermanos. Recordó el pasaje de Jesús en la Sinagoga de Nazaret. "El Espíritu del Señor está sobre mí y me ha ungido para....
Que Jesús pasó por el mundo haciendo el bien, ayudando, perdonando, disculpando.
 Nuestro Señor es el BUEN PASTOR, que va en busca de la oveja perdida, sin ahorrar esfuerzos, y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros, y es capaz de perdonar sin poner condiciones.
El..."Padre, perdónalos"...desde la cruz es un buen ejemplo.
Ante las muchas injusticias que han cometido con El,
 "Amaos los unos a los otros, como Yo os he amado"
Perdonar hasta setenta veces siete...
Y termino diciendonos a los sacerdotes, que por eso hacemos la renovación de las promesas y de los compromisos sacerdotales,
como Pablo, como el Santo Cura de Ars,
 y a ejemplo de Cristo en la cruz.
Que Cristo no se quedó en la muerte, que resucitó y que está sentado a la derecha del Padre, y glorioso.
Que el Viernes Santo no es el final...que Cristo con su muerte vence a la muerte,  dándonos a nosotros la Vida.
Que tenemos que aceptar morir con El,  para resucitar con El. Y que no olvidemos, de que al final está la  Santísima Virgen para ayudarnos.
****
Antes de terminar, el ADMINISTRADOR DIOCESANO,
 D. JESUS GAGO BLANCO ,
 le díó las gracias en nombre de la
DIÓCESIS DE TÚY-VIGO,
 por su dedicación entregada y generosa, al servicio de la Diócesis, durante 13 años, y que contará siempre con nuestro agradecimiento, apoyo y ayuda,
siempre que lo necesite.
MUCHAS GRACIAS, y un gran aplauso que 
 D. José Dieguez, agradeció,
diciendo que tanto no merecía.
Porque de todo lo que le decía D. Jesús, que había hecho... 
solo lo merecía algo... y que algunas veces... pero no muchas, ni siempre.
Otro aplauso más grande.
Se terminó con la BENDICIÓN EPISCOPAL y el
Canto de la Salve a la SANTÍSIMA VIRGEN.
*******
Esta es la crónica que hace el Vicario Parroquial de Baiona,
 para el BLOG PARROQUIAL.
Franja.
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