viernes, 8 de enero de 2016

El Bautismo del Señor. Catequesis del Bautismo

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

Catequesis del Bautismo

Ojalá que la lectura de este artículo nos lleve a pensar en la naturaleza de nuestro Bautismo para que seamos más conscientes de la responsabilidad de ser cristianos y de nuestra obligación de tender a la santidad. 

Por eso es necesaria la preparación de los padres, para que sepan su responsabilidad al pedir el bautismo de sus hijos, y la necesidad de que los padrinos, además de estar bautizados y confirmados, lleven una vida consecuente con la fe, porque no basta con bautizar solo a sus hijos. 

Hay padres que no llevan a sus hijos bautizados a la preparación para la Primera Comunión, ni les animan para que reciban la Confirmación. La pena será, que los niños que se crían sin Dios, al final construirán la vida sin El, y no encontrarán nunca la FELICIDAD. 

La familia que se forme de esa manera, sin Dios, porque se prescindió de Él, no tendrá fundamento de estabilidad y la final fracasarán como casi todas. ¡Al tiempo!. Franja

Bautismo de Jesús

Recursos Catequesis
Autor: P. Juan Pablo Esquivel |

Bautismo del Señor

10 de enero de 2016. Fiesta, con la cual se cierra el tiempo litúrgico de Navidad  Normalmente, en el domingo que sigue a la fiesta de la Epifanía  se  celebra el bautismo de Cristo. Este año se celebra el 10 de enero y señala la culminación de todo el ciclo natalicio o de la manifestación del Señor. Es también el domingo que da paso al tiempo durante el año, llamado también TIEMPO ORDINARIO

Cuando Cristo se metió en la cola para esperar su turno de ser bautizado, seguramente San Juan Bautista no sabía que hacer. Llegó el Mesías delante de él y pidió el bautismo. El Bautista exclamó: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿tú vienes a mí?” (Mt 3,14).

El Catecismo hace referencia a esta actitud humilde de Cristo en el n.536: Hay una diferencia importante entre los dos bautismos:
El de JUAN: con agua, exterior, signo de arrepentimiento para el perdón de los pecados. 

El de JESÚS: con Espíritu Santo, renovación interior que nos hace "partícipes de la naturaleza divina” "No soy digno ni siquiera de desatar la correa de su sandalia..." trabajo reservado al más inútil de los esclavos... Juan destaca la infinita distancia entre él y Jesús... 

¿Porqué entonces Jesús se hace bautizar por Juan? [es una escena tan impresionante, que podría resultar incomprensible, y hasta escandalosa]...
Pero admitámoslo, y descubramos nuevamente él "modo" que Dios emplea para salvarnos: hoy se pone en la fila de los pecadores, y aunque no lo necesitaba, se somete también a un bautismo de penitencia... Se ha hecho semejante a nosotros en todo, y por eso no se avergüenza de colocarse en la fila de aquellos que se preparaban para la llegada del Reino de Dios... así como tampoco se avergonzó de nosotros cuando tomó sobre sí todos nuestros pecados, y subió a la Cruz como si fuese un delincuente...  Pero el bautismo que recibió Jesús fue muy "especial": ciertos hechos nos indican que con Él comienza un nuevo bautismo: El cielo abierto (ya nunca más cerrado por los pecados, como hasta este momento) Es decir, comienza una nueva etapa de relación entre Dios y los hombres: el Cielo viene a nosotros, y nosotros vamos allá: viene con Cristo y el Espíritu Santo. Llega todo, porque Dios mismo viene, y Él será para nosotros y nos dará todo. 

Estamos frente al comienzo de una nueva humanidad, divinizada. En la proposición que San Marcos hace en su Ev. el Padre no "presenta" a su Hijo (“Éste es mi Hijo amado”), sino que se dirige a Él (“Tú eres mi Hijo...”): Cristo nos representa a todos, que desde ese momento pasamos a ser hijos amados, complacencia del Padre... Cuando somos bautizados, esta vocación eterna se verifica efectivamente, verdaderamente: somos una nueva creación. Por lo tanto, nuestra dignidad, nuestra gloria, y nuestro compromisopasa por VIVIR NUESTRO BAUTISMO..."Éste es el servidor sufriente" (Iª lect.)...Sigamos a Cristo por la Cruz a la Luz.



Bautismo del Señor

UN BAUTISMO DE FE 

 Por Javier Leoz

Han pasado las navidades, y con el Bautismo del Señor, se inicia su andadura y su misión. ¿Qué andadura? ¿Qué misión? Ni más ni menos que aquello, que nosotros los cristianos, olvidamos con frecuencia: ser discípulo de Jesús es ser conocedor de su vida, entusiasta de Dios y orientar nuestra vida desde el Evangelio. ¿Lo hacemos? El Papa Benedicto XVI, en esa misma dirección y con motivo del Año de la Fe, nos recordó que para ser testigos de Cristo, primero, hay que conocerlo, sentirlo y vivirlo personalmente. Y es que, el Bautismo, lejos de ser un rito ha de ser un punto de salida de una vida de fe cimentada, asentada, consolidada y enriquecida en Cristo.

1.- El Niño, al que visitaron humildemente los pastores; al que reverenciaron los magos para abrir su historia y su nombre a todos los pueblos de la tierra, inicia con su bautismo personal aquello para lo que ha nacido: ha venido para estar junto a nosotros, para enseñarnos el camino de la vida y del amor de Dios, y sobre todo, para dignificar nuestra existencia, divinizarla y darle otro color….

2. - El Bautismo del Señor es la inauguración de una gran obra. De una tarea que, además, sacude nuestras conciencias y nos ofrece muchas posibilidades.
-Sacude nuestras conciencias. Nos invita a plantearnos varios interrogantes. ¿Es nuestra fe operativa, profunda, convencida, creativa y activa? ¿No la tenemos demasiado dormida y arrinconada por vicisitudes o por vergüenza a exhibirla? ¿Por qué tanta bravura para hablar de lo superfluo, de aquello que pasa, y tanto miramiento o timidez para expresar aquello que decimos creer y sentir? ¿No es el Año de la Fe una llamada a visualizar la verdad o el vacío de nuestro bautismo?...

3.- Me gusta pensar en aquel momento del Bautismo del Señor: “Jesús haciendo cola para ser bautizado por las manos de Juan Bautista”. Pero lo hacía con todas las consecuencias. Sabedor del compromiso que adquiría. Consciente de las dificultades que le esperaban en el recorrido del anuncio de su reino.
Y, también, me preocupa –por comparación- recordar la escena de tantos cristianos que se acercan (con muy poca paciencia, sin hacer cola y si puede ser, sin preparación alguna, mejor que mejor) para ser bautizados pero muy poco conscientes de lo que implica el vivir y sentirse como bautizados….

A una con el Señor, renovemos en el inicio de este año 2013, sumergidos en el Año de la Fe, nuestro deseo de que la presencia de Dios en nuestra vida sea algo real, vivo, visible y testimonial. Y es que, en este Año de la Fe, es un momento propicio para que, los cristianos, nos pongamos de una vez por todas las pilas y sepamos en quién creemos, por qué creemos y qué es lo que estamos llamados a ser en medio de este complicado mundo: algo distinto y con tintes divinos. 


Ojalá que la lectura de este artículo nos lleve a pensar en la naturaleza de nuestro Bautismo para que seamos más conscientes de la responsabilidad de ser cristianos y de nuestra obligación de tender a la santidad. Por eso es necesaria la preparación de los padres, que sepan su responsabilidad al pedir el bautismo para sus hijos, y la necesidad de padrinos que además de estar bautizados y confirmados, lleven una vida consecuente con la fe.  Franja


Publicar un comentario

Quizás también le interes


Contemplar el Evangelio de hoy - homilías católicas del Evangelio del día
Contemplar el Evangelio de hoy - Suscríbase