viernes, 1 de junio de 2012

El portillo del cielo

Escalera del cielo
Paseaba un día el apóstol Santo Tomás por los jardines del cielo, cuando vio pasar a un alma que no resplandecía tanto como las demás... y luego vio a otra... y una más... De inmediato fue a reclamarle a San Pedro...
Santo Tomás
-Oye, Pedro, ¿por qué andan por ahí algunas almas que a la vista está, no tienen tantas cualidades y virtudes como las demás?
 Pedro le contestó un tanto nervioso, ya que Tomás era capaz de armarle un escándalo, que hasta le podía costar el puesto . -¿Dime por dónde, Tomás? 
-Por todos lados, indicó él quejoso. 
-Vamos a ver -dijo Pedro-, y saliendo de la portería se dirigieron a los jardines.
En efecto, por doquier se veían almas, que no resplandecían tanto. Sin embargo se veían felices de estar ahí.
-Pues mira, esos no han pasado por la puerta. Yo no los hubiera dejado entrar... puntualizó Pedro. 
-Pues entonces aquí está pasando algo raro, y más nos vale que investiguemos -dijo con determinación Tomás, el cual necesitaba ver el origen de la situación. Decidieron recorrer las vallas del Paraíso, y para su sorpresa encontraron un gran agujero en una de las vallas, la que quedaba más cerca de la Tierra.
-¡ Caramba ! Es por aquí por donde se están colando -dijo con aire triunfal Tomás-.
- El que hizo esto, lo va a pagar caro con nuestro Dios, que aunque bueno, es muy justo... sentenció Pedro. 
Se acercaron ambos al agujero, y con sorpresa descubrieron que habían atado desde allí un inmenso rosario que llegaba hasta la Tierra, y muchas almas venían subiendo por allí.
Ambos apóstoles se giraron con cara de sorpresa y consternación... Tras un silencio, Pedro dijo: 
-Ay, María no ha cambiado nada. Desde que la conocí en Caná supe que era de esas personas, que no dejan de ayudar... (Jn 2, 1-11) 
Tomás resignado dijo:
- Si ni su Hijo se le escapa. ¿Te acuerdas de que no quería hacer el milagro de las bodas de Caná y con una sola mirada de Ella accedió?
 Pedro concluyó diciendo:
- Mira, Tomás, tú y yo no hemos visto nada... .

-¿Vosotros también?, resonó una voz que los sobresaltó... 
Con cara de asustados se volvieron hacia el Señor y percibieron una grata sonrisa. Él les dijo: 
-"No os preocupéis... Son cosas de Mamá".
Este es un simple cuentecillo, pero que sin duda refleja una gran verdad. 
Una vida Espiritual sólida se debe basar en el rezo diario del Rosario, después de la Santa Misa:
Es habitual escuchar frases como
- "Tengo mucho que hacer, no tengo tiempo para el Rosario, etc."
"! La Misa me cansa, porque no me dice nada"
 Nuestro principal deber es alcanzar la vida eterna... 
-¿De qué nos serviría ganar el mundo entero si perdemos nuestra alma? ¿Recordáis quién lo dijo y cuándo?
Franja.
Y María del Valle me manda
desde Argentina
EL SIGUIENTE AGRADECIMIENTO 
a mis mensajes:
MUCHAS GRACIAS A 
MARÍA DEL VALLE
Franja,

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