viernes, 26 de abril de 2013

El marido de Idalina.

Santa Maria de Baiona diócesis tuy- vigo blogspot.com
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En América las sectas están trabajando con gran intensidad. Los católicos, que no tienen buena formación cristiana, se dejan embaucar hasta por lo más inimaginable. Ahí va un ejemplo que me ha mandado un amigo, desde el país vecino. 
El marido de Idalina.
Idalina trabajaba  en el hogar de un médico de San Paulo. Durante años fue para la  familia como un ángel de la guarda. Cuidaba de la limpieza, de  la cocina, de  la ropa. Y ayudó criar a los hijos, por lo que todos la adoraban. Ya era como de la familia.
Pero un día, el menos esperado, con los ojos llenos de lágrimas, Idalina les comunicó que se marchaba.
El médico, la mujer y los hijos se quedaron asombrados del susto.  
-¿Qué es lo que ha pasado, Idalina?, ¿Tienes algún problema? ¿Porque tienes un salario pequeño?  ¡Vamos a hablar!.  ¿No te das cuenta de que te queremos como de la familia? ¿Acaso, si te aumentásemos el sueldo, te quedarías?
- No. No es nada de eso!.  Es la Iglesia.  Nosotros somos de la IABI. Y nuestra Iglesia traslada a mi marido al Paraná y yo  tengo que ir con él, porque soy su esposa. 
- ¿Tu marido es el pastor?
- No, doctor. El pastor nos va a llevar con él.
- Pero si tu esposo no es pastor, muy bien puede ser sustituido por otro.
- No, no puede, doctor. El pastor  solo tiene confianza en mi marido-
-Entonces, ¿cuál es el trabajo de tu marido en esa iglesia?
- Él es el paralítico, que se levanta y camina...cuando el pastor se lo manda en la predicación:  ¡“Levántate y anda”!!!
- Pues no lo acabo de entender, dice el médico. -O los fieles no vuelven más…o tu marido solo sirve para una sesión!.
¿Y a ti, lector, qué te parece? ¿Estás de acuerdo con el médico, o piensas que asisten como a una sesión de teatro?.
De todo puede haber.
Me lo ha enviado un amigo del país vecino. Franja
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