domingo, 10 de julio de 2011

Parábola del sembrador Domingo XV y el Código de circulación

 ¿AL BORDE O DENTRO DEL CAMINO?
Por Javier Leoz
Entrañable parábola la de este domingo del tiempo ordinario para curar nuestra sordera espiritual. Una buena forma, esta dinámica de Jesús, para hacernos comprender y entender su mensaje, su Palabra, sus sentimientos y su misma misión. Hoy nos podríamos preguntar
 ¿Dónde estamos situados? ¿Al borde del camino de la Palabra o dentro de ella? ¿En la superficialidad o en la profundidad de las cosas? ¿Abrumados por las dificultades de las zarzas de nuestra vida o liberados de aquellas que nos impiden abrirnos al Misterio de Dios?
1.- Un paciente había concertado una visita con su médico personal. Le afligía una dolencia de garganta y, cuando quería digerir algunos alimentos, le resultaba prácticamente imposible debido a un obstáculo interno. El médico, después de examinarle, certificó: “tiene un hueso incrustado fruto de una mala digestión; habrá que operar”.
Con la Palabra del Señor, ocurre tres cuartos de lo mismo. Si no llega hasta lo más profundo de nuestros corazones es porque andamos “indigestados” con otros alimentos que perecen, que nos dan una satisfacción puntual pero no duradera. Preferimos los caminos entre zarzas y rocas para buscar aventuras y, luego, de ellos salimos lastimados, heridos y vacíos. Nos gusta optar por los parámetros de una sociedad que nos empuja al puro y duro relativismo es fácil y luego las consecuencias son trágicas: si ponemos en el centro de todo, el fruto efímero, lo que se ve y se palpa, cerramos a nuestro interior otra dimensión que nos ofrece una felicidad definitiva y verdadera: el encuentro personal con Dios.
2.- ¿Tenemos bienes espirituales? ¿Cultivamos la verdad y la vida, la alegría y la fe, la esperanza y la caridad, la ilusión y la confianza? ¿Trabajamos por la reconciliación y la paz, el bienestar general y la justicia? Si todo esto (frutos evangélicos) madura en nuestra vida… ¡mucho más se nos ha de dar en la eternidad! Por el contrario, si nos dejamos sembrar por el maligno con semillas envenenadas esparcidas en dudas y desesperanzas, injusticias y egoísmos, odios y muertes, desconfianzas y tristezas… también se nos negará un día, cuando estemos frente al Padre, todo eso que El nos puede garantizar eternamente en el cielo.
--¿Ricos espiritualmente en la tierra? Seremos grandes acaudalados de dicha en el cielo
--¿Pobres espiritualmente mientras vivimos y nos encontramos en el mundo? Ruina segura cuando nos vayamos de él.
--¿Enzarzados por la maraña de la seducción y ahogados por la inmediatez? --Asombrados nos quedaremos cuando, al despertar ante el semblante de Dios Padre, comprendamos lo que hemos dejado de lado y el tiempo perdido mientras estuvimos vivos

***************
Siempre he oído que 
entre los oyentes de Jesús
había unos que pasaban de largo
 por el camino, 
que no se enteraban de nada, 
porque aquello no iba con ellos.
 Oían, pero no escuchaban.
Había también los que iban a ver
 cómo podían acusarle por sus palabras
 a los senadores y doctores de la ley.
Y había unos oyentes que
 iban para aprender 
y que darían fruto, 
unos el ciento, otros el sesenta,
 otros menos, pero todos
darían algún fruto. 
La pregunta de hoy es saber,
 ¿entre qué oyentes estamos nosotros?.
Franja  

CÓDIGO DE CIRCULACIÓN CATÓLICO
En honor a San Cristóbal, patrón de los conductores
Autor del texto: Padre Javier Leoz
 En la vida siempre hay un peligro indefinido. Estate atento y no confundas nunca el bien... con el mal.
image004.jpg (1989 bytes) Deja que en tu camino se incorporen algunas personas. Serás más feliz y nunca te sentirás sólo.
 Déjate guiar por la técnica que hace más seguro tu camino. Pero no concluyas que todo lo que nos ofrece la ciencia es ético ni bueno.
  No te dé pena dar las vueltas que sean necesarias para defender la verdad. Recuerda que es la persistencia del agua la que rompe la roca.
 Levanta las barreras de tu orgullo y de tus falsas seguridades. Nadie es dueño absoluto de la verdad sino Dios.
 No eches humo ni te enfades cuando las cosas no te vayan bien. Piensa que después de la noche... viene el día. El “día siguiente” es un buen remedio para los fracasos momentáneos.
   Sueña con alcanzar los más altos ideales. Nunca te des por vencido cuando se trate de escalar hacia aquellos valores que merecen la pena.
   No te salgas del camino trazado por la justicia y la solidaridad. No hay peor cosa que aquellos que comienzan algo y, por la presión del entorno, no lo llevan a cabo.
   No te hundas cuando la vida se te haga cuesta arriba o cuesta abajo. Es cuestión de poner el freno de la paciencia y la vitamina de la audacia.
   En tiempos de estrecheces no desesperes. Piensa que no hay mal que cien años dure y, además, Dios aprieta... pero no ahoga.
 No te arrepientas nunca de haber trabajado por alguien o por algo. Dejan huella los que construyen, no los que dinamitan. El amor nunca muere.
   Vete con precaución por la vida. En cualquier momento una persona puede cambiar el rumbo de tu felicidad. Recuerda que hay mucho lobo en piel de cordero.
  Nunca dejes de ser “un poco niño”. Verás que siempre queda algo por aprender, algo por escuchar y algo por lo que soñar. No te importe ser el último en las cosas del mundo... y el primero a la hora de servir.
 Piensa que, antes que nada, eres persona. No blasfemes ni tengas comportamientos propios de otra especie. No vence quien grita sino quien convence con su testimonio y comportamiento.
Cuida tu alimentación. De vez en cuando procura comer algo que te llene el corazón y la mente de paz y de felicidad. Además de no pesar....ayuda y anima. No es más rico quien más tiene sino quien menos necesita para ser feliz.
   En tus criterios e ideas, a la hora de defenderlas, sé constante y guarda las distancias necesarias con aquella que pretende aniquilarlos.
 Sé siempre coherente en tus principios. No digas primero “sí” y luego “no”. El “ser veleta” no es una buena opción en la vida de un cristiano.
  No te pares nunca a la hora de defender la verdad y el buen entendimiento. Evitarás que la mediocridad te acompañe en tu vida.
  No insultes a tu compañero/a. Sé respetuoso a la hora de proponer tu pensamiento. Quedarás como tolerante. Las cosas cuando se proponen entran mejor que con la imposición.
  De vez en cuando párate y piensa un poco en tu vida. En lo que haces y en el por qué lo haces. Pasan los días... y no tienen vuelta. ¿Dónde está tu tesoro? ¿Dónde tienes puestos los acentos de tu felicidad?
 Aun cuando a veces tengas razón, deja espacio para el otro. La verdad es más grande y firme cuando se descubre en dos direcciones.
Cuando tengas que decir que NO... que sea un NO convencido y meditado. Que nada ni nadie pueda condicionar tus decisiones basadas en la sinceridad, la transparencia o el trabajo bien hecho.
Si crees que tienes que caminar en una dirección para alcanzar la felicidad, que nada te impida girar en sentido opuesto. Pero recuerda: “no siempre el camino que nos indican es el camino que nos conviene”.
 Cuando a la hora de decidir veas dos caminos... opta por aquel que menos ansiedad te vaya a producir y, sobre todo, por el mal menor que te vaya a causar.

  Cuando te fallen los amigos y hasta las promesas del mundo... sujétate y agárrate a la FE en Dios. El nunca te fallará. No solamente es un buen cinturón de seguridad sino, además, un buen seguro para toda la vida.

image052.jpg (2083 bytes)  Si piensas que en tu vida todo es oscuridad reza para que DIOS sea tu luz y tu claridad. Las dificultades se iluminan  más y mejor cuando se mira hacia el cielo. Se hacen grandes e insoportables cuando nos empeñamos en solucionarlas por nosotros mismos.
 Si te ofrecen caminos rápidos para alcanzar el poder y la fama, el dinero o la riqueza... valora los riesgos que trae eso consigo. La riqueza que viene deprisa... suele marcharse con la misma velocidad con que llegó.
  Si te invitan a recorrer senderos que llevan a tu perdición y tu degradación personal y profesional, que seas capaz de poner los límites necesarios. Recuerda que los hijos de las tinieblas... son más rápidos que los "hijos de la luz”.
  Cuando te falten las fuerzas para seguir adelante, mira al cielo, eleva una oración y DIOS hará lo demás.
No pienses que la vida sólo es para trabajar. Descansa y contempla la naturaleza. Disfruta de todo lo que, tal vez, ya nunca podrás contemplar.
   Cuando te animen a llegar siempre el primero, piensa que no es más listo quien más corre sino quien, en equipo, llega hasta el final de la meta. La vida cristiana es un camino hacia Dios.
Autor del texto: Padre Javier Leoz

Nota:
 Lo he puesto, porque celebramos hoy 
a San Cristobal y las señales de tráfico
 pueden servir para hacernos pensar
 en nuestro caminar de la vida interior.
Franja.

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