jueves, 14 de julio de 2011

Anécdota interesante. Cómo tratar a los padres.

Como es de actualidad este artículo,
 lo pongo en primera línea, 
para meditación de algunos. 
Me han dado las gracias
 por este recordatorio familiar,
 o de la vida de familia.
Franja.
ASI TRATAS A TUS PADRES...
 ASI TE TRATARAN TUS HIJOS!!!

El abuelo se había hecho muy viejo.
 Sus piernas flaqueaban, veía y oía cada vez menos,
 babeaba y tenía serias dificultades para tragar. 
En una ocasión 
-prosigue la escena de aquella novela de Tolstoi- 
cuando su hijo y su nuera le servían la cena, 
al abuelo se le cayó el plato 
y se hizo añicos en el suelo. 
La nuera comenzó a quejarse 
de la torpeza de su suegro, 
diciendo que lo rompía todo,
 y que a partir de aquel día
 le darían de comer en una palangana de plástico.
 El anciano suspiraba asustado, 
sin atreverse a decir nada.
Un rato después, vieron al hijo pequeño
 manipulando en el armario.
 Movido por la curiosidad, su padre le preguntó: 
"¿Qué haces, hijo?" 
El chico, sin levantar la cabeza, repuso:
 "Estoy preparando una palangana 
para daros de comer a mamá y a ti 
cuando seáis viejos.
El marido y su esposa se miraron
 y se sintieron tan avergonzados 
que empezaron a llorar. 
Pidieron perdón al abuelo y a su hijo,
 y las cosas cambiaron radicalmente
 a partir de aquel día. 
Su hijo pequeño les había dado
 una severa lección de sensibilidad 
y de buen corazón.
*****
Un ejemplo de entrega

La Madre, Beata Teresa de Calcuta
Pregunté a la Madre Teresa en Calcuta: 
¿cuándo descansa? y me dijo: 
Descanso en el amor.
Le pregunté: ¿cuál es el lugar del hombre?
 y me dijo: Donde sus hermanos lo necesitan.
Le dije: nunca la escuche hablar de política,
 y me dijo: 
Yo no puedo darme el lujo de la política,
 una sola vez me detuve 5 minutos a escuchar un politico,
 y en esos 5 minutos se me murió un viejecito en Calcuta.
Cada vez que yo entraba a la casa de la Madre Teresa,
 sentía que Dios recién había salido.
Una señora, impresionada por verla bañar a un leproso,
 le dijo: yo no bañaría a un leproso
 ni por un millón de dolares,
 a lo que Teresa contestó: 
Yo tampoco, porque a un leproso
 solo se lo puede bañar por amor.
Fotografía de un abuelo querido,
que no comerá en una palangana de plástico.
Anécdota sacada del enlace de

Franja.
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