domingo, 15 de abril de 2012

No te olvides de lo principal.


 La cueva del tesoro
Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una gruta escuchó una voz misteriosa que
desde dentro le decía:
"Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo importante. Pero recuerda algo: después que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, y no te olvides de lo principal....."
Los tesoros
La mujer entró en la gruta y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso a su hijo en el suelo y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su delantal.
La voz misteriosa habló nuevamente.
" Tienes solo ocho minutos "
Tesoros
Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la cueva y la puerta se cerró...
Recordó, entonces, que el niño quedó adentro y la puerta estaba cerrada para siempre.
La riqueza duró poco y la desesperación... para el resto de su vida!
Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos años para vivir, y una voz siempre nos advierte: "Y No te olvides de lo principal!"
Y lo principal son los valores espirituales, la eucaristía, el compromiso cristiano,  la oración, la vigilancia, la familia, los amigos, la vida. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo principal – a veces -queda en un plano secundario....
Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a un lado lo esencial " Los tesoros del alma!".
 
- ¿QUÉ TOCAMOS?
Por Javier Leoz
1.- Cuenta una hermosa leyenda que Tomás fue a predicar el evangelio a la India. Y un rey le dio dinero para que le edificara un palacio. Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Y muchos se hicieron cristianos.
"¿Cómo va mi palacio?", le preguntaba el rey. "Va muy bien" y el rey le daba más dinero. Al cabo de un tiempo, la ciudad toda era ya cristiana. Un día el rey le dijo a Tomás: "¿Cuándo podré ver mi palacio?" "Majestad, pronto lo verá terminado", le contestó.
"¿Por qué no puedo verlo hoy? Llévame a verlo ahora mismo", le dijo el rey.
Tomás paseó al rey Vecius por la ciudad y le señalaba a la gente y le explicaba cómo sus vidas habían cambiado para bien.
--¿Dónde está mi palacio?, preguntaba el rey.
--Está a su alrededor y es un hermoso palacio. Qué pena que no pueda verlo. Espero pueda verlo un día, le decía Tomás.
--¿Qué has hecho con mi dinero, ladrón?
--Tu palacio está hecho de personas, tu palacio es tu gente. Ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Tus gentes son las torres de tu palacio. Dios vive en ellos. Tu palacio es un magnífico palacio.
Tomás fue encarcelado. Pero el rey vio poco a poco el cambio de la gente y cómo por el poder de la resurrección de Jesús, éste vivía en el corazón de las gentes. El último en convertirse fue el rey y éste liberó a Tomás. Y su palacio no fue una obra de piedras sino de corazones vivos y creyentes.
2.- Aún sin haber visto al Resucitado, al contrario que Tomás, creemos en el prodigio de la Resurrección. Para que algunos descubran el costado abierto de Cristo en medio del mundo. Para que otros incrédulos puedan meter sus dedos en los agujeros de las manos del Señor, qué bueno sería que pensáramos que nosotros somos las señales, los agujeros o los pies del mismo Jesús.
Para ello hemos de creer con todas las consecuencias en aquello que la Pascua nos ha brindado: ¡Cristo es la Salvación!
--¿Tocamos de lleno su Gracia? ¿Disipamos las dudas que intentan disuadirnos del camino que hemos emprendido de la fe?
--¿Rozamos, con nuestro corazón, los sentimientos de Cristo? ¿Hacia dónde se inclinan nuestros pensamientos y deseos?
3.- Que la pascua del Señor, que sigue anunciando y trayéndonos vida en abundancia, nos ayude a insertarnos de lleno en la persona de Jesús. A llevar, en este octavo día y siempre, la Buena Noticia de que está vivo y presente entre nosotros.
¿A quién hemos deseado unas felices pascuas? ¿Tal vez a nadie? ¿No será en el fondo que, por no vivir la Pascua profundamente, no nos sale decir “yo he tocado el costado de Cristo” “yo he estado con Cristo” “yo he hablando con Cristo”?
¡Feliz Pascua! ¡Felices con la paz que nos trae el Señor!
Aquí está lo principal
Por lo tanto, aprovecha la oportunidad,  y no te olvides de lo principal....."
Hoy lo principal es la 
Divina Misericordia
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Franja.
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