viernes, 26 de octubre de 2012

La oración de Doña Lena

Blog Católico de Santa María de Baiona nº. 734
¿Qué es lo que hace que una oración sea poderosa?
Jesús y la samaritana.
El diálogo del agua viva.
Lo que da valor a una oración es la fe con que se pronuncia. Con palabras o sin palabras, usando fórmulas oficiales de la liturgia y de la piedad cristiana, o creando las oraciones personales espontáneamente. Lo importante no son las palabras, sino el espíritu con que se pronuncian. Allí tenemos el ejemplo de la oración de la cananea, cuando Jesús le dijo: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas». Y desde aquel momento quedó curada su hija.” (Mt 15, 28)
Jesús y la cananea
Mateo, 15, 21 - 28: Dios escucha incluso ... cuando parece que no escucha.
Si Jesús hubiera escuchado a la mujer cananea a la primera petición, sólo habría conseguido la liberación de la hija. Pero todo hubiera acabado en eso y al final madre e hija morirían sin dejar huella de sí. Sin embargo, de este modo su fe creció, se purificó, hasta arrancar de Jesús ese grito final de entusiasmo: "Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas". Desde aquel instante, constata el Evangelio, su hija quedó curada. Pero, ¿qué le sucedió durante su encuentro con Jesús?
Un milagro mucho más grande que el de la curación de la hija. Aquella mujer se convirtió en una "creyente", una de las primeras creyentes procedentes del paganismo. Una pionera de la fe cristiana.
(blog de la parroquia de la Asunción  Villanueva de la Serena ( Badajoz) )

Una oración vocal debe brotar del corazón y ser pronunciada ante Dios con fe y atención, para que pueda llamarse oración y para que sea poderosa. El poder de la oración no está en pronunciar determinadas palabras con los labios, sino en hacerlo con plena conciencia y dirigiéndose con fe a Dios Nuestro Señor.
La fuerza de una oración viene no del exterior (las palabras), sino del interior (del corazón). Lo esencial está en estar y permanecer ante Dios; lo importante es la elevación espiritual del corazón humilde a Dios.
Una sola palabra, un recuerdo de Jesús o una simple mirada llena de fe, con un sincero sentimiento de adoración y arrepentimiento, vale más que centenares de oraciones pronunciados sin sentido, como si de un loro se tratara, de aquí el sentido de la frase de San Pablo que dice: “Prefiero decir cinco palabras con mi mente... que mil en lengua desconocida.” 
Por lo demás, no somos nosotros los que "logramos" que una oración sea poderosa, es la gracia de Dios quien lo hace y le da valor.  
El lenguaje de los niños, es escuchado por el Señor
La oración de Doña Lena
Recientemente-dice el sacerdote del artículo- escuché una oración de las más sentidas que he oído en mi vida. Como comenté hace unas semanas, estoy construyendo una ermita con sentido de reparación al Sagrado Corazón de Jesús. Al hacer el muro de contención quise poner en él una imagen de la Virgen de Guadalupe, en lugar de dejar el muro vacío. De esa manera, la imagen de la Virgen ayudará a las campesinos a recordarla mientras van por el camino.
La mostré a Doña Lena, una ancianita que fue a saludarme y a llevarme unas tortillas. Cuando vio la imagen de la Virgen de Guadalupe, de alegría tiró la bolsa de plástico que llevaba en la mano y comenzó a dialogar con la Virgen María con una naturalidad y una autenticidad parecidas a las de Juan Diego.
Doña Lena ha alcanzado una familiaridad con María como no había visto antes. Le pregunté sobre su relación con la Virgen y me dijo:
“Ella es mi Madre, me conoce mejor que nadie, cuida mi camino, sabe lo que me aprovecha y me conviene, la tengo siempre en la memoria, estoy todo el tiempo en su presencia. Le confío toda mi vida y todas mis cosas. La quiero mucho y le platico por donde quiera que vaya.” 
(Lector-te dice Franja-: ¿Has es cuchado una oración tan espontánea alguna vez o la has hecho tú?)
Esta buena mujer no sabe siquiera leer, no sigue fórmulas especiales al elevar su alma a Dios y a la Virgen, pero al escucharla dialogar con María, pude ver sin lugar a dudas que estaba llena del Espíritu Santo. (Cf. Ef 5,18) Oraciones así son las más poderosas.
El poder de una oración reside en el espíritu con que sea dicha. 
Esta noche me propongo rezar las oraciones del final del día con particular sentido de adoración y gratitud a Dios. P. Evaristo Sada LC
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Este artículo se puede reproducir sin fines comerciales y citando siempre la fuente www.la-oracion.com y el nombre del autor, procurando mantener las ligas internas al artículo.


Y hora la pregunta del millón.
 ¿Cómo haces tu oración?
Te lo pregunta
Franja.

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