martes, 5 de junio de 2012

La vasija de misericordia

María del Valle, que es una fiel visitante de nuestro blog,
me manda desde Argentina una gratitud que no merezco, 
pero que agradezco mucho,
 porque una persona con tanta edad como ella,
y que trabaja con tanta destreza,
 más que una persona joven,
siempre es bueno tener un abuelita de sus años,
que anima tanto a los pequeños y no tan pequeños. 
Gracias, María del Valle. 
Y si me manda su foto, la pondré en el blog.
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Otra de María del Valle
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Cuando veo uno de estos cuentos
 que tienen moraleja, le empiezo a dar vueltas, para ponerlo agradable y así vayan muchos –o vengan muchos- a verlo. Como me sucedió con el que va a continuación. Somos vasijas de barro restauradas, para que no presumamos de nuestro valer y reconozcamos la misericordia de Dios con cada uno de nosotros.  Franja
La vasija de misericordia
(Publicado por Admin el 2012/5/26 (776 lecturas)
Autor:
Serafín Contreras
El maestro estaba buscando una vasija para usar. En el estante había muchas- ¿Cual escogería?.
- Llévame, grito la dorada. Soy brillante, tengo un gran valor y todo lo que hago, lo hago bien; mi belleza y mi brillo sobrepasa al resto y para alguien como tu, Maestro, el oro seria lo mejor.
El maestro pasó sin pronunciar palabra; El vio una plateada, angosta y alta; 
-Yo te sirvo amado Maestro, vertería tu vino y estaría en tu mesa cada vez que comieras; mis líneas son agraciadas y mis esculturas son originales, y la plata te alabaría para siempre.
Sin prestar atención el Maestro camino hacia la de bronce, era superficial, con una boca ancha y brillaba como un espejo: que.. 
-Aquí, grito la vasija. Se que te será útil, colócame en tu mesa donde todos me vean.
- Mírame grito una copa de cristal muy limpia. Mi transparencia muestra mi contenido claramente, soy frágil y te serviré con orgullo y se con seguridad que seré feliz de morar en tu casa.
Vino el maestro seguidamente hacia la vasija de madera, solidamente pulida y tallada: 
-Me puedes usar Maestro amado, pero úsame para las frutas dulces y no para el insípido pan.
Luego el Maestro miro hacia abajo y fijo sus ojos en una vasija de barro, vacía, quebrantada y destruida, ninguna esperanza tenia la vasija de que el Maestro la pudiera escoger para depurarla y volverla a formar, para llenarla y usarla.
-Ah, esta es la vasija que he deseado encontrar, la restaurare y la usare, la haré toda mía. No necesito la vasija que se enorgullezca de si misma, ni la que se luzca en el estante, ni la de boca ancha, ruidosa y superficial, ni la que demuestre su contenido con orgullo, ni la que piensa que todo lo puede hacer correctamente, pero si esta sencilla llena de mi fuerza y de mi poder. 
Cuidadosamente el Maestro levanto la vasija de barro; la restauro y purifico y la lleno en ese día, Le hablo tiernamente diciéndole: Tienes mucho que hacer solamente viértete en otros como yo me he vertido en ti.
Y mientras leia y meditaba en estas palabras recordé que:
-Soy simplemente una vasija que por misericordia Dios me ha llenado. Hoy, por lo tanto no debo olvidar que sigo siendo la vasija de misericordia para que el orgullo no se eleve por encima de mi corazón y termine perdiendo fácilmente lo que por misericordia he recibido. Señor. Para mostrar tu amor y tu misericordia, un día tomaste mi vida quebrantada, inútil, destruida y tristemente deshecha, pero en tus manos toda mi existencia cambio.
 Hoy soy lo que soy, solo por misericordia. Ayúdame en este día a no creerme la vasija de cristal, de oro o de plata, mas recordar en mi diario caminar que soy simplemente una vasija quebrantada, mas en tus manos restaurada.
Tenemos que dejarnos moldear,
siempre a gusto del Señor

Romanos 9:22-23
Y que, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soporto con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que el preparó de antemano para gloria.
vaso hermoso antiguo restaurado

 Si te ha gustado,pásalo a los amigos.
Franja.

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