lunes, 27 de enero de 2014

Botellón. La realidad entre discoteca y discoteca

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

Como los padres se están quejando continuamente del camino que están llevando algunos de sus hijos, fuera ya de su alcance, en especial por las noches, es muy bueno este artículo, porque les puede hacer pensar en alguna solución. Franja

La realidad entre discoteca y discoteca

Fernando Pascual, L.C.

AutoresCatolicos.org

¿Quién educa a mi hijo?  

         La discoteca es, para muchos, un mundo de ficción y de emociones, de música, cerveza, bailes y, algunas veces, también de drogas. Todo pasa muy rápido en una sala de luces y sombras, de encuentros y separaciones, de gritos y de fiesta.

        Pero el tiempo no perdona, y llega la hora de salir. La madrugada (o, en algunos casos, el amanecer) sorprende a muchos en un estado de euforia y a otros en un profundo cansancio. Hay que llegar a casa, hay que inventar una excusa del “retraso”. Hay que encontrar, a veces casi a tientas, la cama o una butaca, y tumbarse a dormir un poco.

la resaca de la discoteca...

        Así dicen descansar miles de jóvenes. La semana transcurre entre estudio y trabajo, clases y televisión, monotonía y alguna que otra sorpresa. Desde el viernes o el sábado en la tarde la discoteca se convierte en un punto obligado de encuentro, de liberación, de alegría bulliciosa.

        ¿Es posible dejar de ir siempre a un lugar donde un clima irreal, de fantasía, de diversión desenfrenada, produce espejismos y sensaciones que no siempre ayudan a afrontar la realidad y a vivir de un modo sano los compromisos de la vida?

 
resaca?...compasión!!
       
Nos hace falta abrir los ojos. Darnos cuenta del daño que se sigue del tomar muchas copas y del bailar hasta la locura. Reconocer el daño que produce el exceso de humo, o esas drogas ligeras que, aquí y allá, pasan del bolsillo a la boca. Aceptar que ciertas excitaciones corporales dañan profundamente la psicología de quien se hace cada vez más dependiente del placer y de las fiestas.

        No es fácil romper con la discoteca cuando se ha convertido en “algo imprescindible”, en una cadena psicológica. El valor es cosa de pocos, y muchos no son capaces ya de pensar de otra manera. La costumbre aprisiona, y crea modos de vivir que tiñen la vida de tristeza, ante el fracaso de una fiesta que llega a su fin y obliga a todos a salir, confusos, cansados o engreídos (que es el peor engaño), para afrontar una realidad a la que no preparan ni la cerveza ni los gritos.
 
algunas veces puede suceder lo que ves...

        Para muchos, resultaría casi un sueño dejar de ir a las fiestas, abandonar una costumbre que aprisiona. La sociedad condiciona a muchas personas a vivir de un modo fijo, monótono, standard. Querer hacer algo distinto, tener la valentía de romper con la presión, es algo que pocos pretenden y que consiguen menos. Los jóvenes no son extraños a esta presión de lo que se convierte en “norma” y casi obligación, aunque digan ser libres, aunque piensen que van a la “disco” porque ellos lo han decidido sin que nadie se lo exija.

 
La resaca, o esperando a que pase...

        La verdad está, precisamente, fuera de la sala de bailes. Alguna vez habrá que tomar la decisión de buscar un descanso nuevo, más sereno y solidario, más abierto a un mundo bello, más cercano a la familia y a los amigos sinceros, los que quieren mi bien, los que trabajan por ideales y por quienes necesitan de una mano. Es posible.

y ahora ....¿cómo nos vamos?

 Basta con probar el próximo sábado esa dicha de quien mira las estrellas y acompaña a un anciano que nos cuenta, con su sonrisa, cómo es hermosa la vida cuando permitimos a Dios caminar a nuestro lado.

http://www.fluvium.org/textos/familia/fam951.htm

Que las familias piensen, que los descuidos graves en la educación, la falta de valores y por consiguiente la ausencia de principios básicos, y no digamos la ausencia de formación cristiana, nos trae por consecuencia esa vida, que será un hándicap para estar, cuando tengan responsabilidades graves, a la altura de las necesidades básicas de la vida de convivencia en la sociedad.

¿Habrá que ponerle remedio?.

Franja

Publicar un comentario

Quizás también le interes


Contemplar el Evangelio de hoy - homilías católicas del Evangelio del día
Contemplar el Evangelio de hoy - Suscríbase