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viernes, 15 de febrero de 2013

VÍA CRUCIS DE LA VIRGEN DOLOROSA.

Blog católico de Javier Olivares-baionés jubilado-Baiona

 Comenzado la Santa Cuaresma. Es bueno recordar el ejercicio piadoso del Vía Crucis. Se ganan muchas indulgencias y hace mucho bien a las almas. La consideración de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor nos enseña a lo vivo,  cuánto le hemos costado. ¡Toda la Sangre de Cristo! Y si lo hacemos acompañando a la Virgen Dolorosa, tendremos la máxima ayuda que puede tener un cristiano, hijo de Dios, hijo de Santa María. Un abrazo de amigo.  Franja

¿Conoces las indulgencias otorgadas 
al Ejercicio piadoso del Vía-Crucis?
****************

Las Indulgencias del Vía-Crucis 
Regulaciones actuales sobre las indulgencias
 Publicadas en el Enchiridion Indulgentiarum 
Normae et Concessiones,
Mayo de 1986, Librería Editrice Vaticana
(Traducción no oficial del inglés
 por el Padre Jordi Rivero)

Se concede indulgencia plenaria a los fieles cristianos que devotamente hacen las Estaciones de la Cruz.
El ejercicio devoto de las Estaciones de la Cruz ayuda a renovar nuestro recuerdo de los sufrimientos de Cristo en su camino desde el praetorium de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el Monte Calvario, donde por nuestra salvación murió en la cruz.
Las normas para obtener estas indulgencias plenarias son: 
1. Deben hacerse ante Estaciones de la Cruz erigidas según la ley.
2. Deben haber catorce cruces. Para ayudar en la devoción estas cruces están normalmente adjuntas a catorce imágenes o tablas representando las estaciones de Jerusalén.
3. Las Estaciones consisten en catorce piadosas lecturas con oraciones vocales. Pero para hacer estos ejercicios solo se requiere que se medite devotamente la pasión y muerte del Señor. No se requiere la meditación de cada misterio de las estaciones.
4. El movimiento de una Estación a la otra.  Si no es posible a todos los presente hacer este movimiento sin causar desorden al hacerse las Estaciones públicamente,  es suficiente que la persona que lo dirige se mueva de Estación a Estación mientras los otros permanecen en su lugar.
5. Las personas que están legítimamente impedidas de satisfacer los requisitos anteriormente indicados, pueden obtener indulgencias si al menos pasan algún tiempo, por ejemplo, quince minutos en la lectura devota y la meditación de la Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.
6. Otros ejercicios de devoción son equivalentes a las Estaciones de la Cruz, aun en cuanto a indulgencias, si éstos nos recuerdan la Pasión y muerte del Señor y están aprobados por una autoridad competente. .
7. Para otros ritos. Los patriarcas pueden establecer otros ejercicios devotos en memoria de la Pasión y muerte de nuestro Señor, en manera similar a las Estaciones de la Cruz.


¿Conoces las Estaciones del Vía-Crucis?
¿Conoces la Vía Dolorosa,  la Calle de la Amargura?




VÍA CRUCIS DE LA VIRGEN DOLOROSA

EL 
VÍA CRUCIS DE LA VIRGEN DOLOROSA

Escrito por Madre Adela Galindo, 
Fundadora SCTJM
(Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María), SCTJM

Cristo Redentor, María corredentora

En la Pasión y Crucifixión hay dos personajes que pagaron con sus propias vidas el precio de nuestra redención: Cristo, nuestro Salvador y redentor, que con su sangre preciosa, lavó nuestros pecados y nos abrió la puerta del Cielo. Y María, la Madre dolorosa, la corredentora, que por su amor inmenso hacia Jesús, padece la agonía de su hijo, y así consumida de dolor, inmersa en el cáliz de la sangre redentora de su Hijo, comparte plenamente el sacrificio salvífico de Jesús.  ...y todo por amor a nosotros!
El Camino del Calvario, no solo fue recorrido por Cristo. La Vía dolorosa es también el camino que María recorre, acompañando y consolando a su Hijo. Su campana y su consuelo son silentes y escondidos, desde un rincón de la calle, Ella camina presenciando todo el dolor de su hijo. María desde su lugar, vive la pasión de su amado Hijo dándole la fuerza y la gracia de su amor.

"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.
(Al final de cada estación se repite esta jaculatoria) 

Primera Estación:
 "Jesús condenado a Muerte" 

Oh Madre Dolorosa... ¿qué sintió tu corazón cuando escuchaste la sentencia de muerte que imponían a tu adorado hijo? Tu que le diste vida, que lo llevaste en tus entrañas, que le amamantaste, que lo viste crecer, caminar, hablar ... y ahora serias testigo de su muerte. !Qué dolor Madre para ti verlo recorrer el camino pedregoso y estrecho que lo llevaría hacia su crucifixión!  María, Madre del injustamente condenado, se que tu hubieras querido tomar el lugar de Jesús, pero sabias que era el momento de su martirio. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Segunda Estación:
 "Jesús carga con su Cruz"

 Oh Madre Dolorosa...tu que has sentido el gran dolor de ver a tu hijo con una corona de espinas enterrada en su tierna cabeza; tu que le has visto su cuerpo todo latigado, sangrando,  y su carne toda llagada... Ahora tienes que ver como, sin ninguna consideración, en esa piel tan herida y adolorida, le colocan una cruz. Tu, Madre, sientes en tu corazón, el peso apremiante de ese madero que colocan sobre los hombros de tu amado Hijo. Y tu María, sin poder tomar su Cruz aunque eso era lo que tu corazón deseaba hacer. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Tercera Estación:
 "Jesús cae por primera vez"

 Oh Madre Dolorosa... tu que viviste para cuidar a tu hijo, ¡qué duro fue para ti verlo ahí indefenso! María, todo tu ser reaccionó y quisiste ir a recoger a Jesús, acariciarle, mitigarle su dolor, igual que cuando niño se caía y tu le limpiabas, le curabas. Pero, no podías hacerlo, debías solo orar y pedirle al Padre Celestial, que le diera las fuerzas necesarias para continuar...Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Cuarta Estación: 
"Jesús se encuentra con su Madre"

 Oh Madre Dolorosa... tu corazón no aguanta más el deseo de darle un poco de cariño a tu hijo. Entonces, te adentras entre la multitud gritando el nombre que tantas veces llamabas para que fuera a comer, a estudiar: "¡Jesús, Jesús, Mi hijo...!" y por fin logras llegar a donde está tu hijo Jesús. Tus ojos llenos de lágrimas y angustia ...sus ojos llenos de dolor, soledad, mendigando de los hombres un poco de amor... En ese momento tomaste fuerzas del amor que le tienes y con tu mirada silenciosa pero mucho más elocuentes que las palabras, le dices: "Adelante hijo, hay un propósito para todo este dolor... la salvación de los hombres, de aquellos a quienes quieres devolverles el poder ser hijos de Tu Padre Celestial. Y regresas, Madre, silenciosa a tu lugar, escondida entre la muchedumbre, guardando todo esto en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Quinta Estación:
 "Simón Cirineo ayuda a Jesús a llevar la Cruz"

Oh Madre Dolorosa... qué alivio sentiste cuando viste que un hombre va ayudar a tu pobre y destrozado hijo, a cargar con esa cruz tan pesada. No sabes quien es ese hombre, sabes que no lo hace por amor o por compasión pues le están obligando a llevar la cruz de tu hijo. Pero lo único que sabes es que jamás olvidarás el rostro de aquel hombre que alivió el dolor de tu hijo... oras y pides a Dios que mientras carga la cruz, la sangre de Jesús, que corre por el madero, toque su corazón y le haga comprender cuánto amor se revela en esa cruz, cuánta misericordia se manifiesta en ese evento del cual el está siendo participe. Y tu, Madre recordarás por siempre el rostro de aquel extraño que desde ese momento se convirtió para ti en un hijo. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Sexta Estación: 
"La Verónica limpia el rostro de Jesús"
Oh Madre Dolorosa, has estado orando y suplicando al Padre que mueva el corazón de alguien para que generosamente corra al auxilio de tu hijo. Deseabas que fuera una mujer, para que con su delicadeza maternal, aliviara tanta aspereza y brusquedad que ha recibido Jesús. Y cuando ves a la Verónica acercarse a limpiar el rostro todo desfigurado de tu hijo, sientes que tu corazón va a estallar. Ves como su velo blanco y limpio se posa sobre el rostro sangriento y sudado de tu amado Jesús... Y tu sabes Madre, que ante una acción tan amorosa, tu hijo va a dejar una huella de su presencia... El rostro de tu hijo, grabado en un velo blanco... así como está grabado en tu Inmaculado Corazón. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Séptima Estación:
"Jesús cae por segunda vez" 

Oh Madre Dolorosa... sientes que con Jesús tu también vas a caer... Tratas de ir a socorrerlo, pero un soldado te detuvo. Tu corazón parece que va a desfallecer, puedes imaginarte el dolor que debe sentir tu hijo Jesús al caer y volver a caer sobre las piedras, rasgándose las rodillas y abriéndosele más las llagas de los azotes. Madre, ¿qué sentías, qué deseabas...? Solo si pudieras llegar hacia donde estaba tu amado hijo, y le dieras un poco de agua, un poco de ternura... Madre tu querías darle todo con tal de aliviar su sufrimiento y su fatiga... Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Octava Estación: 
"Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús"
Oh Madre Dolorosa... tus lagrimas han ido humedeciendo el camino tan seco y árido que recorre tu hijo; tus lágrimas de amor y sacrificio van mezclándose con la sangre de tu hijo que cae sobre la tierra. Sufres al ver la frialdad de los hombres ante espectáculo tan doloroso... pero de pronto encuentras que unas mujeres lloran de compasión al ver a tu hijo tan destrozado... y descubres que Jesús se detiene ante ellas... Les dice que no lloren por El, sino que lloren mas bien por ellas y sus hijos... Quizás ellas no entendieron Madre, pero tu si comprendiste la profundidad de aquellas palabras de tu hijo. Sabias en tu corazón, que El las llamaba a un arrepentimiento verdadero, a que lloraran mas bien por sus propios pecados. Tu amado hijo, en medio de su gran sufrimiento seguía siendo el gran maestro de los hombres...Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Novena Estación:
 "Jesús cae por tercera vez" 

Oh Madre Dolorosa... ves como los soldados obligan a tu hijo a apresurar el paso para así ya acabar con tan incomoda misión. Lo hacen caminar tan rápido, que Jesús en su debilidad y agotamiento, tropieza y cae de nuevo. Los soldados le gritan y le golpean para que se levante... y tu Madre sufriente, lo único que deseas es susurrar en el oído de tu hijo aquellos cánticos de amor, aquellos versos tiernos y dulces que le cantabas por las noches. Deseabas abrazarlo y ayudarle a levantarse para que llegara a su meta final, la cruz. Ya le queda muy poco, y tu corazón está tan desgarrado de compasión por tu hijo que lo único que deseas es que ya llegue a su descanso...Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Décima Estación: 
"Jesús es despojado de sus vestiduras" 

Oh, querida Madre Dolorosa... en este momento recuerdas ese glorioso momento cuando tuviste a Jesús por primera vez en tus brazos en medio de la pobreza del portal de Belén. Lo envolviste en pañales y lo colocaste en un pesebre. Querías que no pasara frío, que no estuviera desnudo, sino que esa ropita que le habías hecho con tanto amor cubriera su inmaculado cuerpo. Qué dolor para ti, María, ver a tu hijo despojado de su ropa... tu que viviste para cubrirlo, protegerlo y cuidarlo, hoy lo ves indefenso, desnudo... muriendo en la misma pobreza en que nació. Y de pronto ves, Madre, en el rostro de Jesús un gesto de profundo dolor, y es que al quitarle la túnica, también arrancaron pedazos de su cuerpo que se habían pegado a la tela...Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón... ¡Todo lo hiciste por que confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Undécima Estación:
 "Jesús es clavado en la cruz" 

Oh, Madre Dolorosa... te preguntas si no es suficiente todo lo que le han hecho, todavía falta más... Ves como colocan a tu hijo en la cruz, ni siquiera podrá pasar sus últimos momentos con algún descanso. No, ahora ves como amarran a la cruz su cuerpo todo herido. Pero, Virgen Mártir, tu corazón se detuvo al oír los martillazos que atravesaban sus huesos. Sus manos y sus pies completamente taladrados por esos clavos. Tu, María, recibes esos clavos, como si verdaderamente te clavaran a ti. Quisieras decirles a los soldados que todo eso no era necesario...no necesitaban clavos para mantener a tu hijo Jesús en la cruz, su amor por los hombres lo hubiera sostenido allí, en la cruz hasta la muerte...Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Duodécima Estación: 
"Jesús muere en la Cruz" 

Madre Dolorosa, ahí estás tu, al pie de la Cruz de tu hijo... firme, de pie como toda una Reina. Al lado de tu hijo, ofreciéndote tu como sacrificio de consolación. Y ves como un soldado traspasa con una lanza el corazón de tu hijo... y tu corazón Maria es en ese momento traspasado espiritualmente por la misma lanza... La unión indisoluble de tu corazón con el corazón de Jesús, queda revelada para toda la eternidad. Tu corazón recibe místicamente los efectos del traspaso físico del corazón de tu Hijo. Oh Madre, tu hijo ha muerto, y sientes el dolor, el vacío, la soledad, pero también el descanso de saber que ya el mundo con toda su hostilidad no le pueden hacer mas daño... Qué grande eres María; tu, igual que tu hijo Jesús, llegaste hasta el final. Es en la cima del Monte Calvario, en esa cruz donde tu hijo es elevado en su trono de Rey, que tu te conviertes en Reina. Tu reinado María, lo alcanza tu gran amor y tu fidelidad en el dolor. Todo parece acabado... y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Décima tercera Estación:
 "Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su Madre" 

Oh Madre Dolorosa, ahora si puedes tener a tu hijo en tus brazos. Te parece mentira, que aquel niño que tantas veces acunaste, arrullaste y estrechaste contra tu pecho, luce hoy como un despojo humano. Pero lo único que importa en ese momento es tenerlo a El de nuevo en tus brazos maternales. Sabes que el no puede sentir tus caricias, ni tus besos, pero aun así lo besas y lo acaricias... quieres como borrarle el horror de lo que los hombres le hicieron a través de tu ternura y de tu amor. Madre, cómo lo estrechabas, cómo abrazabas ese cuerpo tan desfigurado... sabias que El había llevado sobre si toda nuestra culpa, que con su dolor El había sanado las llagas de nuestros pecados, que con su ser todo destrozado El había devuelto la belleza a nuestras almas... Y al mirarlo ahí posando inmóvil en tus brazos solo pensabas que El vivió para amar y ahí estaba la prueba más grande de su amor. Y por eso... todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón...  ¡Todo lo hiciste por que confiabas en el amor del Padre!
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

Décima cuarta Estación:
 "Jesús es colocado en el sepulcro" 

Madre Dolorosa, tu nunca dejas a tu hijo, vas con los que lo llevan a enterrar, pues quieres acompañarle hasta su tumba. Tu quisieras arreglar su cuerpo, vestirlo, ponerle un manto blanco, suave y perfumado, pero nada de eso se te permite hacer. Recuerdas en ese momento, los nueve meses que lo tuviste en tu vientre. Donde lo guardabas con tanto amor, refugiándolo y cuidándolo del maltrato del mundo. Y es así como lo depositas en esta tumba. Es hora de dejarlo y de cerrar la puerta del sepulcro. Qué dolor Madre, saber que El se queda ahí, y que tu debes continuar aquí en la tierra, enfrentándote a la oscuridad, a la burla, a la indiferencia, al desprecio que aun después de muerto sigan haciéndole los hombres. María, tu caminas despacio como no queriendo separarte de tu hijo... pero... una gran paz envuelve tu corazón traspasado de dolor... La paz y el gozo de saber que tu hijo muy pronto...
"Señor,  pequé...Tened piedad de mi y de todos los pecadores. Bendita sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre". Amén.

RESUCITARÁ
Autora:
Madre Adela Galindo, Fundadora SCTJM

Décima  quinta estación. 
"Jesucristo resucitó al tercer día de entre los muertos"

Resucitados con Cristo.
Del Catecismo de la Iglesia católica:
1002 Si es verdad que Cristo nos resucitará en "el último día", también lo es, en cierto modo, que nosotros ya hemos resucitado con Cristo. En efecto, gracias al Espíritu Santo, la vida cristiana en la tierra es, desde ahora, una participación en la muerte y en la Resurrección de Cristo:
«Sepultados con él en el Bautismo, con él también habéis resucitado por la fe en la acción de Dios, que le resucitó de entre los muertos [...] Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios» (Col 2, 12; 3, 1).
1003 Unidos a Cristo por el Bautismo, los creyentes participan ya realmente en la vida celestial de Cristo resucitado (cf. Flp 3, 20), pero esta vida permanece "escondida [...] con Cristo en Dios" (Col 3, 3) "Con él nos ha resucitado y hecho sentar en los cielos con Cristo Jesús" (Ef 2, 6). Alimentados en la Eucaristía con su Cuerpo, nosotros pertenecemos ya al Cuerpo de Cristo. Cuando resucitemos en el último día también nos "manifestaremos con él llenos de gloria" (Col 3, 4).


Demos gracias al Señor y a la intercesión amorosa de nuestra Madre la Virgen María por tantos beneficios recibidos. No estamos solos. De la misma manera que Santa María acompañó a su Hijo hasta el Calvario y fue la primera en el anuncio de la Resurrección, también a través de nuestra vida terrena, Maria Santísima camina a nuestro lado para ayudarnos a levantar de nuestras numerosas caídas y nos acompañará siempre hasta el final. 
Santa María, Madre de Dios,  ruega por nosotros ahora 
y en la hora de nuestra muerte. 

Si os ha gustado y ha sido de provecho espiritual este
 Vía Crucis de la Virgen Dolorosa,
no dejéis de pasarlo a vuestros amigos. 
Seguro que os lo agradecerán.
 Franja
Imagenes 
Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María, SCTJM




Recemos para que tengan muchas vocaciones. 
Amén.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias a D. Javier y a la Madre Adela Galindo, porque gracias a ellos puedo hacer este Via Crucis, que no solo me hará bien a mi, sino que será también de mucho provecho para muchas almas. Que la Santísima Virgen de los Dolores les ayuden. Un feligrés de Baiona

Blog Católico de Javier Olivares, jubilado dijo...

Me alegra saber que para alguno puede ser provechoso este Vía Crucis. Para el que tenga buenas disposiciones interiores lo agradecerá. Que cunda el ejemplo y que hagamos partícipes a otros de esta devoción tan provechosa e indulgenciada. Franja.

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