martes, 11 de febrero de 2014

El poder de la palabra

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

El poder de la palabra

Cuenta la historia que en cierta ocasión, un maestro se dirigía a un atento auditorio dando valiosas lecciones sobre el poder de la palabra y el influjo que ella ejerce en nuestra vida y la de los demás.



De repente fue interrumpido por un hombre que le dijo airado:
¡No engañe a la gente! El poder está en las ideas, no en la palabra. Todos sabemos que las palabras se las lleva el viento.
Lo que usted dice no tiene ningún valor!

El maestro lo escucha con mucha atención y tan pronto termina,
le grita con fuerza:¡ Cállate, estúpido; siéntate, idiota!

Ante el asombro de la gente, el aludido se llena de furia, 
suelta varias imprecaciones y, cuando estaba fuera de sí, 
el maestro alza la voz y le dijo:

-Perdone caballero, lo he ofendido y le pido perdón. Acepte, por favor, mis sinceras excusas y sepa que respeto su opinión, 
aunque estemos en desacuerdo.

El Señor se calma y le dijo al maestro:
-Lo entiendo... y también yo le presento mis excusas 
por mi conducta.
No hay ningún problema, y acepto que la diferencia de opiniones
no debe servir para pelear sino para mirar otras opciones.

El maestro le sonrió y le dijo:
"Perdone Usted que haya sido de esta manera,  
pero así hemos visto del modo más claro, 
 el gran poder de las palabras. 
Con unas pocas palabras le exalté y con otras le he calmado."


Reflexión...



LAS PALABRAS NO SE LAS LLEVA EL VIENTO

Las palabras dejan huella, tienen poder e influyen 
positiva o negativamente. Las palabras curan o hieren, 
animan o desmotivan,  reconcilian o enfrentan, 
iluminan o ensombrecen.

Con pocas palabras podemos alegrar a alguien 
y con pocas palabras podemos llevarlo
 al desaliento y desespero.

Ellas moldean nuestra vida y la de los demás. 
Piensa en esto y cuida tus pensamientos 
porque ellos se convierten en palabras.

Desconozco su autor



¿Te has dado cuenta?

Cuando otro actúa de una manera poco adecuada, 
decimos que tiene mal carácter;
Pero cuando tú lo haces, son los nervios.

Cuando otro se apega a sus métodos o a sus gustos,

 es obstinado;
Pero cuando tú lo haces, es firmeza.


Cuando a otro no le gusta tu amigo, tiene prejuicios;
Pero cuando a ti no te gusta su amigo, 

sencillamente, muestras ser un buen juez
de la naturaleza humana.


Cuando otro hace las cosas con calma, 

es que va a paso de una tortuga;
Pero cuando tú lo haces despacio, 

es porque te gusta pensar las cosas.

Cuando otro encuentra defectos en las cosas, es un maniático;
Pero cuando tú lo haces, es porque sabes discernir.


Cuando otro tiene modales suaves y delicados, es débil;
Pero cuando tú los tienes, eres cortés y amable.


Cuando a otro le da ira, es pecado;
Pero cuando a ti te da ira, es porque "tu carácter es así."


Cuando otro te dice una verdad que no te gusta, 

es que no tiene amor;
Pero cuando tú lo haces, es que eres sincero.

Cuando otro no te saluda, es que es orgulloso;
Pero cuando tú no saludas, es que no lo viste.


Cuando otro no cumple con su deber, es un irresponsable;
Pero cuando tú no cumples con tu deber, 

es que realmente no puedes.

Cuando otro tiene serias dificultades, es que está en pecado;
Pero cuando tú las tienes, es una prueba.


Cuando otro no trabaja, es que es un vago;
Pero cuando tú no trabajas, es que no consigues trabajo.
Cuando otro sufre escasez, es que es un mal administrador;
Pero cuando tú sufres escasez, es que no ganas suficiente.

Cuando otro habla de los demás, es un calumniador;
Pero cuando tú hablas de los demás, es para orar.


Cuando otro no acepta el reto, es un cobarde;
Pero cuando tú no lo aceptas, es que no estás capacitado.


Cuando otro recibe bendiciones, es por la misericordia de Dios;
Pero cuando tú recibes bendiciones, es porque te las mereces.


Cuando la hija de otro es rebelde, él es mal padre;
Pero cuando tú hija es rebelde, 

es porque heredó el carácter del abuelo.

Cuando otro paga mal por mal, es porque es un vengativo;
Pero cuando tú lo haces, es porque estás haciendo justicia.


Cuando otro cumple con su deber, es para acumular puntos;
Pero cuando tú cumples con tu deber, es porque eres responsable. 


Desconozco su autor


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