lunes, 7 de enero de 2013

La distancia puede causar nostalgia, pero nunca olvido

Blog católico de Santa María de 
Baiona la Real, nº.832
“…La distancia puede causar nostalgia, pero nunca olvido…"
-De una forma positiva, aprendí que no importa lo que suceda, o lo ruin que parezca el día de hoy, la vida continúa, y el mañana será mejor.
-Aprendí que se puede conocer bien a una persona, por la forma en que reacciona ante tres cosas:
 un día lluvioso, un equipaje perdido y los haces de luces de un árbol de Navidad que se entrelazan.
-Aprendí que, no importa el tipo de relación que tengas con tus padres, sentirás su falta cuando ellos no estén.

-Aprendí que la vida, a veces, nos da una segunda oportunidad.
-Aprendí que vivir no es sólo recibir, también es dar.
-Aprendí que si buscas la felicidad, te ilusionas. Pero, si centras la atención en la familia, en los amigos, en las necesidades de los demás, en el trabajo y en intentar hacer lo mejor, la felicidad te encontrará.


-Aprendí que siempre que decido algo con el corazón abierto, generalmente acierto
-Aprendí que cuando siento dolor, no necesito ser, o no debo ser un dolor para los demás.-Aprendí que diariamente necesito llegar y tocar a alguien. A las personas les gusta un toque humano, sentir una mano amiga, recibir un abrazo afectuoso, o simplemente una palmada amistosa en la espalda.
-Aprendí que aún tengo mucho que aprender.
Las personas se olvidarán de lo que dijiste…Olvidarán lo que hiciste….Pero nunca olvidarán cómo las trataste.

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