lunes, 16 de julio de 2012

La flor de la honestidad

La flor de la honestidad
Cuenta una leyenda que por el año 250 A.C., vivía en China, un príncipe que estaba a punto de ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, antes de ser coronado, debía casarse.
Sabiendo esto, decidió hacer un concurso entre las muchachas de la corte para ver quién podía ser digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y les lanzaría un desafío.
Una anciana que servía en el palacio, escuchó los comentarios sobre los preparativos y sintió tristeza porque sabía que su joven hija tenía un profundo amor por el príncipe. Cuando llegó a casa, le contó a su hija los planes del príncipe y ella sin dudarlo le dijo que también quería participar en la prueba.
La anciana no podía creerlo y le dijo:
-¿Hija mía, qué vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura.
La hija respondió:
 -No, te preocupes querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe y con esto ya me conformo. 
Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las jóvenes más bellas del lugar, vestidas con sus mejores ropas y con las más brillantes joyas.
Entonces, el príncipe anunció el desafío:
 -Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será la escogida, se convertirá en mí esposa y futura emperatriz de China.
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: flores, costumbres, amistades, relaciones, etc.

El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en el arte de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y la semilla seguía como el primer día. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada ocurrió. Día tras día veía más lejos su sueño, sin embargo, su amor era cada día más profundo. Finalmente pasaron los seis meses y nada brotó de aquella semilla.
De todas maneras, la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordada, sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos. El día llegó, sus manos estaban vacías, mientras todas las otras pretendientes tenían una hermosa flor en sus manos. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado.
-La bella joven de las manos vacías sería su futura esposa. 
Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.
La Emperatriz de China
Entonces, con calma el príncipe lo explicó:
Esta muchacha, es la única que cultivó la flor 
que la hizo digna de convertirse 
en mi esposa y emperatriz, 
porque todas las semillas que os entregué 
eran estériles.
Autor desconocido.
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Si alguien lo sabe, se lo agradezco
 para poner el enlace.
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Muy hermosa la anécdota, 
pero conviene la reflexión
como la reina Ester
 La honestidad constituye una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con sinceridad y coherencia respetando los valores de la justicia y la verdad, actuando en forma  honesta apegándose a la verdad que va mas allá de las buenas intenciones o de sus propios deseos, siendo sinceros con uno mismo y siendo fieles a la promesa hecha a cada persona con quien tratamos y convivimos, así como con Dios mismo. La honestidad no se limita únicamente a lo que uno dice también reconoce y admite que se equivoca, el verdadero significado del término es la relación entre lo que piensas, dices y haces apegándote a la verdad.
Jesús te dice:
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad. Y lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, esto practicad, y el Dios de paz estará con vosotros" Filipenses 4: 8/ 9
Confeccionado por
 Franja.
Si os ha gustado lo pasáis. 
Se lo he mandado a muchos con el siguiente comentario, que no lo pongo para polémica. Lo pongo como una reflexión de persona mayor, que ha vivido mucho en contacto con las almas, y aunque a algunos les parezca de un carca, tendrán que demostrarme lo contrario. Y no os olvidéis de que los jóvenes de hoy -ellos y ellas-
sienten poco atractivo a la maternidad y paternidad responsable (dentro  del Matrimonio con compromiso), solo a lo más la admiten como una experiencia más.
Aunque sea un poco largo...te ruego que lo leas.
Son las jóvenes de hoy la flor de la honestidad? Con tanto querer ser auténticas, piensan que la honestidad -o la autenticidad para ellas- está en el cuerpo y lo muestran de una manera tan descarada, porque por dentro se le les perdieron los valores y principios. 
Ahora quieren distraernos con esa frescura, para que pensemos solo en su envoltorio vacío. ¡Cuánta podredumbre puede haber por dentro, o al menos cuánto vacío, cuando se presentan así desvestidas -hasta en la Iglesia- no en mezquitas ni sinagogas-, sin darse cuenta de que así no están preparadas para recibir los dones que enriquecen el interior, lo único perdurable con los años.
 La flor de la honestidad puede brotar solo, cuando uno sabe, que por ese camino no vale la pena, porque las arrugas se presentarán, por las patas de gallo, la celulitis y ¡Dios no lo quiera!, por los melanomas(1)... o por las consecuencias que se derivan de la falta de las dos hermanas menores de la honestidad, que tanto enriquece a una mujer...y que son el pudor y la modestia. Después será tarde. Son sus derechos...dicen!
Y si se lo dices, o se lo adviertes... se sonríen,  señal de que ya no hay nada que sacar, a no ser que haya una conversión interior, pero... ¿Hacia quién? ¡Hacia Dios!. Sin Él, por mucha hermosura exterior, no les valdrá mucho la oferta, porque en cuanto se la aceptan, la otra parte comprende  enseguida el fraude. 
Y cuando la otra parte está igual, será imposible cambiar la sociedad de hoy.
Y ahora pregunto:  Padres y abuelos, estáis dispuestos a señalar el camino?.
Lo malo será, si todo se queda en "Un cuento chino", porque muchos padres y abuelos están en la misma línea. 
Y también lo malo será a la larga, y no lo podréis poner en duda, porque la estadística está ahí, y según ella, si Dios no lo remedia, vuestras nietas o biznietas, dentro de unos cincuenta o sesenta años... vestirán el burka, porque no hemos sabido llegar a los jóvenes de hoy. El tiempo lo dirá. Camino de ello vamos. Franja.

(1)un enlace aclaratorio:

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